El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

9 jun 2022

El audiovisual español se muere y estos son quienes lo matan a sabiendas

Protesta de representants de les productores audiovisuals
davant del Congrés dels Diputats, el maig passat

Dardo Gómez
"En un alarde de desvergüenza se ha aprobado la venta de un derecho ciudadano a las grandes empresas. Quienes votaron a favor o se abstuvieron, han demostrado su profundo desinterés por la comunicación libre y utilizan sus escaños para esconder su profundo desprecio a la democracia real mientras nos hunden en la inmundicia".

Esto lo escribí en abril de 2021 y así se publicó en nuestra revista 'El Observador': “Si alguien había pensado que se abría una puerta para introducir mejoras que habrán de rescatar el derecho a la información de la ciudadanía ya puede olvidarlo. Nada de eso ocurrirá, y otra vez ganarán los malos”. Hablaba de la anunciada reforma de la Ley General de la Comunicación Audiovisual de España, con la cual en 2010 nos había castigado el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero con la bendición de casi todos nuestros legisladores, que votaban sin oler la mierda. También entonces hubo quien votó tapándose las narices, y conservó su escaño.

Con ese regalo el PSOE mostraba su buena voluntad hacía las patronales del audiovisual español. Sin embargo, quedaron algunos flecos que no aseguraban la total venta del derecho a la información de la ciudadanía a los accionistas de esos medios. El PP, cuando llegó al Gobierno, se ocupó de echar más mierda a la ya puesta por Zapatero y Rajoy, al enmendar a la CNMV, consagró la concentración de medios, que dejó la televisión privada en manos de dos grandes corporaciones, y facultó a las televisiones públicas para que pudieran externalizar la casi totalidad de sus producciones. Todo una pura vergüenza.

La historia de un fraude múltiple anunciado


Esa infamia ya tenía antecedentes, la degradación de RTVE fue uno de ellas y ejecutada por el mismo Zapatero desde el momento en que anunció, tras ganar las elecciones del 14-M, que crearía un comité de sabios: el Consejo Independiente de Reforma de los Medios Públicos de Comunicación. El objetivo enunciado era que estos sabios diseñarían un modelo de medios públicos "independientes en defensa de la cultura, del idioma, de la protección a la infancia y como instrumento para transmitir valores cívicos".

Rubricó el falsario que "salga la propuesta que salga" la aceptaría "de principio a fin", y para hacernos picar designó a gente sin tacha para esa tarea. Les refresco la memoria: los académicos Fernando Lázaro Carreter y Emilio Lledó, Fernando Savater, más los catedráticos Victoria Camps y Enrique Bustamante. Éste último ha sido reconocido como el mayor experto español en medios públicos modernos y democráticos.

¿Dónde estaba la trampa? Pues que meses después y cuando ya el trabajo estaba lanzado el ejecutivo introdujo un 'topo' que había de satisfacer las intenciones de la patronal: Fernando González Urbaneja, presidente de la Federación de Asociaciones de la Prensa Española (FAPE) y de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM). Este personaje sirvió a Zapatero para fines similares por lo menos dos veces.

En unas jornadas parlamentarias, organizadas por el Grupo Socialista antes de llegar al poder, prometió --junto a la apertura de RTVE que nos ocupa-- la promulgación de un Estatuto del Periodista Profesional. No se desdijo, pero utilizó las malas artes de González Urbaneja que primero decapitó al secretario general de la FAPE, José María Torre Cervigón, para retirar a su organización del Foro de Organizaciones de Periodistas, que había acuñado el proyecto, y dar la excusa al PSOE de que el estatuto no era viable sin la unidad de los periodistas. Aguas podridas...

Cuando en febrero de 2005, a nueve meses de su designación, los 'sabios' entregaron su brillante informe sobre los medios públicos a la vicepresidenta primera del Ejecutivo, María Teresa Fernández de la Vega, éste iba acompañado del “voto particular” de González Urbaneja.

En su engendro, este personaje motivaba su voto discrepante en sus diferencias con el resto del consejo y señalaba que el informe presentado por ellos "se atasca en una visión quietista de la actual estructura y de la oferta de RTVE, [...] reinventa el mismo modelo, aliviándole de la deuda engendrada durante estos años", y centraba su alegato no en asegurar el derecho a la información, sino en las mismas razones económico-financieras que defendía a la patronal del audiovisual.

Los sociatas aplicaron el 'plan Urbaneja'... ¿Alguien lo dudaba?

Doce años después, más de lo mismo


No ha sido mucha la ciudadanía española que estaba al tanto de que el Gobierno estaba trabajando, desde hace más de un año, en la reforma de esa miserable Ley General de la Comunicación Audiovisual de España de 2010.

El pretexto para meterle mano a ésta norma fue que el Parlamento y el Consejo europeos venían instando a España, desde hace cuatro años, que la adaptara a los nuevos desarrollos tecnológicos en el campo de la comunicación; normas que, no hay que engañarse, refuerzan las posiciones de las empresas privadas en todos los países europeos.

Pero nosotros partíamos en desventaja para esta reforma, ya que estamos en un escalón bastante más bajo. Países como Francia, Alemania o Portugal disponen de normas del audiovisual que blindan sus medios públicos, que garantizan la existencia de los medios comunitarios y participativos y disponen de consejos del audiovisual que --en alguna medida-- facilitan el ejercicio del derecho a la comunicación de sus ciudadanías.

Aquí estamos en bragas, vendidos a las corporaciones y, además, la inmensa mayoría de nuestros legisladores son analfabetos en la materia y los que saben algo están al servicio de las multinacionales. Los pocos decentes han votado en contra de esta reforma que se prometió abierta a admitir las propuestas necesarias para corregir los errores de la ley y democratizarla.

Se hizo el paripé de solicitar enmiendas cuando sabían bien que si se movía algo debía de ser para privarnos de más derechos, pero todas las organizaciones sociales sensibles por el derecho a comunicación presentaron sus propuestas, aunque de puertas adentro todas sabían que eso era una farsa.

Algunos diputados mostraron gran sensibilidad por la protección de las lenguas cooficiales como los catalanes de Junts y PdeCat y dieron la batalla por esto, pero no mostraron ningún otro perfil progre, y fieles a sus amos votaron a favor de esta inmundicia.

Lo cierto es que todos los que votaron a favor o se abstuvieron han llevado esta farsa vergonzante hasta el final, y han sacado adelante una supuesta adecuación a las normativas europeas. Quienes pensamos que esa demanda de enmiendas era una farsa no nos hemos equivocado; sin embargo, tampoco hemos pecado de ingenuos.

