El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

9 jul 2021

Los informadores europeos no hacen de altavoces de los ultras

Dardo Gómez
Con los años, a uno se le va haciendo aburrido oír que en España gozamos de un periodismo ejemplar y que contamos con medios comprometidos con las libertades; esta tontería --simplemente porque no es verdad-- la repiten desde el soberano español hasta los mismísimos presidentes de las organizaciones profesionales de los informadores, que hay que suponerlos bien informados. En mi ya más de medio siglo de comunicador he conocido periodistas brillantes, medios que se jugaron su existencia por la democracia y colegas valientes que fueron muertos por ejercer libremente su profesión.

También con esos años he aprendido que a nadie se le puede pedir
Susanna Griso (A3) y Ana Rosa Quintana (Tele 5).

más de lo que puede dar y, menos aún, sacrificios vitales; aunque también es cierto que todas las y los sacrificados siempre lo fueron por arte de sus verdugos, no de sus ideas. Sin embargo, no puedo evitar una profunda repugnancia por aquellos que se ejercitan en el periodismo para expresar sus instintos más bajos o ejercer, simplemente, la maldad. En nuestro entorno creo que todos conocemos muchas y muchos que están militando en el lado oscuro o haciendo de portavoces del odio.

El pasado 28 de febrero, el Observatorio del Discurso Discriminatorio en los Medios de Comunicación expuso un estudio propio que abarcaba a 162 noticias difundidas por nueve medios de comunicación generalistas, para detectar si fomentaban la xenofobia, la islamofobia, el antigitanismo o la aporofobia. Pese a lo que dicen los colegas buenistas se detectó que hasta el 80% de las noticias analizadas contenía mensajes destinados a estigmatizar a algunos de esos colectivos, apenas el 11% de ellas no caían en prácticas de discriminación.

Quienes difundieron esos mensajes no pueden alegar ignorancia. Desde hace ya varios años --quizá decenios-- se está orientando a la profesión en la prevención de estas barbaridades. Claro, los bárbaros no se orientan; tampoco los tontos útiles dispuestos, por desidia, a repetir el discurso de los bárbaros.

Parece que no quieren recordar que el artículo 510 del Código Penal, señala que será aplicada pena de prisión y multas quienes “públicamente fomenten, promuevan o inciten directa o indirectamente al odio, hostilidad, discriminación o violencia contra un grupo, una parte del mismo o contra una persona determinada por razón de su pertenencia a aquél, por motivos racistas, antisemitas u otros referentes a la ideología, religión o creencias, situación familiar, la pertenencia de sus miembros a una etnia, raza o nación, su origen nacional, su sexo, orientación o identidad sexual, por razones de género, enfermedad o discapacidad”.

La amnesia alcanza hasta a algún juez que no ha hallado delito de odio en el repugnante cartel electoral de Vox, que miente y criminaliza a los menores inmigrantes con el fin de captar los votos de los desinformados.

En cuanto a las organizaciones profesionales, su amnesia se disfraza en una singular libertad de expresión que sólo es defendida para los periodistas y rechazada cuando es ejercida por la ciudadanía para criticar a los malos periodistas.

La oenegé internacional Human Rights Watch (HRW) en su Informe Mundial 2020, que analiza la vigencia de los derechos humanos en más de cien países, señala una clara tendencia a vulnerarlos, también en España, que es señalada por no facilitar acogida adecuada y el acceso a la información sobre la petición de asilo, la ausencia de respeto a “la dignidad de las personas ni sus derechos fundamentales” de los migrantes en nuestras costas y otras finuras por el estilo, como son el aumento de la violencia machista durante el confinamiento por la Covid19 y la utilización “excesiva” de las penas a músicos por “cargos de enaltecimiento del terrorismo e insultos a la monarquía”.

Cuando informar impone tomar posiciones


Como vemos el arco de atentados a los derechos fundamentales de las personas es amplio y evidente, percibo yo, pero no es casual sino promovida por los partidos de la ultraderecha europea que, en nuestro entorno, está representada por Vox. Sin embargo, las cámaras y micrófonos de gran parte de los medios de comunicación españoles --algunos de ellos de gran audiencia-- se abren con alegría a las voces de las organizaciones y personas que atacan a esos seres humanos violentados y que defienden de forma directa y sin cortarse el hostigamiento de las minorías menos favorecidas.

Son entrevistados por muchos y muchas de nuestras periodistas, precisamente, para difundir sus posiciones y argumentar, por ejemplo, contra la lucha feminista, negar la existencia de la violencia machista institucionalizada o la criminalización de la migración pobre vinculándola sin escrúpulos a la delincuencia en España.

Los periodistas como Ana Rosa Quintana, Vicente Vallés, Susanna Griso o Carlos Herrera son algunos de los facilitadores de la difusión de esas ideas de extremo peligro con las cuales la ultraderecha hurga en los más bajos sentimientos de la población más desinformada.

Aunque la lista se hace mucho más larga, si se suman los falsos equidistantes que quieren hacernos creer que la ultraderecha y sus formaciones políticas, porque están legalizadas, son democráticas, pues no... No lo son y todas ellas constituyen la avanzada de un totalitarismo que ya asoló Europa y que en más de un país ha vuelto para repetir sus cometidos contra la humanidad.

La devoción y respeto manifestado por los dirigentes de Vox a tristes personajes como Viktor Orban o Andrzej Duda y a sus políticas represivas de los derechos de las personas no dejan lugar a dudas sobre sus intenciones.

Contrapreguntar o desvelar las mentiras de estos dirigentes ultras españoles no es una opción sino una responsabilidad irrenunciable de todo informador que se precie de serlo. Aquí no vale el falso pretexto de la libertad de expresión.

Algunas “pequeñas” diferencias con otros países


El fenómeno o intento de expansión de las ideologías de extrema derecha no son una exclusividad ibérica; toda Europa está siendo atacada por estos negacionistas de la democracia y sus libertades. Sin embargo, la reacción de los medios y periodistas en varios países vecinos, ante esta peste, no es la misma que la de los grandes medios españoles; sobre todo porque en estos países el periodismo pronto detectó que el discurso de este neofascismo se basa en el bulo, las mentiras en las redes, la repetición de falsedades o la repetición de supuestos nunca contrastados que, en muchos casos, se siguen repitiendo aunque su falsedad haya sido demostrada.

