El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

12 oct 2018

La falsa polémica de los másteres y las tesis: cuando los periodistas renuncian a posicionar la agenda informativa

Gabriel Jaraba
Lo que marca el paso en la actualidad, su seguimiento y la construcción de los diversos relatos comunicacionales y sociopolíticos es lo que yo llamo el Madrid institucional y periodístico, o más brevemente, “la milla de oro madrileña”, un pequeño espacio geográfico y mental donde se forja todo lo que acaba siendo relevante para un país de más de 46 millones y medio de ciudadanos. Es un espacio muy reducido pero decisivo, y tan sólo abarca los partidos políticos de la capital, algunas instituciones de Gobierno y de representación, un club de fútbol, ​​los medios que se publican o emiten desde Madrid, determinados círculos alrededor de ciertas comidas y cenas y una parte de las empresas del Ibex-35 y los ejecutores de sus intereses. Los catalanes que hablan de Catalunya como “un país pequeño” deberían ver cómo es posible crear un país aún más pequeño en un abrigo que físicamente no llegaría a ser un barrio de la capital de España. En esta milla de oro se decide y se determina nada menos que el relato informativo que deberá terminar siendo hegemónico y que, en el sentido gramsciano
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo.
del concepto, decantará las hegemonías políticas.

Se suele diferenciar entre opinión pública y opinión publicada, pero hay también actualidad publicada y actualidad acontecida. Aquella va mucho más allá de las 'fake news' o falsas noticias con voluntad de desinformar; es toda una avalancha tendenciosa que desvía la mirada pública de lo que ocurre en la realidad empírica para construir un escenario limitado y centrado en un determinado campo de batalla en el que se quiere situar la polémica política. La capacidad de delimitar este campo de batalla en torno al debate público decide las oportunidades de construir relatos políticos con voluntad hegemónica, y en la medida que esto se consiga con respecto a un determinado objeto o abordaje de una cuestión se decide, en tiempo real y sobre el terreno, la tendencia del debate político general y el apoyo o ausencia del mismo a una mayoría o minoría parlamentaria. Se dice que sólo existe lo que sale en la televisión pero en realidad en España sólo existe lo que decide la milla de oro madrileña.

La derecha ha aprendido a combatir el populismo indignado


El actual ir y venir en torno a la validez de másters universitarios y doctorados que ha acabado ocupando el (pseudo) debate político es el ejemplo más depurado de la tendencia que se ha acabado imponiendo. Esta polémica de corto alcance y nulo valor político ha sustituido el debate real entre Gobierno y oposición, entre las izquierdas gobernantes y sus soportes y las minorías derechistas que pretenden enterrar y desprestigiar su legitimidad conferida por haber ganado una moción de censura. Desorientado políticamente el PP y neutralizado por inanición política Ciudadanos, el intelectual orgánico en que se ha convertido el periodismo hegemónico en la milla de oro madrileña ha conseguido situar un falso debate político en el lugar que debería ocupar uno verdadero. La jugada ha sido magistral y las fuerzas progresistas han caído de cuatro patas en la trampa.

Gobernante la izquierda socialdemócrata con el apoyo puntual de izquierdas alternativas y nacionalistas periféricas, han visto cómo les estiraban la alfombra de debajo de los pies y se les vertía en una discusión de corto vuelo que parece hacer referencia a cuestiones muy apreciadas por el izquierda y el sentido moral del “pueblo llano”: la honradez, el respeto a la meritocracia y la indignación ante la injusticia. El espíritu del 15-M como indignación moral de base elevada, norma suprema, se gira contra las izquierdas: primero, si el líder de la izquierda alternativa tiene derecho a vivir en un chalet bastante cómodo que tiene que pagar con sus dinero ganado trabajando; después, si el líder socialdemócrata y presidente del Gobierno ha ganado su doctorado de manera honrada y legítima. La indignación sin teoría y práctica reformista o revolucionaria, precisamente: el uso de la mentalidad indignada en beneficio del populismo de derechas. Y el precio real y tangible se paga en forma de dimisión de ministros.

