El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

29 nov. 2013

Un periódico por dentro

José Sanclemente
Mucho se habla de la crisis de los diarios impresos. La caída de la publicidad en los últimos cinco años es del 65% y la venta de ejemplares del 45%. El precio de cabecera se ha incrementado en un 30%, pasando de 1 euro a 1,30 euros en la actualidad. El modelo de negocio hacia lo digital está cambiando desde la época en que 'El País' anunció el "todo gratis" en octubre de 2007, pero no encuentra todavía la rentabilidad. A igual que hice con El libro por dentro, trataré de explicar cual es el margen que tiene un periódico en la actualidad.

Supongamos que la tirada media de un diario de los llamados grandes es de 200.000 ejemplares y que su devolución (invendidos) es del 20%. Es decir, vende 160.000 ejemplares diarios. De 1,30 euros que pagamos por un periódico en días laborables, le queda neto al editor 1,25 (el resto es el 4% de IVA) y de ahí comisiona al vendedor (quiosco o librería ) con un 20%, es decir 25 céntimos.

Con el euro que le queda ha de pagar la impresión, el papel, el transporte a 10.000 puntos de venta si es un diario de ámbito nacional, la plantilla de periodistas (supongamos por el tamaño de la tirada que tiene 150 periodistas), el personal de administración, departamento comercial, distribución, sistemas, etcétera (60 personas), los gastos de colaboraciones y agencias de información, viajes, material de oficina, alquileres, suministros de electricidad y agua, telefonía, gastos financieros, almacenes y resto de gastos de estructura.

He calculado que los costes están cercanos a 1,50 euros por ejemplar vendido. Lo que significa que su margen sobre el precio de venta es negativo en 50 céntimos (calculando el PVP menos IVA y menos el 20% del kiosco); o lo que es lo mismo el editor del periódico debería recibir neto 1,50 euros para equilibrar sus cuentas y el lector debería pagar un PVP aproximado de 2 euros, puesto que debería soportar el IVA y el descuento del kiosco.

Es decir un periódico debería costar 0,70 céntimos más.

Sin embargo, dado que la prensa escrita tiene la doble financiación a través del precio de la cabecera y de la publicidad, el editor busca cubrir sus costes con los anunciantes y ganar algo de dinero.

En el caso del tamaño del diario que he puesto como ejemplo, solo equilibraría su cuenta de resultados si facturara alrededor de 80.000 euros diarios por publicidad (2.400.000 euros mensuales). Muy pocos diarios en España facturan eso hoy en día.

Tal y como ha evolucionado el mercado en estos momentos del total de los ingresos de los diarios el 68% vienen por la venta de ejemplares y el 32% de la publicidad. Hace solo cinco años en un diario de ese tamaño era prácticamente a la inversa.

Si sigue cayendo el consumo y, por tanto, la inversión de los anunciantes veremos muy pronto una nueva subida de los diarios que, desgraciadamente, llevará aparejada una nueva caída de la difusión. 

27 nov. 2013

El nou poder de l’audiència

Albert Sáez
El Nieman Lab ha ressenyat aquesta setmana dos interessants estudis empírics entorn del paper de l’audiència en l’escenari de la informació digital. El primer és un estudi de Angela M. Lee i Hsiang Iris Chyi sobre l’interès del públic en les notícies que publiquen els mitjans digitals. Els autors determinen que l’audiència va considerar irrellevants i sense interès dos terços de les notícies que havia llegit. Només en el cas de la informació local, el material aprofitable sumava el 50 per cent del total dels continguts publicats. L’estudi pot tenir moltes lectures però la primera d’urgència és que els periodistes encara no han aprés a utilitzar la interactivitat per determinar l’interès periodístic dels fets i segueixen pensant que el públic no ha de ser l’epicentre de les seves decisions.