Era necesario presentarlas para que quedara acreditado cuáles eran las normas imprescindibles para dotar a nuestra sociedad de un sistema de comunicación democrático y para que ninguno de los corruptos que lo han evitado pueda alegar ignorancia ante su felonía. Y sus nietos puedan averiguar cuál era la ética de sus abuelos.

Todo ha sido para peor


Si hoy todo esta peor en la comunicación española, tanto en la pública como en la privada; se comprueba fácilmente recorriendo el articulado de la nueva ley y comparándolo con la reformada. Veamos algunas de esas “reformas”:

Contra lo que señala el espíritu de la norma europea queda bendecido en España que dos empresas se repartan el 80% del mercado y puedan deformar la cultura y la información de los españoles con los contenidos que ellas deciden. Estos, claro, son y serán lo que les den mayores beneficios y no son los económicos los más peligrosos.

La vieja lógica democrática de que se debería establecer un reparto equitativo por tercios de las licencias entre el servicio público de comunicación, los audiovisuales comerciales y las iniciativas sociales, no está ni se le espera.

En 2000 el Consejo de Europa recomendó a todos los Gobiernos del continente la creación de un organismo regulador, si ya no lo tenían; y en 2004 manifestó en un informe que era imperativo y urgente la creación de una autoridad del audiovisual “con una composición y funcionamiento independientes, y potestades que garantizasen su autoridad sobre todos los operadores del sector audiovisual”. Pues bien, España seguirá siendo la excepción en Europa.

Eso sí, se mantiene el modelo introducido, en su momento, por el Consejo de Ministros de Rajoy, que permite la privatización de servicios esenciales como los informativos en los medios de comunicación públicos e incluso hace permisible la eliminación del servicio público audiovisual en las autonomías. La privatización de estos servicios es la forma más eficiente para que el partido de turno decrete cómo se debe respirar en ellos.

Es reconocido por todos los entendidos en el tema que para romper la dictadura cultural en el audiovisual es fundamental contar con productoras independientes que rompan el corsé que imponen las multinacionales del sector y, además, que esa independencia sea protegida por la Administración. La cosa no estaba muy allá, porque las ayudas de la Administración eran paupérrimas, pero era distinguible qué era una productora independiente frente a los monstruos de las multinacionales que han creado productoras satélites para que, en fraude de ley, puedan acceder a las ayudas públicas.

Ahora, se ha facilitado el fraude con un nuevo redactado confuso que considera productora independiente a la que “no está vinculada de forma estable en una estrategia empresarial común con un prestador del servicio de comunicación audiovisual [...] y que asume la iniciativa, la coordinación y el riesgo económico de la producción de programas o contenidos audiovisuales, por iniciativa propia o por encargo, y a cambio de una contraprestación los pone a disposición de dicho prestador [antes decía de un prestador] del servicio de comunicación audiovisual”. Es decir, que con este nuevo engendro cualquiera de las empresas que disponen del 80% del sector español, pueden crear un chiringuito exclusivo para ellos y poner la mano. Todas las asociaciones del sector lo han denunciado.

Nuevamente, los medios comunitarios y participativos son los grandes olvidados y deberán seguir esperando aquella regulación de sus servicios que está prevista en la ley desde 2010 y que administraciones autonómicas como la catalana siguen pateando fuera del campo con la mentira de que no tienen competencias para hacerlo. Falso de toda falsedad...

El capítulo de las perversiones introducidas o de las mejoras “olvidadas” es más largo pero, para no revolver más en esta llaga de nuestra democracia, sólo digamos que este engendro que ofende la inteligencia omite de forma expresa (valga la licencia) la definición de misión de servicio público para todos los prestadores, tanto públicos como privados, que garantice el pluralismo, la responsabilidad editorial y la libertad de expresión y, claro, no se asegura la financiación estable de las empresas de servicio público, incluyendo la Agencia Efe. En fin...

Hundidos en la mierda más arriba del cuello


Una ley del audiovisual afecta a múltiples sectores industriales y comerciales esenciales para la información, la difusión de la cultura global y también de las regionales y locales. Además, afecta a la libertad de expresión de toda la ciudadanía y a cada uno de sus integrantes que quieren ejercer de forma individual o colectiva su derecho a la comunicación.

Estos derechos tienen pocas posibilidades de sobrevivir cuando se deja en manos de las grandes multinacionales de la comunicación todos los resortes para imponer sus mensajes y contenidos --de todo tipo-- y se deja abandonada y a su triste suerte a la ciudadanía, para que los primeros la intoxiquen de la manera que más les convenga.

Los que nos han vendido están allí, en el Congreso de los Diputados; llamen por sus nombres a los que nos han dejado inermes ante la codicia y ante los intereses mezquinos de las grandes empresas de la comunicación.

Pero, han hecho más y más grave; han narcotizado a la mayor parte de la ciudadanía para que desconozcan los valores de su derecho a la información y a la comunicación y lo han hecho para que no puedan reconocer la inmundicia en que nos han hundido estos diputados traidores a los derechos humanos.

No sé cómo se puede salir de esta mierda pero, por favor, no hagan ola.

Artículo publicado en la revista 'El Observador'.

29 abr 2022

El pas de Sanchis per TV-3 : pluralisme o prioritat a la “majoria social”

Ramon Espuny
És difícil resumir els cinc anys d'estada de Vicent Sanchis al capdavant de TV-3, un nomenament que ja va ser reprovat pel Parlament l'any 2017 però sense que tingués cap traducció en la pràctica.

Com recorda Àlex Gutiérrez al seu llibre 'Objectiu TV-3', l'antic
Saül Gordillo i Vicent Sanchis, al Parlament,
en una imatge d'arxiu.
director de 'El Observador' i del diari 'Avui' va ser cridat immediatament aquell any després que el president de la CCMA, Brauli Duart, destituís de manera fulminant Jaume Peral, en una decisió que molts observadors van associar a la cobertura sorprenentment àmplia que TV-3 estava fent del judici del 'cas Palau'.

Però de tots els angles possibles des dels que es pot analitzar l'estada a TV-3 de Vicent Sanchis (antic director d''El Temps', exvicepresident d'Òmnium, exdirector general de la Fundació Catalunya Oberta...), un poc destacat és la continuitat del seu pensament sobre la funció dels mitjans de comunicació en la seva relació amb el poder polític.