El estallido de esta absurda batalla cogió a la derecha desprevenida y chocada con la dimisión de Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, pero cuando le ha tocado a Pablo Casado,
Cristina Cifuentes y Pablo Casado, en un acto
institucional en Madrid.
el líder elegido al PP para destruir al gobierno del PSOE ganado por la moción de censura, la formación derechista ha sabido empantanar la batalla gracias a su experiencia en el “y tú más” y el cultivo del populismo: han conseguido la cabeza de la ministra de Sanidad gracias a una capacidad de reacción bastante notable.

Y visto el éxito del contrataque, esta manera de hacer política sin política ha conseguido situar la mirada de la sospecha en la misma persona del primer ministro socialista. Aunque la tesis doctoral de Pedro Sánchez esté limpia como una patena, el “difama, que algo queda” consigue su efecto, por lo que este (pseudo) debate sobre la moral de los servidores públicos ha quedado del todo quemado, y costará resituar nuevamente la polémica en los justos términos políticos que le corresponden. La dinámica infernal de la indignación populista ya está en marcha y costará mucho detenerla. Y la responsabilidad de los medios de comunicación en contribuir a la pseudopolítica y no saber imponer una agenda informativa que responda al interés de la mayoría de ciudadanos quedará grabada en piedra.

La milla de oro madrileña y la competencia entre medios


En la milla de oro madrileña se disputa no sólo la construcción del relato político e informativo hegemónico sino que se juega el resultado de la competencia, comercial y política, entre medios. Todos ellos, sin excepción, participan en esta liga y lo hacen en un espacio que no deja nada de margen. Y ningún poder político o económico les ha arrastrado a este tipo de batallas, ellos mismos han ido a participar de buen grado. Lo demuestra que algunos diarios de izquierdas se han asimilado a este modo de hacer y han acabado jugando con las reglas de sus adversarios. Si gente como el mismo Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y otros vieron un día clarísimamente que debían contrarrestar esta tendencia mediante la creación de canales y programas audiovisuales como La Tuerka, el poder centrípeto de la milla de oro madrileña les ha tragado.

En mi investigación para la tesis doctoral, titulada 'De qué conversan los periodistas españoles en Twitter' se demostró que no había prácticamente diferencias entre los contenidos que difundían por esta red social los periodistas tradicionales vinculados a los medios establecidos y los periodistas asociados a los nuevos espacios digitales. Ni unos ni otros, significativamente los segundos, se separaban de un discurso dominante común: ambos grupos tuitean sobre las mismas cuestiones políticas, institucionales, comunicacionales y de opinión. No se percibía que los “nuevos periodistas” introdujeran elementos innovadores o de tendencias de ruptura en el discurso predominante en cuanto a contenidos, su mentalidad estaba tan cautiva de los límites temáticos que usan la gente de 'Abc' o 'El Mundo' que eran perfectamente asimilables a la visión del mundo que se desprende de la milla de oro madrileña y que configura el alcance del mundo temático de la actualidad en todo el Estado.

La cuestión de los másters, posgrados y doctorados de los políticos nos puede parecer una fenomenal tontería pero es gracias a una pseudopolémica de bajo nivel como ésta que se ha escamoteado el debate político e ideológico que correspondía. Se hablaba del doctorado el día que se votaba en el Congreso la medida gubernamental de la exhumación de los restos de Franco, la pervivencia del Valle de los Caídos y el escándalo de los restos de miles republicanos represaliados malenterrados en las cunetas (con la presencia de Ian Gibson en el espacio de los invitados, precisamente). La palabrería hueca basada en la indignación y el populismo de derechas ha ocupado todo el espacio público gracias, una vez más, a la incomprensión de las izquierdas de la importancia de llevar la iniciativa en la construcción del relato, y ha producido un fruto bastante jugoso: abrir crisis de Gobierno sin tener que presentar propuestas alternativas.
 