Un segon treball apunta una mancança similar. Es tracta d’un treball de Hong Vu Tien que ha entrevistat 318 editors de diaris digitals, allò que abans anomenàvem els 'gatekeepers'. El 60 per cent continuen assegurant que les mètriques d’audiència que proporcionen els editors digitals i els buscadors no condicionen la seva selecció dels fets que converteixen en notícia tot i que un terç reconeix que si alteren la seva planificació informativa.

Un tema de gran actualitat també a Catalunya ha propòsit de la traslació a l’àmbit periodístic del debat sobre la independència. El triangle entre la posició editorial, els interessos i la dinàmica del propi públic condiciona aquests dies les estratègies dels mitjans informatius que sistemàticament són acusats pels observadors de traspassar línies vermelles en una o altra direcció. ¿Quan aprendrem que els mitjans són del seu públic i, per tant, el mirall on descobrim l’alteritat que no pensa com nosaltres? L’entorn digital ens ho facilita encara que no ho aprofitem prou.

21 nov. 2013

Antonio Franco, culpable. Mensaje de un hincha agradecido

Toni Piqué
Una de las preguntas que más le han hecho a uno –fuera de cómo estás, qué hora es, tienes fuego y esas– era por qué dedicaba a 'El Periódico' cuatro horas cuatro de las 70 del curso de Proyectos. Por qué a ese diario y no a otros de Barcelona o de Madrid que vendían más, tenían más historia, eran más glamurosos o colocaban más tertulianos en radios y teles.

Para hacerla corta e ingenua, le diré que hay dos razones. Una, que nació para ser el diario de los que no tenían diario. De la gente del cinturón industrial de Barcelona, muchos inmigrantes con pocos estudios y menos medios. Sí, también de los progres de los 80 y 90 que no tenían dónde parar. Pero sobre todo de aquellos trabajadores a quienes los medios apenas prestaban atención y eran decisivos en un país que estrenaba democracia y los había transformado en votantes, en pueblo, en ciudadanos, algo a lo que no estaban acostumbrados ni sabían cómo se comía tras 40 años de dictadura. 'El Periódico' les dio presencia, argumento y atención. Fue decisivo para hacer que, en Catalunya, los de fuera y los de aquí seamos un solo pueblo, 'un sol poble', como decimos ahora y no dos comunidades separadas por la lengua, las raíces o la plata. Así que cuando se escriba como se debe la historia reciente de este país, 'El Periódico' ocupará –debe ocupar– un capítulo así de grande, porque fue una herramienta de inclusión social y política formidable, crucial, determinante.

En segundo lugar, porque hacer periodismo popular no está al alcance de cualquiera. Es un periodismo difícil, poco agradecido, maltratado. Hay que traducir dos veces la realidad: la primera para entenderla uno y la segunda para facilitársela a lectores que no son como uno. Es complicado. 'El Periódico' dignificó la categoría mientras se degradaban sus diarios fundadores, desde el 'Daily Mirror' británico al 'Daily News' de Nueva York pasando por 'France-Soir' y 'Bild'. La dignificó tanto que algunos teóricos lo llaman popular de calidad. Su influencia fue enorme: obligó al diario-serio-de-toda-la-vida de Barcelona a reformarse acercándose a él y no al revés. Amén de que todos los diarios nuevos aparecidos en Barcelona siguen sus huellas más que las del competidor.

Antonio Franco y Antonio Asensio con el primer ejemplar del
diario, el 26 de octubre de 1978
De ahí las cuatro horas. Es justo.

Bien. El director fundador de ese diario fue Antonio Franco.

Él dirá que no estaba solo, que Antonio Asensio, el dueño, ya fallecido, fue la clave. Querrá quitarse el foco de encima. Que le dejen en paz. Siempre lo hace. Está bien así. Pero él era el primer director de la cosa. Eso no se lo quita nadie.

