El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

20 jun 2026

La cadena SER se olvida de los derechos de la audiencia: el caso de Àngels Barceló

Manuel López
Ya sabéis lo de Àngels Barceló. Ha sido despedida de la cadena SER por motivos políticos. Sí, políticos.

La audiencia de esa periodista era inmejorable: líder durante años. Bien aceptada por el público radioyente, admirada por sus compañeros, sin olvidar que hace muchos años protagonizó un anuncio, lo que está prohibido por la ética profesional.

Pasado el tiempo, todo se perdona.

La cadena SER es propiedad del grupo Prisa, que también lo es del
Joseph Marie Oughorlian, presidente del grupo Prisa.
periódico 'El País'. En teoría ese grupo empresarial tiene como 'target' la audiencia de centroizquierda. Al menos así lo dijo hace dos años su presidente, Joseph Marie Oughourlian, un empresario francés de origen armenio y libanés, En 2005, fundó el fondo de inversión Amber Capital en Nueva York. En 2012, trasladó la sociedad gestora a Londres debido a las numerosas inversiones que logra en Europa. La empresa también tiene oficinas en Milán.

En marzo de 2025 asumió la presidencia del periódico español 'El País', propiedad del Grupo Prisa que él mismo preside. Oughourlian ha concentrado en su persona una influencia sin precedentes en el grupo, siendo presidente de Prisa, de 'El País' y del diario deportivo 'As'. El hecho de no contar con un consejero delegado que equilibre su posición, además de que su designación como presidente de 'El País' se llevase a cabo sin informar a otros accionistas, provocó un malestar generalizado entre estos. Un grupo de ellos pretende fundar ahora una televisión que se dice que será de “izquierdas”.

La lucha por el poder ha sido una constante en el consejo de administración, como es lógico. Su gestión empresarial ha generado muchas dudas entre los accionistas de Prisa, pero se ha salido con la suya reforzando su protagonismo en el grupo.

Las empresas de Prisa ('El País', SER, 'As',…) suelen ostentar el liderazgo en sus ámbitos y se han caracterizado por su especial progresismo-conservador, es decir, progresistas en cuando a temas sociales y conservador en temas políticos pero siempre ha defendido el statu quo: el capitalismo imperante.

Esas empresas nunca han apoyado la intervención del Estado en la vivienda, aunque sí han defendido la lucha por el medio ambiente.

'El País' ha apoyado la política empresarial de su presidente y ha sido especialmente muy cuidadoso con criticarle por sus vínculos con empresas dedicadas a la defensa. Puede estar involucrado en la venta de material bélico a Israel a través de su red de compañías… pero ese es un tema todavía por profundizar.

Ha tenido participaciones en la empresa Indra, gran conglomerado empresarial participado por España para generar un crecimiento en el sector de la defensa.

En unos momentos en que la prensa española es de derechas, o como mínimo muy conservadora, 'El País' ha sido, efectivamente, un periódico progresista, con todas las pegas expuestas anteriormente.

Por eso sorprende la operación en la SER.

Si tienes un negocio de comunicación que te da dinero y es líder en audiencia, ¿por qué hundirlo?

Según algunos comentaristas, se trata de una operación de largo alcance: es muy posible que la derecha del PP y Vox alcancen el poder cuando se produzcan elecciones en España. De ahí que Prisa esté tomando posiciones para generar una vía de simpatía con los futuros ganadores de los comicios. ¿El despido de la Barceló se inscribe en esa operación?

Echar a la Barceló de la SER es todo un atentado, es cierto, contra el sentido común y una falta de respeto hacia la audiencia. Àngels siempre ha defendido, más o menos, al Gobierno socialista y ha criticado a la derecha y la extrema derecha.

Pero no nos debe extrañar este tipo de maniobras empresariales porque en el periodismo español no hay ninguna defensa de los intereses populares.

En ninguno de los códigos deontológicos de los medios de comunicación en España se dice que se ha de tener en cuenta a la audiencia para tomar decisiones periodísticas.

Es decir, las empresas tienen manos libres para generar los cambios que deseen sin tener que dar explicaciones a sus lectores y radioyentes. No hay clubs de lectores, no hay plataformas de encuentro entre empresas y público. Se puede traicionar al público sin que haya consecuencias.

Lógicamente, este público puede boicotear a los medios irresponsables. Puede generar campañas para que las empresas que insertan publicidad dejen de hacerlo, pero eso significaría constituir unas plataformas de miles de personas interesadas desarrollar la protesta.