Un article recent de Tomàs Delclos a 'El País' ('L'era Sanchis') resumia així quina podia ser la conclusió de la seva posició al respecte:

“La tria de Sanchis va ser plenament coherent amb la voluntat dels governs de controlar la televisió pública. Sanchis havia teoritzat clarament contra el “progressisme” dels treballadors de TV-3, on hi trobava a faltar un periodisme “més honest”. Els electors, havia escrit, trien maneres diferents d’entendre la realitat i qui guanya les eleccions té dret a prendre decisions en l’àmbit dels mitjans de comunicació, encara que s’hagi d’enfrontar a resistències gremials arrecerades, segons l’autor, “en falses banderes com la llibertat d’expressió o l’interès públic”.

Ja el 2017, el mateix periodista escrivia el següent, sota el títol de 'Què deia Sanchis de TV-3 abans de ser-ne el director': “L’any 2011 (a 'El Punt Avui') ja es plantejava si els 1.800 treballadors aleshores en plantilla de TV-3 no semblaven massa. Una reflexió que trobaria ara aliats ben allunyats de la seva corda ideològica. Però l’article anava més lluny. Criticava les cròniques d’Internacional i posava en dubte “si la realitat nacional que assumeix TV-3 és tan ambiciosa com la majoria social representada al Parlament per opcions polítiques molt més compromeses”. És a dir, a TV-3, que havia de pregonar el que pensava la majoria parlamentària, hi havia una preocupant fredor nacionalista.

En aquest article, li tocava també el rebre a un '30 minuts' sobre els indignats enfrontant-se als Mossos. Una crítica que va exposar més extensament en un article a 'El Món' en què acusava l’equip del programa d’una sistemàtica visió esbiaixada “sempre interpretada des del punt de vista progressista”. Un mal, el del “progressisme”, que també patien els informatius de TV-3, particularment els del cap de setmana, segons aquell Sanchis que trobava a faltar un periodisme “més honest”.

“En un altre article a 'El Món' teoritzava Sanchis el dirigisme polític. “Els electors trien maneres diferenciades d’entendre la realitat i de practicar la política. Convergència i Unió, la força guanyadora de les darreres eleccions, ha d’arriscar-se. Ha de prendre decisions (...). També en els mitjans de comunicació. Per molt que s’enfronti a privilegis gremials o a resistències ideològiques arrecerades en falses banderes com la llibertat d’expressió o l’interès públic”.

Però ja el 2001, i amb el pseudònim de Desclot, Sanchis acusava des de l''Avui' el Comitè professional de TV-3 i altres instàncies de "soviet corporatiu", "aristocràcia periodística", i de ser "comitès inquisitorials". En altres columnes, Desclot qualificava TV-3 de "televisió anacional", amb "borrosa referència nacional" que "cada dia s'acosta més a la bandera no nacionalista del Tercio".

Igualment va disparar des d'editorials de l'Avui quan n'era el director, afirmant que la programació de TV-3 obeïa només "als interessos particulars d'uns treballadors privilegiats i no del poble representat al Parlament". Afegia que la independència del mitjà "no vol dir discrepància oberta i constatable amb el govern que representa la majoria social que hauria d'haver votat un model públic de mitjans de comunicació, com vota un model de sanitat o d'ensenyament públics". I reblava: “Qui controla aquests 'independents'? El Parlament, el govern o el gremi?".

Tot això constata que des dels seus inicis professionals fins ara mateix, l'opinió de Sanchis sobre els mitjans de comunicació públics no ha variat : han de reflectir prioritàriament la “majoria social i política” representada al Parlament, perquè si no fos així “de què serveix guanyar unes eleccions?”. I ho justifica defensant que quan canvia el govern també canvia el model d'educació, de sanitat, o d'ordre públic...

I això ho ha dit en entrevistes, en trobades amb representants dels treballadors... i en la Comissió de control parlamentari de la CCMA, sense que cap diputat li repliqués, ni apuntés en cap moment la incompatibilitat d'aquests criteris amb la direcció d'un mitjà públic, que és una estructura institucional que no pot dependre de la conjuntura política i de la majoria governamental de cada moment. Perquè si fos així, a cada canvi de govern hauria de canviar el model de mitjans públics, que realment és el que pensa el ja exdirector de TV-3. Que amb la seva habitual habilitat dialèctica argumentava que és lògic que el govern d'un determinat color promocioni a la televisió figures com les que ara destaquen a TV-3, però que si fos un altre, l'elegit seria, per exemple, Albert Boadella.

Sanchis feia així de l'anècdota categoria, per fer callar les crítiques a la seva concepció dels mitjans públics com a crossa del poder executiu. Cal esperar que aquest criteri, anterior als assumits en el debat monogràfic sobre l'Audiovisual del Parlament de Catalunya el 1999, no el comparteixi la nova direcció i que prèviament sigui un factor de criba en el pròxim concurs públic per a elegir-la.

4 abr 2022

De què parlem quan busquem tendències en els canvis en la informació

Gabriel Jaraba
El diari 'The Washington Post' ampliarà la redacció aquest any amb més de 70 nous professionales. El 'Post' ja havia sumat recentment 41 nous professionals a la redacció per a tasques d’edició. 'The New York Times' supera els 10 milions de suscriptors després de l’adquisició de 'The Athletic', alhora que compra el popular joc en línia de paraules Wordle i reforça el seu equip Live de Londres y Seúl. Al seu torn, la BBC, radiotelevisió pública britànica, comptarà amb un equip de 31 professionals per a cobertures online en directe. Per la seva banda, el diari espanyol 'El País' anuncia que ha arribat a la xifra de 143.000 suscriptors digitals. Si a ells sumem els suscriptors de l’edició impresa el diari compta actualment amb 182.000 suscriptors.

La informació la proporciona en la seva newsletter Ismael Nafría,
Les seus centrals de The Washington Post
i The New York Times.
un dels analistes de les tendències en la informació i la xarxa més solvents del nostre país, i pioner en la divulgació de la web 2.0 fa 20 anys. Les dades pretenen ser optimistes: augment de la fidelització de lectors mitjançant la suscripció, contractació de professionals i augment de les inversions en talent i producció d’informació.

Però aixó darrer, fora del nostre país. Si als EUA la posició de les empreses periodístiques és invertir en professionals, a Espanya es dediquen a deixar anar llast: 'El País' acaba de prescindir de 30 dels seus periodistes mès veterans a còpia de prejubilacions incentivades quan no fa tant que va sortir de la redacció un altre important nombre d’acollits a un ERO. La diferència de les tendències en la evolució de la transformació a un i altre costat de l’Atlàntic rau en aixó: a Amèrica el salvador del Washington Post –el mític periòdic del 'cas Watergate'– ha estat Jeff Bezos, l’amo d’Amazon, qui ha invertit en el diari sumes importants de la seva fortuna; a Espanya els hereus de Jesús de Polanco, un dels creadors d’'El País' estan refinançant el seu deute per a no haver d’abandonar-ne el consell d’administració. Els uns, invertint en informació i en els periodistes que la el·laboren, i els altres, mirant d’evitar que les conseqüències d’una incomprensible inversió en el sector audiovisual continuïn minant un diari líder.