Ahora que su criatura cumple 35 años, conversó con Franco esa magnífica entrevistadora que es Núria Navarro. No debe perderse esta pieza ("El periódico nació rojo"). Aquí en español y aquí en catalán. Les dejo unas muestras (sabrán disculpar algunas expresiones del entrevistado en lengua francesa):

"Soy expansivo, soy grande, soy mandón. Pero siempre he respetado mucho a la gente. Los jefes de área fueron muy independientes. Hasta el día siguiente no les decía lo que no me gustaba. Nunca bajaba antes a tocar los cojones. Y confesaré que nunca supe dedicar horas a llamar a ministros y a jueces --cada vez que hablaba con ellos, me sentía condicionado--, pero quería que los especialistas lo hicieran y me lo contaran. También entendí que el director era el interlocutor con la empresa de lo que pensaba la redacción. […]

Siempre fui con mucho cuidado de marcar distancias con los que tenía afinidad ideológica. Viví mal con el tripartito [el gobierno catalán de izquierda entre el 2003 y el 2010], porque aproveché la oportunidad para hablar claro. Y tuve una buena relación personal, pero muy tormentosa, con el PSOE [el partido socialista español]. Es verdad que el caso Filesa [un grave caso de corrupción de ese partido] salió el mismo día que en 'El Mundo'. También lo es que rompí la amistad con Felipe González [presidente del gobierno de España, 1982-1996] por el terrorismo de Estado. Yo entendía que la derecha hiciera terrorismo de Estado, pero no los míos. Felipe intentó darme explicaciones sobre el GAL [banda terrorista organizada desde el Ministerio del Interior] en la Moncloa y yo no quise saberlo. No quería saber cosas que iban a condicionar lo que iba a escribir. Me levanté y me fui. Ahí acabó una amistad cojonuda.

He sido un cojonudo lector de diarios. Eso me permitía hacer la auditoría del periódico. Como director de papel no me engañaba. Empujé el cambio de tecnología, pero ya se nos habían escapado los jóvenes. Vi que ya no era el director idóneo".

A ver si se nos pega algo, aunque es difícil estar a esa altura.

Enhorabuena a 'El Periódico' por esos 35 años y a ver cuándo le dedican una plaza a Antonio Franco en esta ciudad --y en Lleida, de donde somos los dos.

Actualización a 9/11/13: El hombre ha reaccionado: "A mí solo me gustaría que me dedicasen un pasaje o un callejón sin asfaltar en el que hubiese niños jugando a fútbol, cambiando cromos o leyendo tebeos. En el cinturón, por supuesto". Queda dicho. Y recuerdo que en estas cosas siempre se debe respetar la voluntad del mandante. Es de ley.

17 nov. 2013

La gosadia de negar-se a fer d'esclau

Cristina Palomar
La setmana passada ens vam anar tots a dormir amb la notícia del tancament de Canal 9 i la rebel·lió dels seus treballadors denunciant pràctiques vergonyoses i censura durant anys. Jo me'n vaig anar al llit amb la meva pròpia dosi de rebel·lió després d'haver cantant les quaranta a un cap explotador i a la seva mà dreta, barreja de Terminator i Hannibal Lecter. I és que avui en dia negar-se a treballar com un esclau en la nostra professió és un petit gran acte revolucionari. Potser si en sovintegessin més, la professió periodística no es trobaria en la situació catastròfica actual.
Anthony Hopkins com Hannibal Lecter.

La meva història comença fa un mes i mig. Em vaig apuntar a una oferta de la bossa de treball del Col·legi de Periodistes perquè em podia ajudar a complementar els meus ingressos. Buscaven redactors per fer continguts de qualitat en un blog corporatiu. La feina s'havia de fer des de casa, però et donaven suficient llibertat com per organitzar-te el dia còmodament. Al cap de dos dies em van cridar per fer una entrevista. La trobada va durar més d'una hora i mitja i, per a la meva sorpresa, no van estalviar lloances al meu perfil professional.