Es la lógica de la libertad de empresa.

La despedida de la compañera Barceló se inscribe en esa tendencia de los empresarios españoles a crear una autopista para que la derecha tome el poder, por las buenas o por las malas.

18 jun 2026

CBS o el fin de las noticias

Roger Senserrich
Entre las tres cadenas de televisión tradicionales de Estados Unidos, la sección de informativos de CBS siempre ha tenido un prestigio especial. No es que NBC o ABC no hayan empleado a excelentes profesionales, o que sus noticieros sean peores, pero CBS siempre ha esa aura de ir un paso más allá, de estar a otro nivel.

Leyendas

CBS es la cadena de Edward R. Murrow, el periodista que informó (aún cuando era CBS radio) desde Londres durante el 'blitz', y que después se opondría con firmeza a Joe McCarthy y la caza de brujas. La (excelente) 'Good Night and Good Luck', de George Clooney, idealiza esa batalla, pero no demasiado.

Es también la cadena que tuvo a Walter Cronkite como presentador de su informativo de las 18:30 (la hora de máxima audiencia para estos programas, tradicionalmente) durante 19 años, entre 1962 y 1981. Cronkite era el periodista, la “voz más respetada de América”, el hombre que anunció el asesinato de Kennedy y la llegada a la luna. Cuando Cronkite, voz templada, dijo en de viva voz que Estados Unidos estaba cometiendo un error en Vietnam, se dice que fue entonces cuando el país cambió su opinión sobre la guerra.

CBS es también la cadena de '60 Minutes', el programa de reportajes que se emite cada domingo en horario de máxima audiencia.

El formato no ha cambiado demasiado desde su primera emisión, en 1968: de tres a cinco reportajes o entrevistas de entre 10 y 15 minutos, producidos cada uno por un corresponsal. '60 Minutes' tenía siempre a los mejores periodistas de CBS en plantilla, una redacción celosamente aislada de cualquier presión externa, y en sus años de mayor gloria, un presupuesto básicamente ilimitado para hacer su trabajo.

Todos los grandes nombres del periodismo televisivo en Estados Unidos ven llegar a '60 Minutes' como la culminación de su carrera. Y muchos de ellos hicieron los mejores reportajes periodísticos ahí.

La crisis

La historia de CBS News se empieza a torcer, como todo en el periodismo reciente, con la llegada de la televisión por cable primero, y el 'streaming' después.

Durante décadas, el modelo de negocio de las cadenas “analógicas” tradicionales siempre había sido utilizar a sus informativos como una forma elaborada de publicidad. Los noticieros eran caros de producir y las redacciones, corresponsales y demás parafernalia un sumidero de dinero lleno de periodistas protestones que creaban contenido no especialmente atractivo para anunciantes (“Hoy en Vietnam han muerto 57 soldados americanos. Y ahora, señora, compre cereales con fibra”). Las noticias, no obstante, eran una manera de demostrar responsabilidad social, por un lado, y de obtener un prestigio y seriedad institucional que contribuía tanto a la buena imagen de la cadena, como a la de los informativos (mucho más rentables) de sus afiliadas locales.

A medida que los americanos tuvieron acceso a cada vez más contenidos en sus televisores, la audiencia empezó a fragmentarse, y la capacidad de los noticieros de CBS, ABC y NBC de ser la fuente de noticias del país a diluirse. Aunque siguen teniendo muchos espectadores (Entre las tres cadenas, unos 16-20 millones cada noche, unas seis veces más que Fox, CNN y MS Now juntas) esto dista mucho de los más de 50 millones en sus años de gloria. Su audiencia, además, es menos atractiva; mayores de 55, no lo que quieren los anunciantes. Los informativos, además, están ahora entre los programas más vistos de la TV tradicional; la época en la que las series subvencionaban a los periodistas ha terminado. Han sido años de recortes, corresponsalías cerrando, y presupuestos en caída libre.

Nuevos propietarios

El año pasado, tras meses de negociaciones, Skydance, el estudio de cine propiedad del hijo de Larry Ellison (propietario de Oracle) compró Paramount, el estudio de cine que controlaba CBS. De Ellison hablé no hace demasiado en otra fusión empresarial sonada, la compra de Warner Brothers por parte de Skydance / Paramount.