Las clases populares dimiten de la cultura y los periodistas se hacen el loco


Este frente abierto para la antipolítica derechista está teniendo un efecto que va más allá de las vicisitudes de la política institucional, y aún mucho más perverso. La actual conversación generalizada sobre la calidad y validez de la educación universitaria desacredita ante los ciudadanos, especialmente los trabajadores y los más modestos, el valor de la educación pública y la cultura en la promoción laboral y personal, en la ganancia de calidad de vida y en el avance en el camino de la liberación de clase. Llueve sobre mojado: el gran cambio en la cultura de las clases trabajadoras en España ha sido el abandono de la cultura y la voluntad de apropiársela.

Las clases populares ya no sienten la admiración de antes por la educación, la cultura y la formación. Esta se admite como mal menor para poder ganarse la vida y acceder al consumo; tener cultura, en cambio, es ser un friki. La persona instruida era alguien al que admirar porque había sabido elevarse por encima de una mediocridad general y demostrar con su esfuerzo que uno podía ser dueño de su destino, y ahora es un bicho raro que se dedica a cosas que no sirven para nada. Ha calado aquí el antiintelectualismo estadounidense que ha llevado a Trump a la presidencia, y se esparce en todas sus versiones, desde la inexistencia de pequeñas bibliotecas en los hogares trabajadores -como si estuviéramos en el siglo XIX, antes de que Verne o Dumas se convirtieran en autores populares- hasta el acoso en la escuela a los niños estudiosos, los famosos “nerds” americanos a los que se considera carne de marginación en los ambientes adolescentes. Incluso los mismos maestros son, ay caray, asediables por los grandullones.

Es realmente duro tener que escribir esto pero los hechos dan la razón a este punto de vista. Un estudio presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) del 11 de septiembre en París muestra que el nivel académico de los padres influye de manera determinante en el nivel educativo de los hijos. Las probabilidades de que un joven siga estudiando más allá de la enseñanza obligatoria se disparan si sus padres también tienen estudios superiores. El 55% de los adultos españoles cuyos padres no tenían una titulación de Bachillerato o Formación Profesional tampoco lograron este nivel educativo. Como resultado, en España la educación es víctima de una “trampa intergeneracional”, de forma que el 43% de la población entre 25 y 64 años no tiene un título de educación secundaria superior.

"Estudiar no sirve para nada"


Mientras entre las clases populares se comentan en las barras de los bares las ocurrencias alrededor de los posgrados de los políticos, se va extendiendo la idea de que estudiar no sirve para nada. Da lo mismo que te esfuerces o no, después de todo, lo que cuenta es la influencia social o económica que te permite adquirir con facilidad un título superior. Y la realidad nos indica que no es así: estos másteres concedidos por senderos dudosos son una excepción, que se han dado en un centro adscrito en una universidad de Madrid pero que no forma parte de su estructura académica y que probablemente ha querido comerciar con influencias ofreciendo títulos de prestigio a cambio de quién sabe qué contraprestaciones.

Pero la universidad pública española en general, aunque accesible económicamente a los trabajadores, tiene un funcionamiento riguroso en cuanto al control de la superación de asignaturas y grados; la formalización de las actas de los cursos alcanzados se da en un marco de un funcionamiento severo y fuertemente controlado. No se regalan asignaturas, cursos y posgrados, y existen mecanismos de control que lo impiden. La universidad pública de nuestro país sirve perfectamente a la educación superior accesible a toda la población y a su promoción profesional, económica y social. El resto son frivolidades de tertulia de cuñados.