Però al capdavall el que importa en aquesta qüestió és si hi ha un futur per al periodisme, que és l’exercici de la professió que assegura el dret democràtic i constitucional a rebre i emetre informació lliurement. No podem analitzar aquest futur possible com fa dues o tres dècades ho feiem amb les xiifres d’audiència de la televisió. Assistim a una transformació total de la comunicació com a preludi d’una probable revolució sociocultural el qual sentit caminarà a favor del vent de la democràcia o no, segons la naturalesa de l’evolució global.

Perquè el que està en joc no és només el futur d’una indústria, la informativa, sinó el d’un element clau de la democràcia: el dret a la llibertat d’informació. No només el dret recollit textualment a la Constitució sinó la posibilitat factual de rebre i transmetre amb llibertat tota mena d’informació i per tots els mitjans, informació autèntica i no únicament trivialitats.

Les empreses estan centrades en estudiar elements de medició, anàlisi i control del producte digital, un cop comprovada la tendència a l’alça del factor subscripció junt amb la persistència de la crisi de la publicitat. Somien amb redaccions reduïdes en les quals els periodistes dominin competències centrades en el lector, cosa que exigeix capacitats d’adaptació del contingut a una plataforma, un dispositiu o un moment de lectura concrets.

Les més lúcides de les veus que adverteixen sobre les possibles tendències en informació indiquen que crear una cultura més innovadora continua essent fonamental. Però no sempre les millors idees arriben de dalt. Els tecnòcrates que regeixen els mitjans, per més que se situïn ara en una lògica d’audiències i medicions obliden que la creativitat no es ven a la farmàcia i que els mitjans informatius d’avui no es caracteritzen per aixecar primícies i desenvolupar les notícies que arrosseguin als lectors.

Que digui l’amable lector quan va ser la darrera vegada que va veure una portada de periòdic (digital o imprés) presidida por una notícia aixecada pel mateix periòdic, una d’aquestes que són fruit de l’astúcia i la investigació dels professionals i no sortida d’una oficina de premsa o d’una filtració interessada i s’adonarà d’en què consisteixen i cap on menen les tendències del periodisme, si són de les que indiquen camins o les que ho fan cap a parets.

31 mar 2022

L’Economia té moltes mans

Josep-Maria Ureta
És prou coneguda l’anècdota del president dels Estats Units (1944-1952) Harry Truman quan va dir que volia rodejar-se d’economistes mancs, que tinguessin una sola mà. Estava tip de que tots els economistes que va contractar per a la primera oficina d’Economia de la Casa Blanca sempre l’aconsellessin amb idees que ell considerava ambigües, i ho feien sovint emprant l’expressió “on the other hand”, es a dir, “però d’altra banda...” . Volia certeses, cosa lògica en qui acabava de liderar, amb la URSS, el final de la Segona Guerra Mundial.

Al·ludir a les mans ve de lluny en la ciència social de l’Economia.
Repàs ràpid. El que es té per proto-creador dels principis de l’economia moderna, Adam Smith, va consagrar l’expressió “la mà invisible”. Bé, de fet no n’hi ha per tant. En una memorable conferència a 1.000 economistes catalans, el 2014, el catedràtic Joan Tugores ja va advertir que lo de la mà de l’Smith requereix context: ho va dir una sola vegada en el seu llibre (del 1759) 'Teoria dels sentiments morals', tot predicant l’equitat.

Tugores advertia que l’equitat, en aquest cas, es simbolitzava per una mà compensadora, la ma de Déu. La Teoria dels sentiments morals fou un text de prou èxit i va fer que els nobles britànics li encarreguessin a Smith un segon llibre en defensa del lliure comerç, publicat el 1776 i que és el més conegut: “La riquesa de les nacions”. Aquí la mà invisible ja no és la de Déu (Smith era un professor d’ètica, cal no oblidar-ho) si no la del mercat, que al cap dels anys ha cristal·litzat en la universal concepció de l’oferta i la demanda que “tendeixen” a coincidir en un punt imaginari perfecte que fixa els preus idonis. Com si fossin els dos fulls d’una tisora, quan realment no és així (al llibre que comentem tot seguit s’explica per què).

Saber dubtar


Doncs vet aquí que circula de fa uns mesos un llibre de 168 pàgines que en quatre mesos porta quatre edicions (ep! que son de tirada limitada cada reimpressió, si va d’economia) en que es convida a posar en dubte la ciència econòmica que té per pedra angular al moralista Smith. Es titula 'Econofakes' (editorial Deusto, 2021) i l’ha escrit el catedràtic d’Economia de la Universitat de Sevilla Juan Torres López. La seva presència pública no és només com a catedràtic: a mitjans de la dècada passada va posar solfa acurada al programa econòmic de Podemos, tot i que i no hi ha tingut cap vincle de càrrecs públics.

Torres ha fet un llibre de molta utilitat per als qui practiquem l’ofici del periodisme perquè no ens vol ensenyar res, només ens avisa de que no ens equivoquem tant. El títol 'Econofakes' es justifica per raons de mercadotecnia dels editors, però requereix la precisió que no es tracta de mentides: en ciències socials pot haver-hi qui desconegui altres opcions, no hi ha veritats absolutes. Parla de 'fakes' en al·lusió a tesis falses, els apòcrifs. I ho rebla dient “Les 10 grans mentides econòmiques del nostre temps”.

El llibre té un valor que el fa recomanable: adverteix de que el corrent dominant que va des de la ciència social que és l’economia, passa pel món acadèmic que ho repeteix a vegades sense anàlisi crítica, es consagra en els programes polítics electorals i acaba impregnant tota la informació econòmica. Ras i curt: ningú ho posa en dubte. Així s’ha creat un cos amb crosta de veritats innegociables. En ciències socials és absurd, i també en periodisme, no en va hi ha al llibre una munió de notes a peu de pàgina que es refereixen a textos publicats a tota mena de diaris i revistes.

Els premis Nobel


No crec que Juan Torres tingui ni mania ni enveja als qui el Banc de Suècia honora el desembre de cada any per ser uns bons economistes, respectats i que han creat escola i tendència al llarg dels anys. Sempre coincidint, es clar, amb els premis que sí va crear Alfred Nobel. El problema és l’equívoc: Nobel no va proposar cap premi dedicat a aquesta ciència social, va ser el Banc de Suècia qui va aconseguir, des del 1968, associar el seu nom als Nobel.