Las dos fusiones empresariales siguen un patrón similar: una empresa pequeña propiedad un aliado del presidente Trump (David Ellison, el 'nepo-baby' por excelencia) intenta tomar el control de una más grande, aumentando peligrosamente la concentración monopolística en el sector. La empresa a punto de ser comprada, en ambos casos, tiene una cadena o programa que parece irritar profundamente al presidente (Stephen Colbert y '60 Minutes' en CBS, CNN dentro de Warner), y hay una promesa implícita por parte de los Ellisons de “solucionar” ese problema.

La compra de Warner aún está siendo litigada con varios estados llevándola a los tribunales. Pero viendo las decisiones tomadas en CBS estos últimos meses, creo que sabemos por dónde irán los tiros.

Un nuevo régimen

Todo empezó con la cancelación del 'Late Show' de Stephen Colbert. A pesar de que su programa era (con diferencia) el de mayor audiencia en su franja horaria y que Colbert es un cómico excepcionalmente brillante, una de las primeras decisiones de David Ellison fue no renovar su contrato. Trump detesta a Colbert, no hace falta decirlo, y celebró la noticia de manera efusiva.

La segunda decisión peculiar de los Ellisons fue el nombramiento de Bari Weiss como editora de CBS News. Weiss es relativamente joven (42 años) y no proviene del mundo de la televisión. Su primer salto a la (relativa) fama fue en el 2005, cuando, siendo estudiante en Columbia, montó una campaña de protestas para quejarse de la discriminación que las voces pro-Israel sufrían en la universidad. Tras un paso por 'Haaretz' y un par de revistas menores, trabajó en la sección de opinión del 'The Wall Street Journal' hasta el 2017, cuando le dieron una columna de opinión en 'The New York Times'.

Eran esos años en los que los medios tradicionales americanos estaban intentando “comprender” al votante trumpista y dar voz a columnistas conservadores o “no ortodoxos”. Weiss se especializó en escribir artículos anti-anti-trumpistas, criticando la intolerancia, antisemitismo, y ataques 'woke' a la libertad de expresión de la izquierda americana.

La cuestión es que Weiss no sólo es una mala columnista, sino también una pelma insufrible. El 2020, harta de que la gente la enviara a parir en Twitter y que el NYT no la defendiera, dimitió ruidosamente y se fue a montar su propio chiringuito en Substack, un medio de “absolutistas de la libertad de expresión” y “librepensandores” llamada muy creativamente 'The Free Press'. Weiss se erigió en una líder del movimiento anti-woke, libertario y extremocentrista que tanto parece gustar en según qué rincones de Silicon Valley. Así que el año pasado, tras tres años dirigiendo un medio especializado en contarle a los oligarcas exactamente lo que quieren escuchar, David Ellison le daba las llaves de CBS.

Para sorpresa de absolutamente nadie, Weiss no sólo no parece tener la más remota idea sobre cómo llevar una redacción de informativos o hacer televisión (porque nunca ha sido periodista, sino una bloguera con ínfulas), sino que además está convencida de su propio genio, con efectos previsiblemente espantosos. CBS cambió a su presentador del noticiero, y a iniciativa de Weiss, se puso a cubrir más “historias humanas”. A las pocas semanas, pasaron de ser el informativo más visto a caer terceros, perdiendo casi la mitad de la audiencia.

La siguiente víctima de Weiss fue, como no, '60 Minutes'. La buena mujer bloqueó la emisión, a poco de llegar al cargo, de un reportaje sobre las deportaciones de venezolanos a ese campo de concentración de Bukele, el CECOT, por parte de la administración Trump, por considerarlo “parcial”. Eso provocó varias dimisiones sonadas, incluyendo la del director del programa, una redacción indignada, y el aplauso de la administración Trump, que pudieron dar “su versión” de los hechos en la versión revisada.

Tras meses de polémicas y varias batallas horrendas en la redacción, incluyendo la salida de más periodistas (incluyendo Anderson Cooper, uno de los mejores reporteros del país), Barri Weiss decidió que lo que '60 Minutes' necesitaba era innovación, y nombró a Nick Bilton director del programa.

Si no os suena el nombre, no os preocupéis. Bilton fue un periodista de segunda fila en el NYT (sección de diseño gráfico) y corresponsal en 'Vanity Fair'. Su (muy) limitada fama viene de varias diatribas contra Twitter, pre-Musk. En años recientes ha escrito guiones para un par de series, pero no es periodista en absoluto, y mucho menos alguien que pueda llevar algo como '60 Minutes'. En la primera reunión con la redacción, Scott Pelley, que era de lejos el corresponsal más antiguo y de mayor prestigio que quedaba en el programa, le envió a parir delante de todo el equipo, diciéndole en la cara que su nombramiento era poco menos que un insulto al periodismo y que estaban matando '60 Minutes'.