En Alemania, por ejemplo, ya ningún medio serio utiliza el término “teoría” para referirse a los devaneos negacionistas y han optado, por respeto a la verdad, hablar del “mito negacionista”. Ejemplar...

Quiero referirme a una de las pasiones perversas de la ultraderecha: los migrantes y la campaña de difamaciones que se vierten sobre ellos y los inexistentes privilegios que les otorga el Estado a quienes huyen de persecuciones y pobreza y que serían agravios comparativos de los derechos de los españoles.

En diciembre de 2018, se firmó el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, más conocido como Pacto de Marrakech, por haberse celebrado en esa ciudad marroquí la conferencia intergubernamental convocada por la ONU para fijar las responsabilidades de los países emisores y receptores de personas migrantes.

Francia fue uno de los países firmantes de ese pacto y la ultraderecha gala se lanzó de inmediato a una campaña de bulos y movilizaciones para hacer creer a los franceses que en virtud de aquel pacto todas las personas migrantes que entraran de forma irregular en territorio galo debían ser acogidas y gozar de los mismos derechos que los nacionales.

¡Ojalá fuera verdad...!

La xenofobia y sus discursos de odio ganaron las redes y estas movilizaron plataformas “anónimas” como la de los chalecos amarillos para ganar las calles. Sin embargo, todas las patrañas ultras se toparon con la seriedad de los medios franceses que desmintieron una a una todas las mentiras, desarbolaron en antena los discursos de Marine Le Pen y vaciaron de contenido inteligente esos mensajes.

Para actuar así, el periodismo alemán y francés no requirió ningún pacto entre medios, ni declaraciones de sus sindicatos --que los aplaudieron-- ni hubo necesidad de plataformas unitarias frente a la mentira; medios como 'Liberation', France24, 'Le Monde', 'l'Express'', France Culture o 'L'Obs', simplemente, se limitaron a hacer su trabajo: verificar e informar.

Son pequeñas diferencias entre ellos y la supuesta seriedad e idoneidad de los medios españoles y muchos de nuestros escribas paniaguados que están sirviendo de colaboracionistas de la ultraderecha.

Artículo publicado en la revista 'El Observador'.

6 jun 2021

Catalunya Plural: periodisme amb vocació de servei


Després de vuit anys fent periodisme compromès,
Catalunya Plural ha iniciat aquests mesos una campanya de suscripcions. Els responsables d'aquest mitjà digital continuaran sense limitar l’accés als continguts, perquè consideren el periodisme com un bé fonamental. Però per tal de continuar fent la seva tasca, necessita l'ajuda dels ciutadans.

La campanya de subscripcions està dirigida a les persones que comparteixen els valors del projecte de Catalunya Plural des de fa vuit anys. La implicació dels lectors és l’única garantia per fer un periodisme lliure, independent i amb vocació de servei a la societat.

Les persones que se subscriguin rebran tres revistes especialitzades en format llibre: la 'Revista ED: Paraules que fan pensar', especialitzada en educació; la 'Revista DS: La gran batalla dels sanitaris' i la 'Revista Drets: Combats que decidiran el futur', la revista pròpia de Catalunya Plural. Però el més important és que, amb la seva ajuda, faran possible la continuïtat de la Fundació Periodisme Plural i els seus diferents mitjans de comunicació.

La Fundació Periodisme Plural és l’única entitat sense ànim de lucre a Catalunya que té com a objectiu l’exercici del periodisme. Ha estat declarada d’interès social perquè el periodisme independent, lliure i crític representa un dret essencial de la ciutadania. Aquesta fundació entén l’educació, la sanitat, el treball i l’habitatge dignes com a drets fonamentals; la solidaritat com a justícia social, i la regeneració, com a exigència democràtica.

Tots els mitjans de la Fundació Periodisme Plural aspiren a ser una plaça pública on s’escoltin les veus que sorgeixen de la societat, amb la voluntat de recuperar, junts, els projectes col·lectius de progrés. Amb aquesta voluntat la fundació ha creat mitjans com Catalunya Plural (2012), El Diari de l’Educació (2014), El Diari del Treball (2015), El Diari de la Sanitat, El Diario de la Educación (2016) o la Revista XQ (2017).

Les tres revistes


Per 40 euros l’any, el subscriptor de Catalunya Plural rebrà cada any tres revistes d’alta qualitat, amb format llibre, i, el que és més important, farà possible que el projecte periodístic continuï sent possible. La implicació dels subscriptors representa una ajuda imprescindible per la fundació. Les tres primeres revistes són les següents:


'Revista ED: Paraules que fan pensar'


La 'Revista ED', amb enquadernació de llibre i amb 124 pàgines, porta per títol ‘Paraules que fan pensar’ i acull tants articles com lletres té l’abecedari, escrits per autors de prestigi. Són 25 paraules per repensar el món: Començant per ‘Aprendre’ fins a arribar a ‘Zigmund Bauman’, passant per ‘bé’, ‘ciutat’, ‘dona’, ‘èxode’, ‘famílies’, ‘gaokao’, ‘holocaust’, ‘igualtat’, ‘justícia’, ‘karoshi’, ‘linx’, ‘Malala’, ‘nobels’, ‘oportunitat’, ‘plàstics’, ‘qualitat’, ‘robot’, ‘stop feixisme’, ‘transformació’, ‘ubuntu’, ‘virus’, ‘whatsapp’ i ‘xarxes’. Una revista de pensament crític. De reflexions per compartir.

'Revista DS: La gran batalla dels sanitaris'


La 'Revista DS' reconstrueix la lluita dels sanitaris contra la pandèmia. Expliquem com els professionals van afrontar dies dramàtics que han marcat les seves vides. Amb 160 pàgines d’informació, reportatges i entrevistes donem testimoni d’un combat que encara segueix. I vol ser, també, un homenatge a la comunitat sanitària. Una revista per guardar o regalar perquè mai oblidem aquells dies tan difícils que van demostrar fins a quin punt necessitem un sistema sanitari universal i de qualitat per garantir el nostre dret a la salut.

'Revista Drets: Deu combats que decidiran el futur'


El primer número de la 'Revista Drets' porta per titular 'Combats que decidiran el futur'. Amb reportatges, entrevistes, anàlisis i articles d’opinió abordem a fons els drets essencials que estan en joc: la lluita contra la pobresa; la sanitat universal; la immigració segura; la defensa de la democràcia; la lluita contra totes les formes de discriminació; el fre al canvi climàtic; un treball i un habitatge digne; un país sense corrupció… La 'Revista Drets' oferirà una lectura reposada per reflexionar sobre com hem arribat fins aquí i, sobretot, que podem fer per garantit una societat més justa.