Los medios de comunicación que favorecen la pseudopolèmica los másteres y las tesis no son conscientes del alcance de su dimisión de la responsabilidad de posicionar la agenda informativa. El mimetismo entre ellos contribuye a hundir la prensa impresa y ahora afectará a la digital; antes parecía que todos los directores competían para hacer la misma portada en lugar de levantar exclusivas, y ahora los digitales generalistas pivotan alrededor del periodismo de filtraciones como antes los periódicos en papel lo hicieron con el de declaraciones. Y el verdadero alcance de la cuestión lo dejó claro el sociólogo de la comunicación Manuel Castells en su último artículo en 'La Vanguardia': el mercado más grande del mundo en perspectiva es el mercado de la educación, y los tiburones de la privatización educativa -y la reducción al utilitarismo y la expulsión de las humanidades y el pensamiento crítico de la educación- compiten para clavar el diente.

21 sept 2018

La revàlida de setembre

Francesc Ràfols
Escric aquest article a les acaballes de l’estiu. Amb moltes expectatives pel que pugui passar a la tardor. En diversos àmbits de la vida pública. En aquest espai, ja ho saben els que tenen la generositat de llegir-me, es parla d’informació, de comunicació, de periodisme. Entre les assignatures pendents de sempre, em temo que al setembre caldrà seguir repetint curs en la majoria d’elles.
Albert Rivera (Ciutadans) discuteix amb la periodista Lidia Herrera,
a 'Els Matins' de TV-3.

Però n’hi ha una que encara es podria aprovar. És la reforma i democratització dels mitjans públics dependents de la Generalitat. És a dir, TV-3 i Catalunya Ràdio. Han estudiat prou els que han d’aprovar aquesta matèria? Parlem dels dos partits del Govern de Catalunya, ERC i Junts per Catalunya, de si han aprofitat l’estiu per fer els deures.

El comitè d’empresa de TV-3 i la secció sindical de l’SPC a TV-3 denunciaven a les acaballes del mes de juliol que «els partits del Govern català tenen acords privats per repartir-se TV-3 i Catalunya Ràdio», segons el comunicat del comitè. L’SPC, al seu torn, es queixava que «no pot ser que sigui un secret a veus que els partits del Govern mercadegen amb uns mitjans que són de tota la ciutadania, que és la que els finança».

Al juliol van transcendir algunes informacions –no desmentides per cap membre del Govern– que els dos partits de l’Executiu s’estaven repartint els càrrecs de TV-3 i de Catalunya Ràdio com si fos un departament més de la Generalitat. Els treballadors dels mitjans van reaccionar per denunciar-ho i demanar explicacions.

La Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) es dirigeix des d’un Consell de Govern on els seus membres tenen el mandat caducat des del mes de març passat. Els interessos polítics que hi ha al darrere han fet que fins ara no hagi prosperat cap acord per renovar-lo. Fins i tot està en qüestió el sistema de votació, tot i que el Parlament va aprovar fer-ho per majoria qualificada.

No sé si serà un excés d’ingenuïtat per part meva esperar que aquest estiu els que han d’aprovar l’assignatura de la democratització dels mitjans públics –a altres llocs de l’Estat espanyol han posat les bases per fer-ho– hauran estudiat prou com fer-ho. Però veient el canvi de rumb a RTVE o a altres radiotelevisions autonòmiques, el Govern català no pot permetre que els mitjans de la CCMA quedin gairebé a la cua d’Espanya quan en alguns moments n’havien estat capdavanters. Al setembre caldria un nou rumb per a TV3 i Catalunya Ràdio. O haurem de tornar a repetir curs?

14 sept 2018

Una "jodida historia" con un final por escribir

Marta López
"¡Vaya historia, vaya jodida historia!". Esto es lo que exclama Dean Baquet, director del ‘New York Times’, el 17 de enero del 2016 mientras con un grupo de periodistas sigue incrédulo la retransmisión de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Así lo refleja fielmente la serie documental ‘El cuarto poder’, que magistralmente muestra el seguimiento que hace del primer año de la presidencia de Trump el rotativo neoyorquino.

