Sonia García García*
Conocí a César López Rosell en el año 2003. Fue mi jefe en la sección de cultura de 'El Periódico de Catalunya', cuando llegué a Barcelona. Aunque venía de dirigir un periódico en México, no tenía las herramientas necesarias para trabajar en ese gran diario. César me ayudó en la adaptación a esta nueva forma de ejercer el periodismo.
Con respeto y cariño me enseñó quizá lo que la universidad y mi
propia experiencia todavía no me proporcionaban, además de que me introdujo en el mundo periodístico y cultural que lo rodeaba, presentándome a compañeros y compañeras de otros medios, enviándome a cubrir noticias, incluso a la presentación de documentales de Montserrat Armengou, destacando el valioso trabajo de esta periodista.
César López Rosell. |
propia experiencia todavía no me proporcionaban, además de que me introdujo en el mundo periodístico y cultural que lo rodeaba, presentándome a compañeros y compañeras de otros medios, enviándome a cubrir noticias, incluso a la presentación de documentales de Montserrat Armengou, destacando el valioso trabajo de esta periodista.
Gracias a César, mi paso por la sección de cultura fue más amable y pude compartir el trabajo y las risas con compañeros y compañeras con las que aún mantenemos la amistad. También fui testigo de la relación espontánea y cordial que sostenía con otras mujeres.
Algunos meses después de entrar a 'El Periódico de Catalunya', conocí también a su estimada esposa, Esperanza Navarrete, a quien el periodista adoraba. Seguimos relacionándonos incluso después de su jubilación en el diario.
Estaba en México cuando ocurrió su deceso y lo único que hice fue compartir la sentida noticia que escribió otra gran periodista Marta Cervera. Mi reconocimiento a una gran persona.
*Periodista, escritora y gestora cultural
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