La Fundació Periodisme Plural


La pandèmia i totes les conseqüències que se’n deriven donen, més que mai, sentit al projecte que la Fundació Periodisme Plural va posar en marxa l’any 2012. La crisi que es deriva de la Covid hauria de servir per reivindicar la importància de la solidaritat, la sanitat pública, l’educació inclusiva i la dignitat en el treball. La Fundació Periodisme Plural ja apostava des dels seus inicis per aquests valors, pels drets essencials, abans de la pandèmia.

Tots els diaris de la fundació parteixen de la convicció que el periodisme també és un servei a la societat, i que té la responsabilitat cívica de contribuir a la defensa dels drets essencials. Començant pel dret a la informació. En aquests moments, tots els mitjans de comunicació afronten la paradoxa de tenir millores en l’audiència i, al mateix temps, situacions econòmiques molt fràgils. Els mitjans de la Fundació Periodisme Plural no som una excepció, però tenen més sentit que mai.

La comunitat educativa, la comunitat sanitària, la comunitat sindical, les entitats i les persones que defensen drets fonamentals han trobat en els diaris de la fundació informació i opinió de qualitat. Les persones que formen part del patronat de la fundació representen aquesta voluntat. Són les següents: Xavier Atance, Magda Bandera, J. J. Caballero Gil, Andreu Claret, Ignacio Escolar, Emili Ferré, Joao França, Mariano Guindal, José Ramon González Cabezas, José Martí Gómez, Andeu Missé, Jordi Mumbrú, Juan León, Josep Carles Rius, Maravillas Rojo, José Sanclemente, Lali Sandiumenge, Víctor Saura, Gemma Sendra, Marina Subirats, Aina Tarabini, Rut Vilar, Jaume Vilarrasa i Cesca Zapater.

17 may 2021

El turisme no és una indústria del tot

Josep-Maria Ureta
Poc abans del 2019 encara estàvem denunciant que el model de creixement del PIB català cada cop més depenent del turisme no ens agradava. S’hi havia de posar molt esforç financer, urbanístic i laboral per uns ingressos entre sostenibles i minvants. Quan va començar la pandèmia del Covid-19 i es va decretar el pitjor per al turisme, la prohibició de viatjar, alguns visionaris amb poc senderi però massa escoltats, van profetitzar l’estupidesa de que vindria la “nova normalitat”, un oxímoron com una casa de pagès. Pronosticaven, per exemple, que el turisme de masses ja no es repetiria mai més. Tot seria molt més selectiu i exigent a partir del final de la pandèmia.

Més val que no rellegim aquells textos apocalíptics d’ara fa un any,
quan pensàvem que el recés imposat ens ajudaria a repensar el model econòmic que no ens agradava, basat en una ocupació precària i mal pagada en sectors de guanys tan excessius com efímers. Però ja a la primavera del 2021 s’ha imposat la crida exigent a tornar on érem el maig del 2020, “salvem el turisme”. Totes les cròniques escrites, parlades o vistes reflecteixen amb entusiasme que Espanya va tornant a la seva y única normalitat primaveral i estiuenca, comptar turistes.

No, no ha servit de res la parada pandèmica a l’hora de reflexionar sobre un model de creixement –totxo, platja i una mica de cosmopolitisme barceloní— que tenia i té un recorregut problemàtic.

Però de sobte apareix un llibre d’aparença sòbria, molt ben escrit i presentat, 'La fàbrica de turistes' (Pòrtic), de Ramon Aymerich (Terrassa, 1959), que ens recorda d’on venim i on anirem a parar econòmicament, en aquesta opció mai prou discutida (incloc el Parlament de Catalunya, es clar) ni reflexionada en la opinió pública: la mutació de societat industrial a la de serveis, amb domini del turisme.

El company periodista Ramon Aymerich ha escrit un text breu, polit, intens i documentat sobre d’on venim i on anem amb aquesta assignatura mai ben resolta que és inserir el turisme en una societat que li deu tot el seu gran progrés des de fa dos segles en haver posat a la indústria (fabricar coses útils i necessàries) en l’eix del seu progrés social i per extensió cultural i polític.

Presència al PIB


“El país que va canviar la indústria pel turisme”, precisa l’autor sota el titular. ¿Exagera? Si es respon que encara queda manufactura, potser sí, però si es contempla comparant sectors expansius amb sectors en retrocés, no. Val que parlar de sectors (primari, secundari, terciari) és avui poc indicatiu a l’hora de mesurar i classificar la producció d’un país. Per això, es podria respondre que si el turisme fos una industria aconseguiríem que cada cop vinguin menys turistes i amb més poder adquisitiu. Aquesta ha estat sempre la divisa de la manufactura: millorar el producte abaratint costos. Del turisme en canvi, seguim comptant (fins el 2019, es clar) per nombre de visitants i exigint, casi, que siguin més que la temporada anterior.

Una precisió (i es d’agrair que en Aymerich ho hagi esquivat). El turisme com a tal no es cap epígraf del PIB, perquè ni tan sols és un sector, és transversal a uns quants, des de l’alimentació fins a l’urbanisme. Podem repetir, seguint les explicacions d’un dels millors analistes del fenomen turística català, el catedràtic de la URV Salvador Antón, el que diu amb ironia: “comptar turistes no és com comptar garrofes”. Posats a entendre la quantificació de l’aportació del turisme al PIB català, l’Idescat ha estat pioner en establir pautes de càlcul mínimament creïbles. Des del 2014 publiquen dades precises sobre l’aportació del turisme al PIB català. En diuen “compte satel·lit del turisme”, es a dir, un càlcul aproximat i no gaire més. Per l’any 2014, es calcula que el turisme va aportar entre el 7% i el 9% al PIB català.” Mentrestant la indústria recuperava punts d’aportació al PIB, fins el punt d’arribar a fites de dècades enrere i acostar-se al 20% del PIB.