Scott Pelley, corresponsal de '60 Minutes'.
Scott Pelley no sólo es un periodista excelente. El tipo tiene la mejor cara de periodista superserio de toda la industria.

Tiene, por supuesto, toda la razón del mundo. Así que Bilton lo despidió, con una carta de un llorica lamentable, al día siguiente. '60 Minutes' empezó el año con siete corresponsales, todos ellos periodistas de reputaciones intachables. Weiss y sus mariachis han conseguido que se vayan cuatro de ellos.

Restos de un naufragio

Los tres que quedan (Lesley Stahl, Bill Whitaker y Jon Wertheimhan dicho que, de momento, seguirán, porque no quieren que el programa muera, aunque han dejado claro que están hartos de la situación. La impresión, para muchos comentaristas, es que el drama y las polémicas constantes han conseguido que David Ellison esté un poco harto de Barri Weiss, y que están buscando una forma de despedirla a medio plazo.

Pero el daño, obviamente, está hecho: CBS News es, hoy mismo, la sombra de lo que fue. '60 Minutes' tiene, por supuesto, más acceso a entrevistas con la administración Trump que cualquier otra cadena aparte de Fox News (y Weiss está encantada de “editar” las preguntas), pero su audiencia se ha desplomado. Perder cientos de millones de dólares en un proyecto mediático así, por descontado, es un error de redondeo en la cuenta corriente de Larry Ellison, pero ganar dinero nunca fue el objetivo. Trump está feliz, Oracle gana contratos, los reguladores “convencen” a Netflix de que se aparte del medio, y va a comprar Warner este año.

El fin de un legado de 80 años de periodismo es también algo secundario.

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Este artículo ha sido publicado originalmente en Four Freedoms, uno de los mejores blogs sobre la actualidad estadounidense escrito en lengua castellana, imprescindible para entender las aventuras y desventuras de la Administración de Donald Trump.

6 jun 2026

Àngels Barceló i la feblesa estructural de la ràdio

Gabriel Jaraba
La sortida d’Àngels Barceló de la direcció del programa matinal de la SER mostra que els gegants de la ràdio espanyola s’asseuen sobre estructures febles i plataformes trontollants. Que la líder d’audiència radiofónica, directora del programa de ràdio més escoltat, hagi de tocar el dos
probablement a instàncies de la propietat de l’empresa, indica que ser periodista radiofònic és un molt mal negoci: impulses un projecte guanyador que triomfa i la recompensa és que et fan fora.

El conflicte es presenta com la discrepancia en la línia editorial del mitjà però respòn a qüestions més complexes. De discrepàncies d’aquesta mena n’hi ha cada dia a tots els mitjans i no acaben amb els professionals sortint en globus. Els productes periodístics seriosos es construeixen sobre la disconformitat i han de resistir totes les batzegades que la confrontació humana aporta inevitablement a la tasca comuna. L’argument de “si no estàs d’acord amb l’amo, plega” pot servir per a un bar de frankfurts però no per a una ràdio d’impacte, un diari creador d’opinió o una televisió de gran audiencia. Que Barceló plegui denota una gran feblesa, i no només en l’empresa afectada sinó en tot el sector.

Els mitjans informatius només podran sobreviure i evolucionar en el cada cop més complex panorama comunicacional si es presenten davant el seu públic com a institucions creïbles i no només com a altaveus que diuen als seus pròxims el que volen sentir. És lògic i acceptable que un mitjà variï la seva línia informativa i fins i tot editorial, processos que solen ser graduals i generalment pausats –en un article anterior els comparàvem als canvis de rumb dels portaavions de maniobra lenta— però aquests canvis s’han de justificar. Puix, si són decidits unilateralment per la propietat del mitjà, el públic té dret a pensar que estan motivats per interessos econòmics o estratègics, generalment relacionats amb la financiació o gestió económica de l’empresa. I quan aquestes decisions són tan clamoroses com la substitució de la figura capdavantera d’un programa de gran audiencia –el mascaró de proa de la nau que ara vira— els oients poden creure que el motiu està relacionat amb aquests afers empresarials i no amb els interessos del públic fidel a l’actual línia informativa de l’emissora.