Torres fa al llarg del llibre una desqualificació (entesa com a dubte) de conceptes prou instal·lats al saber i l’anàlisi del mon capitalista -- sobre tot, el democràtic--, a partir d’un esquema senzill i casi pres del clàssic 'viditur', amb el què Tomàs d’Aquino iniciava els seus arguments de contradicció: “sembla que...” El catedràtic ha triat 10 tòpics poc discutits de la ciència econòmica, sempre presents en el debat públic, per advertir de que tenen suficient alternativa o, com a mínim, requereixen dubte científic. I utilitza sovint, per mantenir la discussió, arguments de científics socials que han guanyat el premi del Banc de Suècia associat als Nobel històrics.

No cal recordar gaire que els premiats des del 1968 amb el (mal) dit Nobel d’Economia son nord-americans o nascuts a altres països i que fan docència als EUA. Una classificació més subtil és si son d’aigua dolça o salada, es a dir, si fan de professors a universitats de les costes dels EUA (Harvard, Stanford, Berkeley, a Massachussets i Califòrnia) o a l’interior i els seus grans llacs (Chicago, Minessota). De manera també discutible, els de la costa son proclius a un model de societat equilibrada públic-privada i els dolços son els més abrandats en la defensa de les virtuts del 'laissez fer' de la iniciativa privada. El rècord de la contradicció d’aquest premis va ser quan el 2013 es va donar a l’ensems als professors Eugene Fama, Robert Schiller i Lars Hansen: el primer deia que els mercats d’accions eren perfectes, el segon primava el component emocional a l’hora de comprar i vendre a la borsa i el tercer feia càlculs refinats per desmentir al segon. ¿Us imagineu un Nobel de Física compartit entre qui diu que l’aigua bull als 100 graus i un altre que diu que ho fa a una altra temperatura? ¿Va dubtar Newton de la llei de la gravetat quan va veure caure una poma?

Dels corrents ideològics de tantes escoles de recerca econòmica que guanyen el dit Nobel, Torres en fa un ús eficaç i ben provat de la seva solidesa investigadora per posar a cadascú al seu lloc. Per això cal llegir-lo abans de posar-se a redactar temes d’economia.

No ocultar els perdedors


Lliure mercat o mercat regulat, en definitiva. Però, sempre amb els efectes devastadors de qualsevol d’aquestes doctrines com a indiscutibles. Ací tenim el Torres mes genuí i combatiu quan adverteix del què ell en diu mentides (reitero que el terme em desagrada, equival a suposar que qui les diu sap que no son certes o potser ni ho sap) sobre com es fixen els salaris; el poder excessiu de la banca i la creació de diners; la fal·làcia de que les pensions corren perill per l’envelliment de la població; que hi ha lliure comerç mundial, o que l’Estat és una rèmora per a la lliure iniciativa. Tot te una altra mà menystinguda, des de la correlació de poders en la negociació fins a la taxa d’ocupació. O la més recent: el salari mínim destrueix llocs de treball. S’ha vist que no és així.

No, aquestes certeses que deriven de que només hi ha una ciència econòmica que és superior a una altra, és discutible (no vol dir mentida). És l’advertència, documentada, de Juan Torres. Totes les aportacions de la recerca econòmica, una ciència social que a penes té dos segles de vida, si ajuden a millorar el benestar de les persones i les societats, serveixen. O, com deia Fabià Estapé, un erudit descomunal i també addicte a l’economia recreativa, “l’economia només serveix perquè els polítics i els empresaris s’equivoquin menys”.

Es com dir que qui oli remena les mans se n’unta. Com més es llegeix d’economia, més es dubte. I malgrat els desitjos de Truman, de l’aigua també n’hi ha dues menes: la dolça i la salada.

14 mar 2022

Analepsi a Rússia

Josep-Maria Ureta
Els teòrics del llenguatge audiovisual utilitzen dos termes per descriure els salts en el temps d’una narració. Anomenen 'analepsi' a les imatges que, amb avís o sense, passen a temps passats dels protagonistes. Per contra, quan l’escena es trasllada a una cronologia futura, anticipant-se al què està passant, en diuen 'prolepsi'. Els addictes als anglicismes en diuen 'flash back' i 'flash forward'.

Des del 24 de febrer patim un allau d’intents d’explicar la cruel
Vladímir Putin i Borís Ieltsin , l'any 2000.

agressió de Rússia a Ucraïna. Uns ho veien a venir (analepsi) i altres, fins i tot, gosen anticipar com acabarà aquesta massacre (prolepsi).

Ja pocs dubten que estem vivint un canvi sobtat i profund dels equilibris mundials més inestables de les darreres dècades. ¿Per què i com pot acabar?

En un enfoc ben diferent, aquests fets coincideixen amb la publicació del llibre 'Cinco inviernos' (Alfaguara) escrit per Olga Merino, que va ser corresponsal d''El Periòdico de Catalunya' a Moscou entre el 1993 i el 1998. A les llibreries des de finals del 2021, ara és una aportació complementària al que està passant per la via de l’analepsi. Es tracta de la transcripció selectiva de les set llibretes que Merino va omplir des de Rússia estant, més amb voluntat de record i introspecció que no pas divulgativa.

Vigència després de 30 anys


La mateixa Merino explicava a la web Librujola, quan li demanaven per la relació entre el llibre i la actualitat: “No s’enten Putin sense l’humiliació que va patir Rússia els anys 90”. La premonició sobre aquesta gestació lenta de la crisi: “Putin va dir prou amb un cop de puny sobre la taula. Amb ell va tornar el tsar, l’ordre i el poder central. Va acabar amb l’anarquia i va millorar, però tampoc per tirar coets, la vida dels russos”.

'Cinco inviernos' no és fàcil de classificar. No és un dietari dels que cada pàgina s’encapçala amb una data (de fet, a penes n’hi ha dues o tres en les 260 pàgines), tampoc un recull de cròniques publicades ni un exercici literari a partir de fets viscuts i ja reposats a la memòria.

L’exercici que fa l’Olga és ben senzill, en aparença, i a l’hora molt primmirat en la narració. Sobta que l’estil que tenia als 27 anys ja era tan precís i encisador com el de les seves novel·les posteriors, ja consolidada com a escriptora. I es curiós que al llarg d’aquests reculls és constant el (innecessari) dilema entre ser periodista o ser escriptora. [A veure: ¿d’on surt això tan freqüent de dir-se “periodista i escriptor”, com si fossin tan diferents? ¿En Gerard Piqué és futbolista i esportista?]