Evidentment, el miratge es va trencar quan vam arribar a l'aspecte econòmic.A diferència de molts altres, aquests estaven disposats a pagar-me per la feina feta. Les condicions no eren per tirar coets: 5 euros per text publicat, però vaig calcular que em podria anar bé per sumar un sou digne a final de mes. Escriure és la meva professió, m'agrada molt i ho faig ràpid. Vaig dir que sí i de seguida em vaig posar a fer feina.

Jo, com l'Eva Piquer, també crec que la bona gent és majoria i em resisteixo a canviar malgrat els gripaus que m'he empassat perquè també he trobat bones companyes. Tanmateix, les alarmes es van disparar al cap d'uns dies quan el que havia de ser una feina fàcil es va convertir en un abús en tota regla. No només havia de buscar els temes i escriure'ls. També havia de traduïr-los al català, editar-los per doble al word-press, il·lustrar-los amb fotos de qualitat, posar-hi tots els enllaços correctament i fer el seguiment on-line dels comentaris.

La gota que va fer vessar el got va ser un informe fet dimecres passat per Terminator-Hannibal Lecter de tot el que feia malment. De fet no era el primer. Cada dia em feia arribar un amb la seva mala educació característica, però el to de l'últim atribuint la falta de seguiment del blog a la qualitat dels continguts que curiosament ell aprovava prèviament em va fer donar el cop de puny a taula.

Ara sóc més pobre que ahir, però més lliure. Ja sé que amb la dignitat no es menja, però crec que és molt pitjor la indignitat de convertir-te en un esclau per 5 euros. Els periodistes ens hauríem d'acostumar a plantar cara als explotadors. I hauríem de fer-ho de bon començament i no al final i quan ja ho tens tot perdut com han fet els col·legues de Canal 9.

14 nov. 2013

RTVValenciana

Joan Brunet i Mauri
La crisi social i, sobretot, política i democràtica que al meu entendre s’ha obert al País Valencià arran la decisió adoptada pel govern d’Alberto Fabra de tancar Canal 9, em mou a un parell de reflexions urgents. 

Primera. Que un govern prengui una mesura com la que ha adoptat el Consell Valencià de tancar un canal públic de comunicació constitueix en la pràctica una vulneració de les normes democràtiques més elementals. I això perquè una mesura com aquesta no hauria de poder ser adoptada mai passant per sobre del parlament atès que afecta a un ens de servei públic. 
Menys encara es poden canviar les regles de joc a conveniència, en un intent de maquillar una decisió tan dràstica com la de tancar un mitjà públic de comunicació que per definició ha d’estar al servei de la democràcia i de la ciutadania, i no pas del govern de torn. La missió de qualsevol ens públic de comunicació és la de garantir el dret que assisteix a la ciutadana a disposar d’una informació plural, puntual i veraç; un dret que per la seva naturalesa no pot ser conculcat per una simple decisió adoptada en un despatx presidencial com a resposta a una sentència judicial desestimatòria d’un ERO que, com reconeix el jutge mateix en la seva sentència, vulnerava “drets fonamentals i llibertats publiques”.

La segona. Confesso que de l’evolució del cas i de les notícies que se’n han derivat, em preocupa una altra vessant que he vist escassament tractada des dels mitjans de comunicació. Em refereixo al fet que arran la decisió del govern d’Alberto Fabra, alguns i algunes periodistes de Canal 9 han decidit deixar-se anar, i treure els drapets al sol en quant a la denúncia de les pressions i de les manipulacions que des del Consell els arribaven. D’aquesta manera hem tingut testimoni fefaent d’allò que tots sabíem sobradament que estava passant a Canal 9, però que ningú des de dins no s’atrevia a dir, i que possibilitava que des dels canals de comunicació de titularitat pública valenciana es fes de tot menys allò el que els corresponia fer, això és informar de manera veraç a la ciutadania. Però el testimoni d’aquestes ingerències i de les pressions rebudes pels periodistes ens situa davant l’evidència de males pràctiques professionals que es donaven a Canal 9 que ben poc diuen a favor de l’ètica i de la deontologia professional que ha de ser exigible a qualsevol periodista, treballi o no en un mitjà de titularitat pública. 