La complexitat de la feina informativa ha fet que els grans diaris que tenen un fort impacte en audiencia i creació d’opinió s’hagin dotat, històricament, d’estructures internes que pretenen expressar i canalitzar la composició professional de les seves redaccions. Un diari en el que s’espera que els periodistes, des dels redactors fins els directors, passant pels caps de secció, redactors en cap i subdirectors, diguin amén a tot el que dicti el comanament superior no és un mitjà informatiu solvent sinó un simple altaveu que difon afirmacions determinades per una darrera instancia amb poder total de decisió. No hem vist encara que cap consell de redacció, equip directiu o comanaments mitjans hagi actuat de tallafocs en aquesta crisi. Si només hi ha la propietat del mitjà, el professional estrella i redactors que no pinten res no hi ha un mitjà de comunicació madur.

Un mitjà seriós no pot funcionar així; si ha de reflectir i servir la pluralitat social que l’envolta ha de ser capaç no d’acaronar les orelles a l’audiència –i les institucions, especialment les de poder i govern– sinó de facilitar-li materials per a que s’informi i generi la seva propia opinió. Per aixó el dictat vertical d’instruccions i consignes és pur verí per a un mitjà informatiu que aspiri a ser una autoritat en el seu camp, i no només: és la negació del dret efectiu a la llibertat d’informació de la qual periodistes i empreses informatives són administradors però no propietaris. La propietat dels mitjans, que és legítima, està limitada pel dret a la lliure informació, que és propietat de l’audiència, com a bé públic que és.

La situació que ara viu Àngels Barceló denota que les grans cadenes radiofòniques són gegants amb el cap molt gros i el cos molt esquifit. Les ràdios, grans i petites, no s’han desenvolupat històricament de la mateixa manera que els diaris; fins després de mort de Franco les ràdios que no fossin Radio Nacional de España tenien prohibit emetre informació i elaborar-ne la pròpia, i només podien redifondre els butlletins de RNE. Des d’aleshores, s’han desenvolupat com a emissores d’entreteniment i serveis, amb un gran component publicitari que tenyeix tota la seva estructura i funcionament, però, com es demostra ara, no hi ha una estructura informativa que actui com a contrapès i equilibri de la complexitat en que s’ha d’articular la informació, el diner i la relació amb el poder. Àngels Barceló continua essent molt gran però la seva emissora s’ha demostrat més petita del que semblava.

Article publicat originalment a Catalunya Plural.

3 jun 2026

Josep Maria Cadena, el periodista que va fer de la curiositat una aventura

Francesc Triola
He rebut amb tristesa la notícia de la mort de Josep Maria Cadena, periodista, historiador, expert en art i, sobretot, un gran home de Barcelona.

Vaig tenir la sort de conèixer-lo al Col·legi de Periodistes de
Josep Maria Cadena.
 Catalunya.
Jo, home de ràdio, escoltava amb admiració les seves explicacions sobre el dia a dia dels diaris i els secrets d’un ofici que ell considerava, per damunt de tot, una aventura. Ho explicava amb aquella barreja de saviesa i proximitat que el caracteritzava, amanint les converses amb el seu inconfusible «Vull dir, doncs…», una expressió tan seva que encara avui sembla ressonar en la memòria dels qui el vam tractar.

Hi havia una anècdota que li agradava recordar. Explicava que, de ben petit, havia fet la volta sencera a l’illa de cases on vivia amb la seva bicicleta de tres rodes. Ho evocava com la gran aventura de la seva infantesa. Potser per això entenia tan bé el periodisme: perquè per a ell l’aventura no consistia necessàriament a travessar oceans o escalar muntanyes, sinó a mantenir intacta la curiositat davant del món i de les persones.

Era un home amb l’elegància discreta de l’Eixample, de mirada afable i bonhomiosa, capaç de conversar durant hores sense perdre mai l’interès de l’interlocutor. La seva vasta cultura, especialment en el camp de l’art i de la història de Barcelona, no era mai exhibida amb pretensió, sinó compartida amb una generositat que el feia encara més gran.

Amb la seva mort, el periodisme català perd una veu autoritzada i una memòria privilegiada. Però els qui vam tenir la fortuna de conèixer-lo perdem també un conversador excepcional i una persona d’una qualitat humana extraordinària.

Descansi en pau aquest gran home de Barcelona que va convertir la curiositat en una manera de viure i el periodisme en una aventura permanent.