Antón ha proposat noves tècniques de mesurar quan el turisme crea deseconomies, perjudica al conjunt, com ara la “caminabilitat” o la proporció, mesurable, de l’espai que una ciutat dedica a hotel, turistes passejant i serveis que els atenen comparada amb l’espai que, a la mateixa zona, tenen els ciutadans que van a l’oficina o viuen prop d’on hi ha turisme sense que hi tinguin relació.

Aquesta proporcionalitat, en termes literaris, ja la va descriure l’escriptor Juan Goytisolo parlant de Marràqueix a 'El País': “Pasó de ser una ciudad con turistas a ser una ciudad turística”.

És amb aquest enfoc que el llibre de Ramon Aymerich ens endinsa en quatre models diferenciats en l’origen i evolució del turisme a Catalunya: la Costa Brava dels anys 60 (primer forasters, després famílies del pre-litoral català), Salou i l’actual Port Aventura, Lloret i el seu estigma de disbauxa, i finalment la transformació de Barcelona en allò que atribueix Goytisolo a Marràqueix. I si, com fa anys que és diu, es vol canviar la demanda cap a un turisme amb més poder adquisitiu, no es tracta de dir-ho si no de canviar l’oferta.

Un assaig equànime


Un text agraït de llegir perquè sap trenar molt bé la crònica amb les comptades xifres necessàries per no atrafegar al lector, amb petites anècdotes sovint poc conegudes. Però també hi ha algunes traces d’assaig i escepticisme. Pels lectors de Ramon Aymerich a 'La Vanguardia' des de fa dècades, no ens és gens estrany aquest estil serè que empra al diari serveixi també per fer un llibre destinat a la reflexió.

Com ja dèiem, ens hem oblidat en poques setmanes de que fa només tres anys algú va encunyar amb mala intenció el terme “turismefòbia” per reclamar silenci i comprensió cap a la massificació evident de Barcelona que ha afectat la vida de molta població. Però el lema perviu: “¡Sort del turisme!, ¿què seria de Barcelona sense ells?” Doncs hem tingut un any per revisar el model i no sembla que hi hagi cap intenció.

La fàbrica de turistes reprèn l’activitat i a qui reclami tornar als debats tensos del 2017-2019 se l’ha d’ignorar. No a tots, i aquí hi ha el text ponderat d’Aymerich. Per cert, que va ser la filòsofa Marina Garcés qui en un sonat debat al CCCB el maig del 2014 va recuperar un terme habitual a Sud-Amèrica, “l’extractivisme”, entès com quan un poble o tot un país viu d’un jaciment (petroli, minerals, boscos...) fins la sobreexplotació, cal silenciar als crítics. I la catedràtica hi afegia altres dos fenòmens, la “paradoxa de l’abundància” (augmenta la desigualtat de rendes) i les exigències d’excepcions (baixada de l’impost del joc per atraure casinos a Salou, per exemple).

Aymerich fa també un breu recordatori dels textos d’anàlisi més sòlids sobre el turisme a Catalunya: Joan Cals, Jordi Maluquer, Josep Oliver, Miquel Puig, Germà Bel, Enric Llarch... i un desenvolupament atractiu sobre el treball del canadenc Richard Butler sobre l’evolució del model turístic. Un esquema que ajuda a entendre com s’ha passat del sol i platja a voler anar a grans ciutats, l’aparició de segones residencies, el turisme cultural, esportiu (ai, el Saloufest) o gastronòmic. I els que vindran si el sector sap innovar.

El 'cas Port Aventura'


¿Poden conviure turisme i indústria? Quan es va presentar Port Aventura a mitjans dels 80 el sector petroquímic es va sentir amenaçat i ho va fer saber a la Generalitat. Casualitat de casualitats (ejem!), just conegudes aquestes amenaces, va sortir una oportuna sentència del Suprem sobre un contenciós oblidat de feia anys i panys: la separació de Vilaseca (la dels hereus de les oliveres) i Salou (els altres germans als que els tocava la sorra). La tensió va ser memorable. Aymerich reenvia, aquí, al llibre del company y expresident dels periodistes Roger Jiménez'Les desventures de Port Aventura' (Empúries,1995).

Aquella contraposició turisme-indústria és del tot obsoleta. Es clar que es possible tenir indústria i turisme, només faltaria. Ara bé, pensem bé les prioritats. Petit exemple propi: tenim molts visitants al Circuit de Catalunya al cap de l’any. Però la instal·lació perd diners a cabassos. Tenim campions del món de moto, però pràcticament no queda cap fàbrica de motos. Escriu Aymerich: “El turisme ha reemplaçat en els darrers anys les fàbriques manufactureres com a principal font de treballadors poc qualificats a Occident”. Procedents d’Àfrica, Sud-Amèrica i Est d’Europa, aquests treballadors i treballadores gaudeixen, legítimament, de totes les prestacions de l’Estat del benestar. ¿Podem considerar-ho una subvenció indirecta més?

Una pandèmia “oportuna”


L’autor és molt curós de no prendre part en el debat sobre la grandària de l’aportació del turisme al PIB català. “El turisme és una indústria”, rebla al final del llibre Aymerich. En té trets, es clar: consumeix recursos naturals, canvia la cara de les ciutats, és intensiu en ma d’obra i de capital, té molta més tecnologia de la que sembla..., però a la indústria compta molt més el mitjà termini i al turisme encara es parla de temporada com si només fos una collita immediata. Tot i que “potser hem anat massa lluny... hem deixat créixer i créixer el turisme i ara estem atrapats”, escriu Aymerich. Bona conclusió.

És per això que en aquest cas més ens valdria retornar a mitjans de la dècada passada i reorientar l’activitat tenint més en compte el que diuen els ciutadans que no hi estan vinculats directament, perquè indirectament tots hi estan. Diu l’autor que “la pandèmia pot ser una bona oportunitat per trencar les inèrcies actuals”. Caldran molts més llibres com aquest per evitar el risc, ben present, del silenci imposat pels extractivistes.

5 may 2021

El Col·legi, un lloc de pau i treva

Discurs pronunciat per Salvador Alsius, que va ser degà del Col·legi de Periodistes de Catalunya del 1997 al 2001, durant l'acte que aquesta institució va celebrar el 27 d'abril en commemoració del 35è aniversari de la seva fundació.

No cal ni dir que em sento molt honorat pel fet d’haver estat convidat a tenir una participació activa en aquest acte en què commemorem el 35è aniversari de la vida del Col·legi. En dono les gràcies a l’actual Junta, aquí representada per l’actual degà, en Joan
Carles Sentís, Josep Maria Soria, Montserrat
Minobis i Josep Pernau, al 1991.