Donald Trump, en Fargo (Dakota del Norte), el 7 de septiembre.
A lo largo de cuatro episodios, la serie muestra el reto diario al que se enfrentan los periodistas del 'NYT' en el seguimiento de un presidente atípico, hiperactivo, que se salta todas las reglas y convenciones y que ha declarado la guerra a la prensa. Entre otras muchas reflexiones, Baquet no puede evitar reconocer que Trump va a convertir la labor del periódico en "fascinante". Otro reportero reflexiona en que no se puede mirar a esta presidencia como si fuera una presidencia normal, cuando se trata de algo absolutamente excepcional.

Y a situaciones excepcionales, respuestas excepcionales, como la decisión del NYT de publicar una tribuna de opinión anónima de "un alto cargo de la Administración" en la que denuncia el comportamiento más que inquietante del presidente y en el que se reivindica "parte de la resistencia" dentro de la Casa Blanca. El formato elegido por el periódico es controvertido porque aunque el uso de fuentes anómimas es tan antiguo como el periodismo, solo muy excepcionalmente les han dado voz en una tribuna de opinión. Pero a la vista de cómo trabajan en el rotativo neyorquino, a buen seguro nace de una profunda reflexión sobre la misión y la ética del periodismo.

Solo el departamento editorial de 'The New York Times' conoce la identidad de esa garganta profunda que desvela a Washington. Es muy difícil predecir las consecuencias que esta crisis va a tener en una Casa Blanca que por el momento ha desatado una auténtica caza de brujas para dar con "este cobarde perdedor", como lo ha llamado la portavoz de Trump, Sarah Huckabee Sanders.

A muchos nos encantaría saber quien es esa fuente anónima. Si forma o no parte del ala oeste. Y saber si escribe por él mismo o en nombre de un colectivo. Porque su descripción de la situación que se vive a diario en la Casa Blanca coincide con la que otras fuentes han revelado al reputado periodista Bob Woodward y se recogen en el libro ‘Fear’ (Miedo) - a punto de salir pero cuyos extractos son pura dinamita- y con lo que escribió hace unos meses Michael Wolff en ‘Fuego y Furia’.

Por ello, con la tormenta ya desatada e imparable, se impone más que nunca que los periodistas sigan haciendo el trabajo –a veces fascinante como dice Baquet pero muchas otras veces desagradecido- que tan bien retrata ‘El cuarto poder’. Que con el máximo rigor, todo el tiempo necesario y todas las herramientas y fuentes a su alcance sigan desenmascarando a un presidente cuya gestión solo da que reiteradas señales de alarma. Hasta el final. Esa es al fin y al cabo la razón de ser del periodismo, más necesario que nunca en la era de la sobreinformación y desinformación.

Y no va ser fácil. Las revelaciones han desatado la furia de un presidente que va recrudecer su guerra contra la prensa. La bestia es impredecible y encima está herida. “Vaya historia, vaya jodida historia” con un final todavía por escribir. Ojalá el buen periodismo le ponga el epílogo.

21 ago 2018

Cal un VAR a la guerra dels llaços grocs

Siscu Baiges
El telèfon mòbil s’ha convertit en una eina fonamental en la guerra entre els que pengen llaços i bandes grogues de plàstic i els que les retiren. Els fan servir els dos bàndols per deixar testimoni gràfic dels seus enfrontaments. El canal de Youtube és ple d’enregistraments d’un mateix fet des de les dues òptiques. Per un seguiment periodístic de cada incident és fonamental veure els dos documents audiovisuals. 

“Fes, fes, que t’estic gravant”, diu un. “I jo t’estic gravant a tu”,
contesta l’altre. Després aquestes gravacions segueixen camins diferents. Els arxius gravats als telèfons mòbils dels ‘grocs’ van a parar als portals de Vilaweb, El Nacional, directe.cat i d’altres mitjans de comunicació independentistes. Els gravats per membres dels grups que retiren el ‘groc’ de Catalunya apareixen a cronicaglobal.elespanol.com, elcatalan.es, dolçacatalunya.com, tabarnia.org i d’altres portals i mitjans contraris a la independència. 

