El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

23 dic. 2018

Jueces: el secreto profesional no se toca

Texto del manifiesto leído en las concentraciones que numerosos periodistas protagonizaron el pasado 14 de diciembre en varias ciudades para defender el secreto profesional, a raíz de la incautación de material a reporteros de 'El Diari de Mallorca' y Europa Press bajo la coartada de la investigación del 'caso Cursach':

Los periodistas consideramos imprescindible hacer partícipe a la ciudadanía y al Poder Judicial nuestra intensa preocupación y alarma por la insólita e injustificable intromisión en los derechos que protege el artículo 20.1.d) de la Constitución producida en el
Concentración de periodistas ante el Tribunal Supremo, en Madrid.
(Foto: Juan Carlos Hidalgo)
'caso Cursach'.

En 40 años de vigencia de nuestra Constitución ningún miembro del Poder Judicial había ordenado entradas y registros en medios de comunicación para incautarse de teléfonos móviles y ordenadores de periodistas que tratan de cumplir su misión constitucional en relación con un caso de corrupción: proporcionar información veraz a los ciudadanos. Y eso es lo que ha ocurrido en el 'Diario de Mallorca' y en la redacción de Europa Press en Baleares.

El propósito de esa insólita actuación --el “volcado y estudio”, dice la resolución judicial, de los datos almacenados en los teléfonos móviles, ordenadores y 'pendrives' para descubrir a los supuestos autores de filtraciones-- nos parece del todo injustificado: el secreto profesional de los periodistas es el único secreto constitucionalmente protegido y su sacrificio para perseguir un delito de revelación, que, si acaso, estaría castigado con una simple multa, representa no solo un ataque desproporcionado al derecho fundamental a la información sino que también sienta un precedente gravísimo al demoler por completo y de forma indiscriminada la debida protección de las fuentes periodísticas. Sin ellas, la libertad de información, fundamento del sistema democrático y de una opinión pública libre, simplemente desaparece.

Creemos que el Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado no pueden permanecer ajenos a este despropósito. Apelamos, por ello, a su buen criterio para transmitir a la sociedad su inequívoco compromiso con el derecho fundamental a la información sin injerencias indebidas.

16 dic. 2018

Facebook em censura que critiqui Trump

Andreu Farràs
Acabo de veure que Facebook ha eliminat del meu perfil un enllaç que vaig incloure fa alguns dies del post que vaig escriure a PAIOS sobre Donald Trump i les seves reprobables rodes de premsa. 

Com a única explicació, Facebook assenyala que l'enllaç ha estat eliminat perquè "esta publicación infringe nuestras Normas comunitarias, por lo que solo tú puedes verla". Encara que no utilitzo gaire aquesta xarxa social, no m'havia passat mai res semblant a Facebook ni en cap altra xarxa social.

Tot i que he llegit les "normes comunitàries" de Facebook no acabo
d'entendre quina infracció he comès en criticar el tracte que Trump dispensa als representants dels mitjans de comunicació que no li resulten simpàtics (un bon grapat, per no dir la majoria).

En els últims mesos, Facebook i altres xarxes socials han estat acusades de difondre informacions falses, notícies d'alta toxicitat. Fins i tot algunes xarxes han estat acusades d'afavorir determinats candidats polítics en eleccions i referèndums arreu del món. 

L'enginyós multimilionari Mark Zuckerberg i els seus executius s'han vist obligats a demanar perdó per permetre la difusió d'aquestes informacions o no controlar-les prou. I s'han hagut de comprometre a comprovar més els continguts que es difonen a través de les seves plataformes, uns mitjans gratuits que han fet el món més petit i que siguin instantànies les transmissions d'informacions veraces i també de continguts verinosos per a la convivència democràtica i les llibertats.

Tot i que trobi convenient cert control, no entenc la censura que Facebook ha perpetrat amb el meu article. Potser hi ha una justificació raonable. Però no me l'han donat. Ni l'he trobat en les seves "normes comunitàries".