Sabem que un plat de mongetes pot explicar, a voltes, els comportaments d’algunes persones. Més en temps de dificultats en què un lloc de treball és precisament això, un preuat lloc de treball. La qüestió rau en si a canvi d’assegurar-se un lloc de treball s’ha d’estar disposat a acceptar qualsevol imposició i, en conseqüència, a fer renúncia a l’aplicació de criteris ajustats a l’ètica i a la deontologia professional en les tasques informatives. Contràriament, millor serà que ens deixem de proclamar principis ètics i codis deontològics que després no som capaços de complir. 

D’altra banda, davant els testimonis que hem conegut en quant als constrenyiments informatius soferts pels professionals de Canal 9, ingènuament em pregunto què pot o podria estar passant en d’altres ens públics de comunicació damunt els quals ens consta que els governs de torn hi tenen posada quelcom més que la seva mirada... I potser haurem de concloure que a les alçades que som, continuen estant en joc drets tant fonamentals com els relacionats a l’accés de la ciutadania a una informació lliure, contrastada i solvent, que al cap i a la fi és el que s’espera dels mitjans de comunicació en general, i dels de titularitat pública en particular. 



El valor añadido no sabe de crisis

Julia Sousa
Llevamos tiempo en el que se habla mucho de la crisis de la prensa en general, del periodismo y de los periodistas. Tanto, que aburre. El último episodio es el cierre de Canal 9, en la comunidad valenciana, con más de 1.700 profesionales en la calle y 3000, que han trabajado hasta ahora para el ente televisivo. Una tragedia si contemplamos las cifras. No todos son periodistas, evidentemente, pero muchos sí. Pero por primera vez, estamos visualizando la autogestión de un medio televisivo por parte de sus profesionales, también es cierto que es la primera cadena televisiva autonómica que cierra.
Dicha autogestión ha derivado en un periodismo de denuncia de las presiones políticas e informativas de todos sus contenidos. Algunas voces ya han dicho que deberían haberlo denunciado antes y, no ahora, cuando han perdido su puesto de trabajo. En parte es cierto pero ¿hasta qué punto el periodista tiene que ser también un héroe? Siempre ha existido el código deontológico en los medios, que ha servido como herramienta para delimitar lo que se puede o no decir, lo que se debe o no aguantar, lo que raya la ética periodística o no. Parece que aquí no funcionó.

Que los medios han estado o están politizados es una evidencia desde hace años, pero en muchas ocasiones el atrevimiento de directores y no tanto ha facilitado que en ocasiones las redacciones puedan investigar temas angostos. A resultas de estas noticias es cuando el lector despierta de nuevo buscando información. Varios estudios realizados hace poco, uno de ellos del profesor Andreu Casero-Ripollés, de la Universidad de Castellón, alerta de que la gente está poco predispuesta a pagar por la información, dada la gran eclosión de noticias y datos que se cuelan todos los días a través de las redes sociales. Así, los medios se ven obligados a vivir en precario, y precaria también es la información que se ofrece. Todo precario y en precario y deseo reincidir en esta palabra, porque para mí sintetiza muy bien el origen de la crisis, así como su transcurso en el tiempo. 