És interessant i recomanable veure i comparar les dues versions d’una mateixa picabaralla. Si només en coneixem una tindrem una visió esbiaixada de la realitat. Si apareix en el vostre mòbil un petit vídeo d’un d’aquests incidents busqueu l’altra cara de la moneda, el vídeo gravat des de l’altra bàndol. Segur que existeix. 

Un problema greu de la Catalunya actual és que hi ha un nombre elevat de gent que només veu i s’assabenta d’aquests fets a partir dels mitjans de comunicació que són de la seva corda. Avui, més que mai, és imprescindible que es contrastin les informacions que es reben. Curiosament, com més fàcil és subministrar informació i quan tothom s’ha convertit en periodista armat amb un mòbil que filma i distribueix el que està passant, més notícies falses i parcials s’escampen per tot arreu. 

L’ideal seria que quan un grup de ‘grocs’ i ‘antigrocs’ coincideixen gravant-se els uns i els altres hi hagi un tercer mòbil que els enregistrés a tots dos. Una mica com el videoarbitratge del futbol, el VAR, però en clau de procés independentista. 

12 ago 2018

Cuando dejas la redacción

Gabriel Jaraba
Los periodistas que se ven obligados a dejar sus medios por los reajustes comprueban, al cabo de poco tiempo, que fuera de una redacción no le importamos a nadie. ¿Nos equivocamos al darlo todo por las empresas? No, pues lo hicimos de buena fe. Pero no lo merecían. Ninguna.

Cuando dejas de trabajar en un medio el teléfono deja de sonar para convocarte a actos e invitarte a eventos. Cuando no estás en la plantilla de una cabecera pasas a convertirte en un ciudadano anónimo cuyo nombre y firma no abren ya una puerta sino una triste lata de sardinas. Claro que un profesional debería haber hecho ese aprendizaje desde tiempo muy anterior, y yo tuve la suerte de que esa realidad me la enseñó Josep Pernau, mi ejemplo y uno de mis maestros, maestro de mi generación.
Lluís Llach y Joan Manuel Serrat, en una imagen de archivo. 

Me lo enseñaron también cosas como que un servidor fue uno de los periodistas que más publicaban sobre los miembros de la nova cançó, reseñas, críticas, entrevistas, como por ejemplo la primera portada que Lluís Llach obtuvo en una revista de difusión española, o el patrocinio del primer concierto que Serrat dio en Catalunya al regresar del exilio. 

Durante el semestre largo que estuve una vez de baja por enfermedad no me llamó ni el tato para saber cómo me encontraba. Cuando murió mi madre solo Pi de la Serra y Serrat me llamaron para darme el pésame. 

De modo que se ha venido cumpliendo fielmente mi lema de vida, no le debo nada a nadie, nadie me debe nada y a todos estoy agradecido. Y por eso cuando sales de un medio tienes que aprender a vivir, a vivir de otro modo para ser realmente quien eres y no lo que otros esperan que seas. Y eso te da una gran alegría, porque es entonces cuando despliegas todo tu potencial y piensas que a tu antiguo medio o medios que les den por saco.

8 ago 2018

De espaldas a los lectores

Gabriel Jaraba
Los historiadores de la prensa del futuro inmediato estudiarán la actitud de los periódicos impresos de Madrid cuando recibieron de uñas al séptimo presidente del Gobierno de la democracia, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Y al hacerlo, se sorprenderán al ver que ninguno de ellos consideró noticia de portada la fotografía del flamante primer ministro prometiendo su cargo sin tener delante un crucifijo y una biblia. Adoptaron, quizá sin ser conscientes de ello, la actitud del presidente saliente cuando marchó mirando al tendido al largarse a media sesión de moción de investidura en actitud de ahí os quedáis. Pero los periódicos no pueden encogerse de hombros y dar la espalda a los lectores cuando un hecho no les gusta, porque se deben a ellos y solamente a ellos; ay del medio de comunicación que considera oposición a su propio público.