La jove narradora, arribada al Moscou de la muntanya russa --mai millor dit--, de Borís Ieltsin al poder, ja diu que es va fer periodista “per canalitzar el seu desaforat desig d’escriure” (“escribir, escribir, escribir”, es desfoga). Després confessa que el periodisme la “lliga i l’obliga”, mentre que “el desig de ser escriptora és una obsessió que sovint la paralitza”. ¿En què quedem? Doncs que l’actualitat que li toca viure l’obliga al periodisme més immediat, mentre que la literatura queda en algun altra llibreta diferent de les set de referència.

No és periodista de primícies y exclusives --“no tengo aguijón” confessa--, però no per això deixa de ser a primera línia, per exemple, a l’assalt a la Casa Blanca (seu del Parlament rus) del 1993 –s’estrenava amb novatada inclosa, portava una jaqueta de color butà ideal per fer-li punteria des de l’altra banda-- o al front de la primera guerra de Txetxènia del 1994-1996.

L’estructura del llibre, dit en genèric perquè hi ha tant de periodisme com de literatura, és senzilla. Transcriu textos de les llibretes i, quan a la revisió a l’Olga li sembla que li ha faltat afegir alguna cosa, se separa un de l’altre text amb una filigrana tipogràfica. Val a dir que de vegades es confonen els paràgrafs i cal tornar enrere. Dit amb l’argot afectuós de la redacció d''El Periódico', escriu la Merinova i postil·la la Merino.

Tres nivells


A més del ja citat (discutible) dilema de periodisme o literatura, n’hi ha un de testimoni personal força atractiu, de com la Merino que volia ser corresponsal a Sud-amèrica acaba a un país del que ja coneixia, sobre tot, la seva colossal literatura, encara que fos de traduccions de traduccions. Aquí tenim la Merinova que s’adapta, admira, es desespera, pateix, estudia rus, visita tot el que pot, es relaciona amb tothom. Ho fa prou bé perquè en aquestes parts del llibre la Merino escriptora actual a penes corregeix a la jove que va ser.

Rellegit ara, en temps de gran crisi, no es fàcil deduir que els anys 90, entre l’ensorrament de la URSS i el sorgiment del capitalisme salvatge, a la Merinova l’afecta molt més la part de les carències. N’hi ha prou en conèixer el tractat sobre com combatre paneroles que apareixen per totes les escletxes de la casa. Més simbòlic del país que no pas els ossos.

Val a dir que en el seu moment la Merino periodista assenyala sense embuts aquells que van assessorar i propiciar que Rússia passés del comunisme al capitalisme sense passar pel liberalisme: “los 'Chicago boys' y su trabajo de serrucho”. Ja ningú recorda com de salvatges y aprofitats varen ser els bancs d’inversió occidentals, especialment els nord-americans i anglosaxons. D’aquí venen els actuals oligarques.

Entendre els russos


El tercer nivell que aporta el llibre és una admirable capacitat per entendre i descriure un país on hi ha un lligam estretíssim entre la gent, el paisatge i el clima. ¿On conflueixen? Sens dubte, Merinova i Merino aquí coincideixen del tot: en la literatura. No passen ni dues pàgines del llibre que no hi hagi referència als autors russos de tots els temps.

Tanca el text mig centenar de títols recomanats. Que ningú no dubti que l’autora els ha anat llegint tots des d’abans de fer 30 anys al mig de l’estepa. La corresponsal recorda com va ser Manuel Vázquez Montalbán qui va rememorar l’Aristòtil que deia que l’home és el què menja i ho va variar: “Ets el que llegeixes”. Val a dir que quan Merinova i Merino aconsegueixen juntes el seu objectiu, no marxar de Rússia sense una novel·la acabada, 'Cenizas Rojas' (Ediciones B, 1999), va ser Vázquez Montalbán qui en va fer un gran elogi, fins i tot pensant que com era un text tan precís i verídic va preguntar si els pares de Merino havien estat comunistes (no, no és el cas).

Dèiem al principi que entre els molts mèrits de 'Cinco inviernos' n’hi ha un de sobrevingut: és d’actualitat. Després de les notes que Merinova fa de la seva estada a Txetxènia, és Olga Merino qui aporta una extensa reflexió sota l’epígraf (aquí sí, amb títol propi, sense filigranes) “Chechenia, el espanto”. ¿Tan diferent del que està passant a Ucraïna? A afegir, com a anècdota, que fins i tot l’Olga i altres companys varen patir en persona la barrabassada del líder txetxè Basàiev de proposar canviar hostatges per periodistes com a escut protector.

Podríem trobar també paral·lelismes entre el Txernòbil del 1996 (visitat deu anys després) i el que passa avui, o els vessaments de petroli a l’àrtic rus (va ser el 1994 i es va repetir el 2020), i entre la fam dels 90 i l’actual de bona part de la societat russa, malgrat l’abundància oficial tan mal repartida.

En els textos previs a la tornada a Barcelona, Merinova torna a la reflexió inevitable de com definir el poble rus, del que diu que és alhora “aspre i seductor”. I evita el tòpic de l’ànima russa triant una de les moltes paraules apreses en els cinc anys llargs d’estada al país: 'Toská', traduïble només per aproximació: tristesa, enyor, melangia... O, segons Vladimir Nabókov a partir de l’ús del terme per Puixkin: “sensació d’intensa angoixa espiritual”.

Bé, la Merino ex-Merinova prefereix un símil més actual: “El fusil kaláshnikov es una metáfora de los rusos, del país entero: no se encasquillan jamás”. Dit sigui com una prolepsi ben actual.

7 mar 2022

El Martí, un piropo a la vida

Roger Jiménez
Sus crónicas en 'El Correo Catalán' tenían como acompañamiento visual los tres monos sabios, que se tapan, respectivamente, los ojos, la boca y los oídos. “No digas nada, no mires nada, no oigas nada, no escribas nada, no pretendas saber nada. Esto es lo que se requiere para ser un perfecto periodista”, fue la interpretación que me brindó con su sonrisa burlona en respuesta a mi pregunta sobre el significado de aquellos dibujos.

La última vez que coincidí con José Martí Gómez fue en un acto
José Martí Gómez (foto: Xavier Jubierre)
celebrado en el Col·legi de Periodistes para conmemorar el centenario de Manuel Ibáñez Escofet. “Tengo un cáncer”, me dijo con su voz tranquila y tono escéptico habitual, como si se tratara de una trivial novedad. Antes de despedirnos, recordamos los tiempos vividos en Londres y nos maravillamos al comprobar que habían transcurrido treinta años desde que nos instalamos en el distrito de Hampstead, municipio de Camden, al norte de la ciudad. Él lo hizo con su familia en Belsize, un barrio residencial emblemático de casas georgianas y victorianas, y nosotros encontramos una casa situada un kilómetro más arriba, cerca del Heath, un parque natural con su vasta extensión de tierra verde y agradable. Martí escribía para 'El Mundo' y hablaba en la SER, “la peor voz radiofónica de Europa”, en palabras de su jefe, quien añadía: “pero nadie se pierde una sílaba de lo que narra”. También elaboraba piezas especiales para 'La Vanguardia', diario del que yo era corresponsal.