Maria Morros
La qui va contactar amb mi per proposar-m’ho va ser la Núria de José, i va ser ella qui em va fer prendre consciència d’una circumstància que, sincerament, no m’havia passat pel cap: que jo sóc ara el més antic dels degans vius. Realment, impressiona.

I és en aquesta condició de degà més veterà que em correspon ara ser el primer en intervenir en aquest torn. I ho faré referint-me en primer lloc als dos que em van precedir i que ja no són entre nosaltres, en Carles Sentís i en Josep Pernau. N’hi ha dos més de traspassats, la Montserrat Monobis i en Josep Maria Huertas, no menys dignes de ser recordats per moltes coses, però deixaré que la glossa d’ells dos la facin els companys que han d’intervenir després.

En Carles Sentís va ser el degà de la transició. I uso aquí l’expressió en un doble sentit. Em refereixo al que hem convingut en dir-ne la Transició Política, on ell, com és prou conegut, va ocupar papers claus per causa dels seus múltiples contactes i de les seves habilitats negociadores. I va ser un home també molt útil en la nostra, de transició, la que ens va dur des d’unes entitats d’un caràcter molt gremial a la fórmula del Col·legi Professional. Els qui vàrem intervenir en aquella transmutació com a integrants de la junta gestora de la nova institució vàrem tenir al seu costat molts dubtes. Però ens va semblar finalment que l’opció per un Col·legi Professional d’adscripció no obligatòria era l’òptima en aquells moments. En això hi va tenir molt a veure el prestigi democràtic que havien adquirit ja en els darrers anys del franquisme alguns col·legis professionals, com el d’Arquitectes, el d’Aparelladors, el d’Advocats o el de Doctors i Llicenciats, entre d’altres. Aquest darrer, per cert, veí nostre, a l’escala del costat.

Com ha explicat el degà Morros, la constitució del Col·legi va ser aprovada solemnement i de forma unànime pel Parlament de Catalunya, i jo afegiré que va ser en el text fundacional on s’hi va reflectir aquell invent de les tres vies d’accés, que va servir perquè es pogués incorporar al Col·legi el que anomenàvem “la professió real”, és a dir la que exercien els companys i companyes independentment de quina hagués estat la seva titulació acadèmica. En l’aplicació d’aquest principi de realitat, d’adequació al que exigien els nous temps, en Sentís hi va tenir un paper que cal reconèixer.

En Josep Pernau va ser l’home del Codi Deontològic. Bé va ser moltes més coses, i l’hem de recordar com un dels grans patriarques de la professió a Catalunya, un periodista dels que de debò mereixen aquell epítet de “mestre de periodistes”. Però la seva gran batalla des del moment en què va començar el primer dels seus dos mandats va ser la promulgació del Codi, que ha estat la plasmació de la que probablement és la principal funció que ha tingut aquesta casa: la defensa dels valors fonamentals de la professió, l’ètica periodística o la qualitat de la informació, que jo sempre he dit que per a mi són una mateixa cosa. La gestació del Codi té petites sub-històries que algun dia s’hauran d’explicar, però en tot cas el document va acabar gaudint de l’acceptació general i va ser en el seu moment pioner a l’estat espanyol.

Al seu segon mandat en Pernau, amb els que li fèiem costat a la Junta, va traçar una altra fita remarcable. Em refereixo a la creació del Consell de la Informació de Catalunya, que per cert acaba d’estrenar president en la persona d’en Rafael de Ribot, que avui també ens acompanya en aquest acte. El Codi havia estat promulgat l’any 1991 en el marc d’un dels congressos de periodistes catalans. I aquest és un bon moment per recordar que en la seva primera versió escrita el codi comptava amb una addenda en què es plantejava que, per anar bé, s’hauria de crear un organisme que vetllés pel compliment dels preceptes ètics continguts al Codi. I, efectivament, al cap de quatre anys, en un altre congrés, era presentat el flamant Consell de la Informació de Catalunya, que naixia a imatge dels 'press councils' més acreditats que ja funcionaven en altres països, com eren Suècia o Gran Bretanya. Vull remarcar especialment un element que em sembla clau, i en el qual en Josep Pernau hi va posar una especial obstinació. El consell estaria format per periodistes però també, i majoritàriament, per representants externs a la professió. Era una manera de plasmar una idea fonamental i que és la base, crec, de la nostra manera d’entendre l’ètica periodística: els grans subjectes de l’ètica no som els periodistes sinó els ciutadans, en la mesura que l’ètica periodística té com a base i fonament el dret dels ciutadans a estar ben informats.

Pel que fa a la meva etapa com a degà, va ser relativament breu perquè vaig voler autolimitar-la a un sol mandat. Jo ja havia format part de la Junta amb en Sentís i posteriorment havia estat, al costat d’en Pernau, com a vicedegà primer i president de la demarcació de Barcelona. Ja eren molts anys i em va semblar convenient deixar pas a altra gent, sobretot gent més jove que pogués aportar idees noves al Col·legi.

Deixeu-me només que esmenti tres o quatre aspectes que, almenys des de la distància, em semblen els més remarcables d’aquella etapa.

La primera, i potser la que valoro més, és el fet que la junta que vaig poder constituir era encara una junta unitària, procedent d’una candidatura única formada per consens. Ja hi havia dissensions polítiques entre els periodistes. Estava en ple funcionament el grup Josep Lladó, de periodistes pròxims al PSC i s’estava constituint el grup Gaziel, format per periodistes pròxims a Convergència. Tot i així, vaig poder reunir al voltant de la mateixa taula gent que, en principi semblava impensable que poguessin fer-ho. Per divergències ideològiques o per antigues rancúnies personals. Per exemple, tenir a la mateixa Junta en Josep M. Huertas i l’Agustí Pons va ser com barrejar aigua i oli.

També puc recordar que aquella va ser una Junta paritària des del punt de vista del sexe. La vicedegana primera era la Milagros Pérez Oliva, amb qui varem formar un bon tàndem. I hi havia ja, entre altres companyes, la Montserrat Monobis, la Pilar Aymerich o la Pilar Calvo, aquestes darreres representant el món dels informadors gràfics i el periodisme esportiu.