Pedro Sánchez promete su cargo en la Zarzuela el pasado 2 de junio.
La prensa impresa española de hoy, en su casi totalidad, es del todo inviable en términos económicos, de audiencia y empresariales. Creen sus administradores que les hacen daño las redes sociales de internet y los supuestamente inextricables gustos del público, cuando este se ha regido siempre por lo de siempre: la gente hace caso de lo que le interesa, de lo que tiene algo que decirle que considere significativo. No ha sido internet lo que ha producido el desballestamiento económico de la prensa española sino las carreras enloquecidas producidas hace algunos años en torno a la televisión –Sogecable, Antena 3 y cosas así– en las que se fundieron las ganancias obtenidas con los periódicos. Ironías de la vida, aquel modelo de televisión entra ya en progresiva obsolescencia y quienes han acabado haciéndose con el botín han sido holdings extranjeros que actúan como duopolio, mientras que la empresa española no tiene nada que decir ante el desarrollo tecnológico y estratégico de las nuevas plataformas de televisión de pago. Los lectores abandonan la prensa porque no les interesa, no les gusta y creen que no les sirve. A la prensa le corresponde ganarse su interés, y no es otra su tarea. Pero las empresas periodísticas andan entretenidas con otros asuntos.

La prensa española es propiedad, en última instancia, de los bancos que han asumido sus deudas, y estos mantienen en vilo a las empresas periodísticas orientándolas hacia una u otra estrategia política de acuerdo con intereses que no son los de los lectores ni de la ciudadanía en general. En los últimos años hemos visto que se ha producido una concentración de los medios en torno a posiciones que podríamos calificar de derechistas siendo benevolentes y cualquier observador mínimamente moderado podrá constatar que un repaso de sus publicaciones arroja un aroma suavemente reaccionario. 

Los medios digitales, que hubieran podido aportar innovación o por lo menos cierta renovación son en general panfletos partidarios directamente subvencionados por fondos cuya procedencia más vale la pena, por caridad cristiana, llamar opacos. No hay futuro ni en la prensa impresa ni en la digital, salvo ciertos medios aislados que se empeñan en hacer periodismo, como Eldiario.es o Público y algunos otros. 

La prensa española de hoy día es un conglomerado de periódicos de partido o de intereses fragmentados interesados en provocar ciertos estados de ánimo políticos que ha respondido, en el campo mediático, a un proyecto de derechización de la sociedad en general. En mi tesis doctoral 'De qué hablan los periodistas españoles en Twitter' demuestro la extremada polarización ideológica de los profesionales en torno a un mundo ideológico e ideologizante que es muy reducido y limitado a lo que llamo “el Madrid periodístico institucional” en el que no se advierten señales de innovación ni de apertura de horizontes.

La recepción del nuevo gobierno por parte de ese mundo mediático, hecha a regañadientes, muestra no solo las dificultades del sector para abrirse a una nueva realidad sino el recelo que siente ante la posibilidad de verse privado de ciertos alicientes económicos e institucionales con los que se ha venido sintiendo como pez en el agua. 

Falta saber ahora si el rediseño institucional que puede desprenderse del cambio acelerará unas transformaciones necesarias en la prensa o acelerará una obsolescencia informativa que se percibe ya como factual en el simple hecho de que los periódicos españoles de hoy se elaboran y se difunden de espaldas a los lectores y por tanto, del futuro más inmediato.