Su espíritu anglófilo no le llevaba a perder la visión crítica de un país de costumbres imperturbables e imprevisible, con sus contrastes y rarezas. “Un país que conduce por la izquierda y no encuentra extraño que en el resto de los países se conduzca por la derecha”, describe en su libro 'El corazón inglés'. “Un país que mide en millas en tanto que los demás miden en kilómetros. Un país en el que se denomina secretario de Estado al que en el resto de los países se conoce como ministro, y presenta como ministro al que en el resto de los países es secretario de Estado. Un país en el que con un toque de campana se anuncia a las once de la noche que ha terminado la licencia para beber…” Un país, apuntó un día, que tiene sesenta sectas religiosas y una sola salsa.

Algunos días, cuando habíamos enviado nuestras respectivas crónicas, nos encontrábamos en 'The Stealers' ('Los ladrones'), un pub que servía una cerveza excelente, repleto de libros y también de polvo. Allí me presentó a su peña de amigos ingleses con los que una vez a la semana recorría viejos y hermosos establecimientos del ramo en Hampstead que conservan su vieja raigambre. En estas expediciones, además de trasegar cerveza convenientemente, se hablaba de todo, y se aprendía mucho sobre el pueblo inglés y su circunstancia. Asistimos a la caída de la euroescéptica primera ministra Thatcher, de la que un contertulio comentó que, a su lado, la familia real era trotskista. Para Martí, el fenómeno de la Dama de Hierro, que gobernó el Reino Unido durante once largos años, consistía más bien en un estado de ánimo que en una ideología política.

Los primeros tiempos de pelea con el idioma no resultaron cómodos, pero nunca se dio por vencido. “Una lengua que se sirve de la misma palabra, ‘fly’, para nombrar un insecto, una forma de viajar y la cremallera de la bragueta no puede ser aburrida”, era su conclusión. La lengua nos ayudó a entender mejor el mundo Albión, sin duda el gran arsenal de la democracia, paraíso del individualismo, de la excentricidad, de la herejía, de los gatos, de las anomalías, de las aficiones y del humor.


Curiosidad, memoria y perspicacia


También le gustaba pasear por el Heath y vivir aquellos inigualables espacios de silencio y de reflexión de los que a menudo obtenía ideas y conceptos nuevos que le permitían dibujar retratos psicológicos sorprendentes. El juego de palabras lo fascinaba y recurríamos con fruición a Thomas de Quincey y el genial inicio de su libro 'Del asesinato considerado como una de las Bellas Artes': “Si uno empieza por permitirse un asesinato pronto no le da importancia a robar; del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente”.

Martí era un hombre hecho a mano y un periodista de curiosidad insaciable cuya memoria no tenía diques. Su autonomía personal era muy significativa. Nocturno (lunar, como se definía) y urbanita, le encantaba el trato con las personas y era frecuente verle con gente que parecía escapada de una película de Berlanga. Todos llevamos un policía y un anarquista dentro, le oí comentar más de una vez remedando a Chesterton. Una personalidad realista y de escasa fantasía, su espíritu crítico le proporcionaba una gran facilidad para ver el ridículo de las personas y de las cosas. Sabía captar en seguida, con su mirada perspicaz, cuando trataban de llevarle a un terreno ajeno o endilgarle un cachivache disfrazado de noticia, y se zafaba siempre suavemente, sin perder un ápice el control y la flema. “Punto y se acabó”, decía en estas circunstancias, la misma expresión que empleaba al final de los relatos que dictaba para la radio.

Maestro de la crónica de Sucesos y Tribunales, con el paso de los años añoraba los viejos buenos tiempos. “El antiguo confín entre guardias y ladrones se ha esfumado, disuelto, evaporado”, se lamentaba. La corrupción era la gran cuestión en la que no se permitía la menor debilidad ante personas enredadas en los tentáculos del fraude y la especulación para arañar aquí y allá engañando a seres desprevenidos o carentes de recursos para hacerles frente. Lo que más le soliviantaba era el sentido de total impunidad con que actuaban las gentes poderosas, que merecerían, decía, estar encerradas en celdas con candados sin llave. En una ocasión molestó al ministro socialista Carlos Solchaga al inquirir sobre su afirmación de que, con la liberación del mercado de capitales, el que no se hiciera rico en España era tonto. “Que sea la última vez que me hace usted una pregunta concreta”, le conminó el entonces titular de Economía.

Era del Espanyol, como Ramoneda, su amigo y colega de tantos años, un tándem peculiar atacado por la enfermedad profesional que funcionaba a la perfección cuando se trataba de acometer un trabajo periodístico. Empleaba su condición de periquito como provocación ante la masa barcelonista dominante, aunque confesaba en voz baja su relativo interés por el fútbol, que consideraba una válvula de descompresión.

Un cierto desaliño en Martí siempre ponía a las claras un saludable desprecio por la exigente insistencia de algunos neo-humanistas en el orden y el aspecto exterior. Podía parecer un pesimista antropológico, pero en realidad era un racionalista escéptico y entrañable. Lector omnímodo, allí donde vivía estaba rodeado de libros, hasta el punto de que su padre, asustado ante tanta acumulación, los iba distribuyendo por la vivienda para evitar, justificaba, que se desplomara el suelo de la habitación. “El Martí”, como firmaba sus ejemplares, tenía la pasión del coleccionista de libros, comparaba las bibliotecas con los viajes y afirmaba que todo libro es un pasaporte sin caducidad.

Mirar las cosas como siempre hasta verlas como nunca, era su divisa. Con Martí hemos tratado de recordar los tiempos en que el periodismo era divertido. Un oficio que perdió la libertad con la dictadura y que ha perdido la dignidad y la vergüenza con la democracia global. Así era y así pensaba El Martí, quien se despidió piropeando a la vida y calificando el periodismo como el oficio más hermoso del mundo. Tantas cosas compartidas me llenaron de una emoción incontenible cuando en el último adiós me abracé a su esposa, María Elena, y a sus hijas Isabel y María.

2 mar 2022

On és Espanya?