Una altra preocupació d’aquell moment era la imprescindible digitalització del Col·legi, capítol en el qual el més calent era a l’aigüera. Hi havia en aquell temps un grup molt actiu, el dels autoanomenats 'Periodistes Digitals', un epítet que ara fa riure una mica, com jo ja m’havia atrevit a pronosticar que passaria a aquella colla de bons companys. Era un grup mot bel·ligerant que, amb raó, lamentava el retard que en aquesta matèria tenia el Col·legi, que per no tenir no tenia ni web. Un dels membres d’aquella colla, en Josep Nieto, va acceptar la proposta de formar part de la Junta i gràcies a la seva abnegació es van anar apaivagant els ànims i, el que és més important, es va començar a plantejar la nova vida virtual de la institució.

Vàrem aprofundir també en la territorialització del Col·legi. Amb Pernau s’havia iniciat un procés per donar pes a les delegacions, amb un vicedegà a cadascuna i amb juntes pròpies. Algunes activitats es varen començar a descentralitzar i es va deixar enllestida la creació d’una cinquena demarcació, atenent així la reivindicació dels companys i companyes de las Terres de l’Ebre.

En aquella època, també, el Col·legi va ser primer la llevadora i després la dida del nou Sindicat de Periodistes de Catalunya. El Sindicat va viure aixoplugat en aquesta casa i més tard, quan va créixer suficientment, va muntar-se el seu propi piset. Repetiré ara i aquí una cosa prou heterodoxa que alguns ja m’heu sentit dir en altres ocasions. Si a mi em portessin a la Terra en una nau espacial i em preguntessin, després d’estudiar-m’ho una mica, com s’han d’organitzar els periodistes diria sense dubtar-ho que en forma d’un sindicat. És a dir, he estat degà d’una institució que sobre el paper no me l’he acabada de creure mai. A tot el món els periodistes estan constituïts en sindicats, i aquests sindicats són els que formen part de la Federació Internacional de Periodistes. Hi ha algunes excepcions, com la famosa “Ordine” italiana (us imagineu que aquí fóssim “l’orde dels periodistes?) i una altra excepció en el seu moment va ser el Col·legi. Però, com ja he dit, el prestigi que tenien els col·legis professionals a la incipient democràcia va ser en el seu moment un argument irresistible.

Finalment, i enllaçant amb allò que deia del consens, en aquella etapa vàrem redoblar els esforços per a que el Col·legi pogués exhibir el segell de la neutralitat política. I ho varem aconseguir. Després, més tard, hi va haver esberles i confrontacions d’ordre intern. Però el Col·legi crec que als ulls de la societat catalana és vist com un lloc de pau i treva. Sense anar més lluny, aquesta sala d’actes sempre ha estat cobejada per a molts usos. En part, certament, perquè tenim la sort de ser en un lloc cèntric. Però també perquè mai no ha estat connotada ideològicament ni políticament.

M’agrada poder-ho recordar en aquest acte que és evidentment transversal en molts sentits.

Moltes gràcies

4 may 2021

Curso de periodismo en dos minutos

Gabriel Jaraba
Escribir en los medios de modo que los lectores te entiendan no es cosa fácil. Tampoco lo es hablar en el audiovisual ni narrar hechos a base de imágenes. Muchos alumnos cometen el error de quitar importancia a las habilidades en escritura periodística y reclaman aprender enseguida “técnicas” que les permitan practicar lo que se les enseña. Se comprende este interés, pero hay un error de base: no hay técnicas en periodismo, la técnica es pensar.

Podríamos hacer una broma irónica, incluso cínica: “Señoras y
señores, bienvenidos al curso de periodismo en dos minutos. Lo que hay que saber: uno, aprendan a identificar las fuentes pertinentes; dos, atinen a valorarlas y contrastarlas; tres, extraigan de ello un relato informativo; cuatro, respondan en ese relato a las preguntas de qué, quién, cuando, donde, cómo y porqué; cinco, escriban el texto para que todos puedan entenderlo y de manera estructurada, clara, concisa y concreta. Eso es todo y muchas gracias; a la salida podrán recoger su diploma de grado”.

Por supuesto que para trabajar como periodista hace falta saber mucho más (y para serlo, no digamos) pero la broma sirve para destacar lo que es esencial en este asunto. Para escribir bien, sea con palabras escritas, dichas o con imágenes, es necesario pensar bien. Y a pensar bien se aprende. ¿Y cómo se aprende? Pues escribiendo. Esto parece otra broma pero no es así: en toda persona que se expresa mal hay siempre alguien que no llega a pensar con precisión. Los déficits en escritura periodística son siempre fruto de la insuficiencia en los procesos de pensamiento, siquiera, en última instancia, se trate de defectos de atención y concentración.

Pensar bien no es, de hecho, producto de la cultura o la instrucción. Véase como si se pone un micrófono delante de un campesino de cualquier país latinoamericano y se le pide una opinión se obtendrá una declaración no sólo relevante y coherente sino expresada en un español correctísimo hasta en la prosodia. Todo ello es fruto de una cultura popular transmitida entre generaciones que responde a un fuerte sentido del realismo y de la comunidad.

Pensamos, hablamos y escribimos peor que antes no por la influencia de los medios sociales digitales, a quienes se les acusa de ello cuando, hace aún poco tiempo, se adjudicaba a la televisión esa acción negativa. Lo que hace que nos expresemos mal porque no acabamos de pensar correctamente es la deficiencia de cohesión social, de calidad de relaciones e interacciones, del aflojamiento de los vínculos sociales y personales. Nuestra expresión es de mala calidad porque lo es nuestra vida social.

De modo que cuando el periodista bien formado aparece en los medios expresándose con corrección y precisión cumple con el papel educador de su profesión: muestra a sus conciudadanos la manera correcta de relatar las cosas tras haberlas pensado y estructurado en un discurso significativo. Y ahí sí que entra, ahora en serio, la broma del curso de periodismo en dos minutos: para hacer periodismo hay que haber asimilado previamente ciertas actitudes, procesos mentales racionales, capacidades de identificar y valorar lo que es y lo que no es noticia, habilidades en la transmisión de todo lo procesado a un público de manera comprensible.