Cocinar un plato requiere buenos ingredientes, de la misma manera que cocinar una buena información también precisa de buenos medios y tiempo. No es descubrir nada, lo sabemos todos. Pero no nos quejamos. Las redes sociales son óptimas para ejercer el periodismo, se han convertido en una herramienta muy útil, pero no pueden ser la base absoluta de la información periodística, entre otras razones, porque ser periodista requiere tiempo, dedicación y conocimientos, elementos de los cuales carecen la gran mayoría de los que publican su “estado” en las redes sociales. Ni falta que les hace, no son periodistas. Pero hemos dejado que el intrusismo nos inunde y no hemos sabido atajarlo. Al contrario, lo hemos aplaudido. Desde que hace años invertimos horas de nuestras crónicas en cualquiera de los medios para que el transeúnte de a pie dé su opinión, cuando en la mayoría de los casos no tiene ni idea y con ellos llenamos minutos de programación, sobre todo en la radio y televisión. Son comentarios huecos que estorban, pero llenan un espacio. Esta práctica que lleva tiempo haciéndose ha ido en perjuicio de la profesión periodística, ya que casi todo el mundo se ha visto y se ve capaz de realizar una crónica, de facilitar un análisis y de dar su opinión. No es esto, señores. Busquemos personas con criterio que expongan su opinión. Eso sí es periodismo, buscarlo, valorar y conseguir su voz, pero esto comporta tiempo y criterio. ¿Hemos de llamar al que siempre nos coge el teléfono porque es más fácil? no. ¿Hemos de lanzarnos a la calle y hacer un pregunta al vuelo, a ver quién se nos para un momento? No. ¿Hemos de copiarnos los unos a los otros? No. ¿Hemos de ir a una rueda de prensa sin saber quién es el que la da? No. ¿Hemos de consentir que los políticos ofrezcan ruedas de prensa sin derecho a preguntas? No. Son tantos noes seguidos que quizá sería preciso ir buscando algún sí. Todos estos noes han desembocado en una crisis profunda. Dicen que de credibilidad; es posible. También se quejan algunos estudios realizados al respecto que los periodistas de renombre se dedican hacer artículos de opinión, en lugar de dar información. Bien, no veo el problema. Siempre ha habido las secciones de opinión y las de información, no tienen por qué ir parejas.

En cualquier caso, para mí lo más preocupante es que una gran mayoría ha decidido no pagar por obtener información. Este punto si me parece subrayable y digno de estudio. ¿Por qué no queremos pagar? Dicen que porque ya tenemos mucha información gratis, dicen que porque no se aporta gran cosa en las noticias, dicen que porque estamos en crisis… dicen que no quieren pagar. Posiblemente deberíamos ser capaces de dar a conocer el valor añadido que existe en una buena información y que se distancia muchísimo de las noticias de 'marca blanca' que tanto abundan en las redes. Vender nuestro valor añadido, ahí está nuestra credibilidad y nuestra fuerza.

12 nov. 2013

TV-3 y 'La Vanguardia'

José Sanclemente
Jordi Évole en su programa 'Salvados' habló de la penuria laboral en la que estamos instalados. En un momento del programa, un sindicalista de la empresa de automoción Nissan dijo que la presión a la que están sometidos en las negociaciones con la empresa traspasa el ámbito de las puras relaciones laborales entre empresa y trabajadores: políticos y medios de comunicación toman posiciones conminándoles a negociar rebajas salariales y recortes de empleo con el fin de que se mantengan en el país estas multinacionales subvencionadas por el erario, es decir, por todos nosotros.

Durante la conversación con Évole, el sindicalista dijo que cada día, sobre el mediodía, llegan a la planta de Nissan alrededor de 2.000 ejemplares de 'La Vanguardia', que se distribuyen gratuitamente entre los trabajadores.

Évole mostró en su iPad un editorial y varias informaciones de 'La Vanguardia' que pedían "diálogo" y "sensatez" por parte de los trabajadores de la planta de la Zona Franca, que aceptaron una doble escala salarial y rebajas en su salario. La empresa, que recibió varias decenas de millones del Govern de José Montilla realizó una regulación de empleo al poco tiempo de ingresar estas subvenciones a fondo perdido.