David Casals
La decisió del president rus, Vladímir Putin, d’agredir Ucraïna se salda amb un bon nombre de sancions per part de la Unió Europea, els seus aliats occidentals i institucions internacionals multilaterals com la OTAN o el G-7. Aquestes mesures afecten al sector financer, a l’energètic, als visats, als oligarques i també als mitjans de comunicació d’àmbit internacional, on Moscou porta 15 anys sent especialment actiu.

La Unió Europea ha anunciat que als estats membres, ja no es podrà
Vladímir Putin, a Russia Today.
tenir accés al diari digital Sputnik, que ofereix contingut en més de 30 llengües, i tampoc es podrà sintonitzar la senyal de la televisió Russia Today (RT), centrada en l’actualitat, i que emet en rus, anglès, àrab, francès i també en castellà.

La UE es mostra molt crítica amb el seu contingut “propagandístic”, quelcom que des de fa temps porten afirmant diferents experts. A Espanya, l’audiència de la senyal televisiva RT era molt minsa, ja que només es podia sintonitzar en plataformes de televisió de pagament con Movistar + i Vodafone.

Ara bé, malgrat les fortes queixes per manipulació i governamentalització, el mitjà havia experimentat un fort creixement a la xarxa, i s’enorgulleix d’explicar els fets des d’una perspectiva diferent a la resta de mitjans occidentals. A més, RT es vanta de ser un dels més seguits en castellà a tot el món: a Youtube, té gairebé sis milions de seguidors, i Google ja anunciat que també retirarà els seus continguts.

Rússia no és l’únic país que aposta per aquest tipus de productes: també s’hi sumen França i Alemanya. Tot plegat contrasta amb l’absència d’Espanya en un camp on en teoria, li hauria de ser fàcil despuntar: els continguts adreçats als parlants d’una de les llengües del món amb més usuaris, el castellà.

A Alemanya, l’empresa pública que s’encarrega dels continguts globals és DW, sigles de Deutsche Welle (Ona Alemanya, en català). Ja oferia des dels anys 90 un canal específic per a Amèrica Llatina que combinava continguts en castellà, alemany i anglès, però al 2012, va decidir anar un pas més enllà i oferir una senyal exclusiva en llengua espanyola.

França li va seguir els seus passos. És un país que històricament ha donat una gran importància a aquest tipus de continguts, segurament en consonància amb el seu passat imperial. A les emissions de Radio France International, Monte Carlo Doualiya
Emissió en espanyol de France 24.
(emissora en àrab) i la generalista TV5 Monde, un consorci on participen altres països francòfons (Bèlgica, Mònaco, Canadà, Suïssa), s’hi suma també France 24. És un canal ‘tot notícies’ que inicialment emetia en francès, anglès i àrab, a la que s’hi va sumar al castellà al 2017.

Russia Today, France 24 i DW ofereixen una programació que pretén cobrir les necessitats informatives del continent llatinoamericà, amb noticiaris, documentals, debats i espais de servei públic les 24 hores del dia. D’altra banda, la BBC manté les seves emissions radiofòniques en castellà, i té un diari digital (BBC Mundo) però l’espanyol no forma part de les llengües que compten amb un canal televisió específic de notícies: anglès pel públic britànic (BBC News), anglès per a les audiències internacionals (la prestigiosa BBC World News) i senyals en àrab, indi, urdú i persa. En aquest cas, l’herència imperial també es fa patent.

A tot plegat, s’hi suma un projecte amb vocació europeista. Es tracta del canal multilingüe amb seu a Lió (França) Euronews, que al seu origen, era una iniciativa que van decidir impulsar les televisions públiques europees, entre elles RTVE, després de copsar el fort protagonisme que havia adquirit durant la primera Guerra del Golf CNN, el canal ‘tot notícies’ pioner, nascut a Estats Units al 1980, i que entre 1999 i 2010 va tenir una filial a Espanya, CNN+, adscrita al Grupo Prisa.

Euronews fou privatitzada i des de finals de 2021, el seu principal accionista és el fons d’inversió portuguès Alpac Capital, el conseller delegat del qual té forts vincles amb el primer ministre hongarès, Viktor Orbán, un dels líders que més mal de cap ha donat a les autoritats comunitàries.

I, davant de tantes iniciatives, què fa Espanya? El Canal Internacional de TVE va començar a emetre en proves al 1989 i al 1991, va posar en marxa una senyal específica per Amèrica. Avui dia, TVE-Internacional ofereix una programació generalista en quatre senyals diferents (Europa i Àfrica, Àsia, costa atlàntica d’Amèrica i costa del Pacífic, que compta amb un fus horari propi).

A més del canal generalista, que no emet en obert sinó per subscripció, la seva oferta es complementa amb Star TVE (un canal d’alta definició que reemet sèries de producció pròpia), la versió internacional del canal infantil Clan i el Canal 24 Horas.

Aquest darrer va començar a emetre al 1997 i en un principi, havia de ser un revulsiu al panorama audiovisual espanyol. El seu primer lema així ho reflectia: ‘Hecho en España para el mundo’. Ara bé, des del principi van sorgir crítiques, ja que el seu contingut es basava fonamentalment en l’actualitat estrictament espanyola.

Vint-i-cinc anys després, els espais dirigits a l’audiència internacional tenen un pes testimonial a la graella, amb els següents programes de periodicitat setmanal: ‘Conversatorios en Casa de América’ (entrevistes a personalitats que visiten la Casa de América de Madrid), ‘América en 24 Horas’, ‘Europa 2022’ i ‘El mundo en 24 Horas’ (resums informatius setmanals) i ‘La hora Cervantes’ (que es fa ressò de les activitats del Instituto Cervantes). Tot plegat es complementa amb les reemissions d’'En Portada’, un històric espai de periodicitat quinzenal que emet reportatges de 50 minuts centrat en actualitat internacional, i que es programa a La 2 a la mitjanit, quan bona part de l’audiència ja està dormint.

Al Canal Internacional, l’oferta de programes pensats pels espectadors que no resideixen a Espanya és molt minsa. De fet, les edicions del migdia i de la tarda del ‘Telediario Internacional’ van desaparèixer fa dues dècades i les dues de la nit (a les dues i a les quatre de la matinada, hora peninsular) són, a efectes pràctics, una ronda informativa del Canal 24 Horas.

Aquests dies l’actualitat internacional és la protagonista i, un cop més, els professionals de RTVE demostraran la seva solvència. Ara bé, no deixa de cridar l’atenció l’escàs pes que polítics i directius han donat als continguts dirigits al públic internacional a la televisió, un fet que contrasta amb el fort pes que segueix tenint l’agència pública de notícies Efe, que compta amb una forta presència i tradició a tot el continent americà. Convindria reflexionar-hi.