Se entenderá pues que una formación en periodismo no sólo consiste en la instrucción acerca de unos procedimientos sino en la paulatina configuración de una determinada mentalidad que luego generará una práctica profesional concreta. Un periodista no se fabrica en cuatro días a base de rellenarlo apresuradamente de técnicas como si fuera un pollo dispuesto para ser horneado. Sí que sería aconsejable que el periodista completara su formación, antes o después de la periodística, con sólidos conocimientos de historia, derecho, ciencia o humanidades, con otros grados, maestrías o asignaturas selectas. Deberíamos, pues, hacer ciertas valoraciones personales. ¿Nuestras relaciones son de calidad, nos rodeamos de personas de las cuales podemos aprender y con las que mantener intercambios valiosos? ¿Llevamos a cabo actividades intelectuales que contribuyan a que nuestro razonamiento sea más preciso y nos enriquezcan con conocimientos? ¿Tenemos la oportunidad de practicar y desarrollar nuestras habilidades innatas o nuestras mejores inclinaciones, en arte, deporte, aficiones y muchas otras prácticas? ¿Somos conscientes de que hay ciertas capacidades que nos distinguen, nos preocupamos por realizar aquello que se nos da bien y en lo que somos realmente buenos? ¿Nos sentimos contentos cuando hacemos todo eso? 

Aseguro a los alumnos que si hacen todo o parte de todo esto se encontrarán con que la calidad de su escritura ha mejorado… y sin hacer el curso de periodismo en dos minutos.

1 may 2021

Periodisme: elogi de la bondat

Josep Carles Rius
Els periodistes tenim una norma no escrita que diu que hem d’intentar no parlar de nosaltres. La nostra feina és explicar el que li passa a la resta de la ciutadania. Per això els hi demano disculpes perquè aquest article tracta del que ens passa. Ho vam fer el passat dimarts, dia 27, tres dels periodistes que els acompanyem en aquestes pàgines i que compartim el fet d’haver estat degans del Col·legi de Periodistes de Catalunya: el Josep Maria Martí, la Neus Bonet, i jo mateix.

Ens vam trobar per celebrar els trenta-cinc anys del Col·legi, amb els
Miguel Gil, en un dels seus viatges a Àfrica.
(Foto: Fundación Miguel Gil Moreno) 
altres exdegans (Salvador Alsius, Joan Brunet, Sebastià Serrano); amb el record dels que ja formen part de la memòria (Carles Sentis, Josep Pernau, Montserrat Minobis i Josep Maria Huertas) i amb l’actual Junta, que presideix Joan Maria Morros. Va ser un acte d’emocions i de reflexió. I també de tristesa perquè unes hores abans havíem conegut la notícia de l’assassinat dels periodistes David Beriain i Roberto Fraile, mentre feien un reportatge sobre la caça furtiva a Burkina Faso.

David Beriain i Roberto Fraile. (Arxiu)
Les paraules agafaven un sentit dramàtic i real sobre la funció d’aquest ofici nostre. Els mitjans han recuperat entrevistes amb David Beriain. En una d’elles (revista 'Nuestro Tiempo', gener 2017) li pregunten «Ser un bon reporter té a veure amb ser bona persona?».

I Beriain desvia la resposta cap a un altre periodista: «Miguel Gil, per exemple, va mostrar molta entrega per aquesta professió i per les persones sobre les quals informava. I és una de les poques bones persones que conec en aquest món tan caïnita del periodisme, i més del periodisme de conflicte. Ningú li posa un però. Mai he escoltat res dolent d’ell. Per què? Perquè era una bona persona. Estic segur que no es pot ser bon reporter sent mala persona. Nosaltres vivim de l’empatia, de generar confiança i de respondre a aquesta confiança. Em resulta molt difícil pensar que això es pugui fer sense ser bona persona. Jo no sé si sóc bona persona ni si sóc bon periodista, però si em dónes a triar, prefereixo ser millor persona».

Amb Miguel Gil, que ahir citava Antoni Coll en el seu article, hi vaig mantenir una llarga conversa just abans que se n’anés a cobrir el conflicte de Sierra Leone. Allí va morir assassinat en una emboscada guerrillera, el 24 de maig de l’any 2000. Em va explicar que havia exercit d’advocat, però va creure que el periodisme era una professió més apropiada per millorar el món i se’n va anar a la guerra dels Balcans, disposat a intentar-ho. Allà va aprendre l’ofici de la mà de periodistes veterans. Es va implicar amb els que patien, amb les víctimes. Va guanyar premis i el reconeixement dels seus companys.

A la primavera de 1999, Miguel Gil va gravar a Kosovo les imatges de trens plens de famílies kosovars expulsades del seu país per les tropes sèrbies. Les imatges recordaven els trens de l’Holocaust. Van commoure al món. Van ser decisives per a la intervenció internacional en el conflicte. Van canviar el rumb de la història. Després, va ser un dels escassos periodistes que va trencar el cèrcol imposat pel president rus, Vladímir Putin, sobre Grozni, a Txetxènia.

Periodistes com David Beriain, Roberto Fraile o Miguel Gil donen sentit a la nostra professió, com també els milers i milers de periodistes honestos, que fan la seva feina pensant en el bé comú. D’això vam parlar en el Col·legi. Perquè en la nostra professió el concepte del ‘bé’ necessita anar acompanyat de moltes paraules. I em perdonaran de nou, però aquí em limitaré a donar la meva visió, molt personal i subjectiva, sobre com entenc el periodisme després de moltes experiències i converses, com la que vaig mantenir amb el Miguel Gil.

Per mi, el concepte de ‘bondat’ en el periodisme passa per ser independent; crític amb els poderosos. I compromès amb els dèbils. Profundament lliure, incòmode. Un periodisme que reivindica l’ètica a l’hora de cercar la veracitat dels fets, de forma honesta, mai neutral davant de la injustícia. Un periodisme basat en el mestratge entre generacions. Que aposta pels valors del diàleg, el reconeixement de l’altre, la concòrdia, la solidaritat, els drets humans...

Ho vaig dir al Col·legi recordant la figura del Josep Maria Huertas. I avui, disculpi’m per seguir parlant de periodistes, ho faig en memòria de David Beriain, Roberto Fraile, Miguel Gil, i de tots els que exerceixen l’ofici amb la mateixa dignitat, i que creuen que poden millorar el món amb la seva feina.

Article publicat a 'Diari de Tarragona'.