"Es lo que hay", decían los trabajadores entrevistados en 'Salvados'. Y seguramente es verdad que no tenían /teníamos otra opción.
Es llamativo el papel que los medios pueden jugar en los momentos de crisis. No debemos esperar una defensa de los más débiles, sino más bien una alineación con los poderosos, quizá porque entre los primeros también se encuentran algunos diarios catalanes.

El director de 'El Periódico de Catalunya' alertaba en una columna sobre la concesión de la externalización (privatización) de la publicidad de TV-3 a favor de intereses ocultos de grupos privados que todos interpretan en clara alusión a su competencia: 'La Vanguardia'.

'El Periódico' ha colgado en su web y publicado en el diario varias informaciones, incluida una del comité de empresa de TV3, en la que tacha de error la decisión mayoritaria del Parlament de Catalunya.

'La Vanguardia' ha hecho una información de perfil bajo sobre este tema. ¿Significa eso que el Grupo Godó aspira a la concesión de la venta de espacios publicitarios de TV-3?

Una de las razones esgrimidas para privatizar la facturación publicitaria de la cadena es la imposibilidad de competir con el oligopolio de Antena 3 y Telecinco. Se supone impensable que el concesionario fuera precisamente uno de ellos (Atresmedia o Mediaset), aunque pudieran resultar los más eficaces. Grupo Zeta, editor de 'El Periódico' no tiene experiencia en gestión comercial televisiva y en cambio Godó dispone de 8TV, que ha alcanzado una audiencia del 5,8% que unida a la de TV-3, que raya el 15%, le permitiría hacer una buena tarifa conjunta publicitaria a imagen y semejanza de la empleada con La Sexta y Cuatro de las privadas españolas.

Sí o sí, parece que lo de la publicidad de la tele catalana acabará en manos de 'La Vanguardia'.

No hay que rasgarse las vestiduras por ello. La mayoría de los gobiernos, incluido el tripartito, han beneficiado en subvenciones a su grupo y este de CiU se cree en deuda con el editor, que no ha tenido reparo en modular su interpretación "moderada" hacia la independencia hace tan solo unos días.

Visto el papel de altavoz y propaganda que 'La Vanguardia' hace de las consignas del poder económico y político establecido, yo le daría la publicidad de la televisión pública a ese diario: ha demostrado que lo puede hacer con eficacia y solvencia.

11 nov. 2013

Pitjor que el PP amb Canal 9: com privatitzar TV-3 sense que es noti

Gabriel Jaraba
Es un joc de miralls deformants diabòlic: mentre la majoria de la gent mira cap al tancament de Canal 9, decidit a l'“ordeno y mando” desprès d’un llarg i galdós procès de malgovern i degradació de la televisió valenciana, més aprop de nosaltres té lloc una maniobra tant o més perillosa per a la televisió pública de qualitat i servei. La privatització del departament comercial de TV-3 és un torpede en la línia de flotació de la televisió nacional de Catalunya, patrimoni de tots els ciutadans i estructura d’Estat.

L’expedient de regulació d’ocupació i l’acomiadament de 400 treballadors de TV-3 i Catalunya Ràdio acabarà essent el preludi d’una operació de més volada: posar en mans alienes el departament de l’empresa que genera els ingresos directes per publicitat, que són els que permeten que els diners que paguen els contribuents pel servei públic siguin una quantitat molt petita. Però el més gros és que el plec de condicions de la licitació no especifica literalment que les empreses que vagin a concurs no formin part d’una televisió o grup de comunicació de la competència.

La “creativitat” de l’operació és d’allò que no hi ha: no només es privatitza l’eina de guanyar diners sinó que a més es pot concedir --és a dir, es concedeix-- a la competència. Es lliura TV-3 a qui té interès en que no guanyi diners per a que els guanyi la seva empresa mare o bé en que TV-3 s’afebleixi per tal d’aconseguir mitjançant una operació d’infiltració el que no es pot guanyar en la lliure competència.