5 jun 2018

Periodismo sobrecogedor

Andreu Farràs 
La llegada del cisne negro Pedro Sánchez a la Moncloa eclipsó la semana pasada algunas noticias relacionadas con el periodismo bastante irritantes; tenían como denominador común su relación con el periodismo corrompible o la corrupción periodística. El Ministerio de Asuntos Exteriores español convocó un premio de 12.000 euros para los corresponsales extranjeros que hablasen mejor de España –y, según interpretaron los más suspicaces, peor del 'procés'--. Pocos días después, Sandrine Morel, corresponsal del prestigioso diario francés ‘Le Monde’, denunció que un responsable de comunicación del PDECat le había hecho saber que, con toda seguridad, si la Generalitat ‘pre-155’ compraba dos páginas de anuncios en el periódico, la dirección de este le obligaría a ella a ser menos crítica con el proceso independentista y a redactar lo que el Govern dictase. 
Jorge Fernández Díaz, en una jornada electoral.

Ambos hechos demuestran el bajo concepto que tienen algunos altos responsables políticos --y sus asesores de comunicación-- de la función del periodismo y sus profesionales. Pobre opinión, compartida cada vez más por la ciudadanía --según las encuestas-- y fundamentada en la experiencia de las respuestas de no pocos colegas dispuestos a realizar maquillajes informativos a cambio de prebendas que les permitan llegar mejor a final de mes o, en la mayoría de los casos, por simple y maldita codicia, que no es un duopolio de políticos y empresarios. 

Hace muchos años, algunos periodistas especializados en sismogramas empresariales que eran adictos al cobro de “detalles” a cambio de hablar bien de las compañías si prosperaban o a olvidarse de ellas si no obtenían buenos resultados eran conocidos en el gremio como “los sobre-cogedores”. Una compañera aún recuerda que, en los ochenta, cuando cubría una información económica en Andorra, encontró en la mesilla de la habitación del hotel donde se alojaba una carta con un cheque en el interior. Ella lo devolvió inmediatamente. Qué hizo el resto de colegas que la acompañaba no lo sabemos. 

La semana pasada, la del cisne negro y el cuervo caído, otro colega escribió precisamente sobre este asunto político: “Lo más interesante de la moción de censura contra Mariano Rajoy es que la carrera política de este hombre depende de la decisión que tomen dos líderes políticos que él ha encarcelado y enviado al exilio. Efectivamente, que prospere la moción de censura de Pedro Sánchez contra Rajoy depende de lo que ordenen Oriol Junqueras desde Estremera y Carles Puigdemont desde Berlín a los diputados de ERC y del PDECat, respectivamente”. En otras palabras, la sentencia del 'caso Gürtel' no ha tenido nada que ver con la caída de Rajoy. Ni la comprobación por los socialistas y los otros grupos parlamentarios de la oposición, mucho más numerosos que los posconvergentes y los republicanos catalanes, de que había llegado el punto de ebullición imprescindible para coincidir todos en expulsar del Gobierno a un partido paralizado y corrompido hasta la médula. Rajoy cae, según este intérprete, porque así lo decidieron Junqueras y Puigdemont. El artículo del colega aparece publicado en un diario digital gratuito de referencia del puigdemontismo, que curiosamente suele lucir escasa publicidad.
El nombre de su director, muy crítico ahora con el PP y el unionismo en general, apareció en la revista ‘Mongolia’ hace cinco años acompañado de acusaciones gravísimas. La publicación satírica señaló que el mencionado periodista había cobrado sobres repletos de billetes enviados por Jorge Fernández Díaz, en los tiempos en que este era presidente del PP de Catalunya y el periodista aludido trabajaba en ‘El País’. ‘Mongolia’ citaba a compañeros del diario fundado por Juan Luis Cebrián para referirse a las extrañas relaciones del conocido periodista con quien estando luego al frente del Ministerio del Interior presuntamente usaría las cloacas del Estado para desacreditar a los actores principales del pulso soberanista. Hasta el momento no se tiene constancia de que el colega acusado haya presentado querella alguna contra ‘Mongolia’ por calumnias o difamación. Sobrecogedor.