28 abr 2021

En nom del Josep Maria Huertas

Discurs pronunciat per Josep Carles Rius, que va ser degà del Col·legi de Periodistes de Catalunya del 2007 al 2010, durant l'acte que aquesta institució va celebrar el 27 d'abril en commemoració del 35è aniversari de la seva fundació.

Molt honorable presidenta del Parlament.

Honorable Consellera de Justícia.

Companyes i companys periodistes.

Gràcies, degà, per aquest acte, que, en el meu cas, em permet recordar a l'estimat Josep Maria Huertas Clavería. Abans de res, però, volia mostrar el meu condol per la mort avui de dos periodistes, David Beriaian i Roberto Fraile, assassinats mentre feien un reportatge a Burkina Faso.

Els qui vam acompanyar al Josep Maria en la seva última batalla en
Huertas Clavería surt de la presó Model
el 13 d'abril del 1976.

favor del periodisme érem gent molt diversa. Però es unien dues coses: el respecte pel que ell simbolitzava en la defensa de la llibertat d'expressió en aquest país. I el fet de compartir la concepció del periodisme que el Josep Maria havia exercit al llarg de tota la seva vida: u
n periodisme independent. Crític amb els poderosos. I compromès amb els dèbils. Profundament lliure, incòmode fins i tot pels seus caps. Un periodisme que reivindicava la bondat i el compromís ètic a l'hora de cercar la veracitat dels fets, de forma honesta, mai neutral davant de la injustícia. Un periodisme basat en el mestratge entre generacions.

Van ser temps molt durs per defensar aquests valors.

I aquí permeteu-me un record per l'Albert Mussons que va ser l'ànima del Col·legi durant quasi 20 anys, fins a la seva sobtada mort el 30 d'octubre del 2007.

I també un record per la Pilar Casanova, que ens va deixar l'any 2016, i que també té un lloc d'honor en la història del Col·legi, i en el cor de tots els que la vam conèixer.

Van ser temps molt durs, deia. El que no sabíem era fins a quin punt serien difícils també dins de la institució. En aquells moments no n'érem prou conscients, ni de la magnitud de la Gran Depressió que venia, ni del que ens estava passant a dins del Col·legi, on vam patir una bel·ligerància sense treva per part d'un sector de la Junta.

No enteníem res: si tots estàvem aquí per defensar el periodisme, per què aquell rebuig al que representava el Josep Maria Huertas?

Crec que la resposta va arribar després, quan vam veure que aquell esperit de confrontació, de segregació del que pensa diferent, es va estendre al conjunt de la societat.

Eren els inicis de la polarització extrema que hem vist en molts llocs i que, ho hem de dir des d'aquesta casa, sovint és atiada per alguns companys periodistes que, com vam veure al Col·legi, tenen una causa que ells creuen superior, i que no els hi importa els mètodes per a conquerir-la. I no ens podem cansar de repetir que mai, mai, el fi justifica els mitjans.

De la mateixa manera que hem de combatre l'obsessió, com nosaltres vam patir, de determinats àmbits polítics per controlar el periodisme, en els mitjans de comunicació i en les institucions de l’ofici.

El Josep Maria Huertas va morir quan només feia onze mesos que era degà, el 4 de març del 2007. I no va poder conèixer aquestes respostes que nosaltres aniríem descobrint amb el temps.

Tampoc va veure l'esclat de la gran crisi econòmica, que, en el cas del periodisme, també era una crisi de confiança. Perquè hi va haver mitjans que s'havien dedicat a servir al poder, en lloc dels ciutadans.

En aquells anys al Col·legi teníem sis prioritats que, al meu entendre, segueixen vigents:

-Preservar la independència i neutralitat del Col·legi. Combatre l'obsessió, com nosaltres vam patir, de determinats àmbits polítics per controlar el periodisme.

-Protegir els llocs de treball, i combatre la precarietat.

-Defensar la dignitat del periodisme. Recordo, per exemple, la solitud que vam sentir quan vam denunciar, amb un excel·lent treball de Jordi Rovira a 'Capçalera', la manipulació dels atemptats de l'11-M. Possiblement, el fet més miserable protagonitzat per periodistes en la nostra democràcia, i que tant mal va fer a les víctimes.

-La tercera prioritat era ajudar a les noves generacions perquè fossin capaces d'informar-se amb qualitat en un univers comunicatiu cada vegada més complex. I per això va néixer el programa de la Premsa a l'Escola.

-També era molt important donar eines als periodistes per poder millorar la nostra formació, el que ha estat una de les millors apostes del Col·legi.

-I, finalment, era essencial preservar els mitjans públics, de l'ús i abús per part del poder polític.

Segueix sent essencial. Com veiem ara, quan els mitjans públics catalans tornen a ser moneda de canvi en unes negociacions per formar Govern. Aquí tenim a representants de dos partits polítics, que estan negociant el nou Govern. Els hi demano que respectin la independència dels professionals dels mitjans públics.

L'experiència del deganat et canvia. Et poses en la pell de milers de companyes i companys. T'obre la mirada, t'obliga a fer un esforç d'empatia i de responsabilitat que fa que, després, res sigui igual.

En el meu cas em vaig convèncer encara més de la necessitat de respectar i cuidar els nostres referents professionals.

I d'implicar-me en la regeneració del periodisme. Ho he intentat amb les classes a la universitat, amb el llibre que vaig escriure... i impulsant la fundació de mitjans independents, que es basin en els valors del diàleg, el reconeixement de l'altre, la concòrdia, la solidaritat, el bé comú, els drets humans...

Visc a prop de la plaça de Josep Maria Huertas Clavería, al Poblenou. Sempre miro aquella placa i penso que el Josep Maria compte amb l'agraïment de la immensa majoria de periodistes de la ciutat de Barcelona, a la que va dedicar bona part de la seva obra...

I de Catalunya: la Generalitat, quan l’any 2017 va poder anular les condemnes del franquisme, el primer certificat que va expedir va ser el del Josep Maria Huertas, que l’Araceli va rebre de mans del conseller Carles Mundó.

Aquets reconeixements ens fa més lleu el record d'aquells temps tan difícils, en els que el Josep Maria no va rebre, per part d'un sector de la Junta del Col·legi, el tracte digne que es mereixia.

I, si em permeteu, per acabar, voldria encoratjar-os a ser valents a l'hora de defensar un periodisme independent, honest i lliure, que representava el Josep Maria Huertas Clavería.

Moltes gràcies!