D’aquesta manera es privatitza TV-3 sense privatitzar-la, s’afavoreixen els operadors privats que fan costat a les polítiques del govern per desballestar una empresa pública amb professionals crítics i es lliura el sector audiovisual català als grans operadors en detriment de les petites empreses productores a les quals TV-3 havia servit de dinamitzadora.

Que em perdonin però aquesta maniobra del govern català és molt més perillosa i insidiosa que el tancament barroer de Canal 9 per part del PP. I més sofisticada per tal que els ciutadans no arribin a percebre amb claredat que els estant desmuntant la seva televisió a la cara.

I per cert, amb la decidida col·laboració del PSC, que ha sumat el seu acord amb la mesura al consens entre CiU i PP. Com deia aquell, "apaga y vámonos".

Per llegir més a: 
L’enemic a casa, del comitè d’empresa de Televisió de Catalunya.
TV3 cedirà sense garanties el negoci de la seva publicitat, informació a 'El Periódico de Catalunya'
Un error molt inoportú, article d’Enric Marín a 'El Periódico de Catalunya'.



7 nov. 2013

'El Correo de Andalucía', vivir y morir en paz

José Sanclemente
A los diarios se les debería dejar vivir y morir en paz por el bien de la empresa editora y, sobre todo, el de sus lectores.

El caso de 'El Correo de Andalucía', recientemente adquirido por un euro por un fondo de inversión llamado Abra Invest dedicado a fusiones y adquisiciones y "expertos en crecimiento empresarial", según reza en su página web, puede ser un nuevo caso de eutanasia a un medio de comunicación centenario que ya estaba malherido.

'El Correo' es el diario decano de Sevilla. Lo fundó el obispo de la ciudad en 1899 y pasó, entre otras, por las manos de Prensa Sur, una sociedad vinculada al PSOE andaluz bajo la batuta de un testaferro del partido llamado Emilio Martín, que se apoderó de las acciones del diario ante la mirada atónita de Gaspar Zarrías, vicepresidente de la Junta de Andalucía y actualmente diputado en las Cortes por el PSOE, que teóricamente era quien lo gobernaba a placer.

Durante una época convivieron en su accionariado la nacionalizada Cajasur, perteneciente a la Iglesia, y el PSOE andaluz. Todo un dislate que suponía un tira y afloja entre la Junta y la Iglesia representada por el cura Castillejos, entonces presidente de Cajasur.

Más tarde, la Junta consiguió inclinar la balanza hacia Prisa para que adquiriera el paquete de Prensa Sur y se acabara haciendo con la mayoría de 'El Correo de Andalucía'. En el paquete iban también el diario 'Jaén' y 'Odiel' de Huelva y un paquete minoritario del diario 'Córdoba'.

Prisa, necesitada de financiación, hizo un pase al grupo siderúrgico Gallardo que en sus momentos dulces optaba también a la compra de Grupo Zeta cuando éste se puso en venta. Prisa ha seguido prestando hasta la fecha servicios de impresión y asesoramiento a la cadena periodística de Gallardo y envía suplementos, informaciones e infografías al 'Correo' a través de las sociedades GMI (Grupo de Medios Impresos) y GMP (Gestión de Medios de Prensa). De hecho, la sociedad editora de 'El Correo de Andalucía' sigue siendo accionista minoritaria de esas empresas de servicio de Prisa, según consta en la memoria del grupo.

Y al fin llegó el famoso fondo. Un fondo que no ha entrado en el accionariado haciendo una ampliación de capital que pudiera permitir, siquiera, pagar los sueldos atrasados de los trabajadores del diario y remontar la sociedad con una financiación adecuada. ¿Dónde está la 'expertise' de crecimiento empresarial de Abra Invest?

Me temo que el diario se hundirá en el fondo si alguien no lo remedia. Tantas manos e intereses accionariales como tuvo en su historia no fueron capaces de acabar con él. Ahora solo lo podría salvar un editor con los periodistas ¿Pero qué es eso? ¿Existe esa figura?