No crec que en les teories conspiranoiques, però em sembla estrany que la primera vegada que pateixo una censura sigui quan escric en un insignificant blog especialitzat un article contra el gran mascle alfa global, que, segons nombrosos experts qualificats dels EUA, ha arribat a la Casa Blanca en bona part precisament gràcies a Facebook. Estrany i lamentable.

(Ara publicaré aquest text sencer a Facebook. A veure què passa. Seguirem informant)

Rosa María Mateo, un puñetazo contra el inmovilismo suicida de la televisión

Gabriel Jaraba
El día que Rosa María Mateo, administradora única provisional de RTVE, dio un puñetazo verbal sobre la mesa en su comparecencia ante la comisión de control del ente público (verbal pero puñetazo al fin y al cabo) todos los profesionales que hemos trabajado en la televisión nos sentimos, perdonen por la expresión, vengados. La periodista Mateo vino a decir lo que dijo una vez el presidente de la Primera República, Estanislao Figueres: “Estoy hasta los cojones de todos nosotros”. Pero con mejores modos y en segunda persona del plural. Y al decirlo resumió con claridad meridiana el principio y el fin de todas las políticas públicas de comunicación relativas a la televisión y la radio que son capaces de concebir los políticos de las Españas, y digamos de paso, de las Catalunyas.

Mateo describió el punto en que confluyen esas políticas en un momento de su intervención que recoge un vídeo muy difundido, y que reproduzco aquí:

“Yo vengo aquí a decir la verdad, y cuando digo la verdad, es la verdad. Y cuando digo que soy independiente, soy independiente y
Rosa María Mateo, en una comparecencia
en el Congreso de los Diputados.
nadie me ha de dar órdenes. Nadie, porque no se lo consiento. Yo creo que a todos ustedes, y ya me perdonarán, les importa muy poco la televisión pública, solo les importa cuando la pueden controlar. Y eso es intolerable, esto ha pasado desde que yo entré el año 66, con el dictador aún vivo y entonces lo que había era censura. Y después ha habido manipulación. Los trabajadores de TVE estamos un poco cansados de todos los políticos. Ustedes me han dicho, señores del Partido Popular, que yo he entrado en esta cámara por un golpe de dedo. He de decirles que el golpe de dedo fue el señor Sánchez al que solo han votado ustedes. No me ha llamado por teléfono Podemos, no soy podemita, no soy socialista, no soy nada, soy una ciudadana que tiene unas creencias determinadas, y sobre todo una ciudadana que cree en la libertad de los seres humanos”.

No me dirán que no se quedó descansada.

El derecho democrático a la información está en juego


La batalla por unos medios de comunicación públicos que sirvan al interés de los ciudadanos y su derecho democrático a recibir y emitir información veraz y fiable no puede ser un rifirrafe más en comisión parlamentaria. A estas alturas, la necesidad de ese servicio es, no ya evidente, sino escandalosamente urgente en un país en el que la prensa se ha convertido en su totalidad en prensa de partido, como en el siglo XIX y los inicios del XX, aunque con la particularidad de no declararse como tal, para mayor escarnio público. Por eso es imperativo que los medios públicos cumplan con su obligación fundacional y constitucional de ser garantes de los derechos cívicos relativos a la información. Mateo es consciente de tales necesidades y obligaciones y se pone al frente de la tarea en tanto que, oh rareza, profesional de TVE nombrada para ello.

Obsesionados con el control político de la radiotelevisión pública, los políticos, todos ellos sin excepción, han perdido de vista no solo la complejidad de su situación sino la gravedad del caso. Confían tanto en el enorme poder de la estructura y audiencia de RTVE que la creen a salvo del extraordinario tsunami comunicacional que estamos viviendo sin casi darnos cuenta. Porque no nos encontramos ante una crisis de la prensa impresa o la dificultad de afrontar las 'fake news' o seudonoticias engañosas. Nos hallamos ante el inicio del trastocamiento completo de la comunicación en todo el mundo y de la mutación completa de la estructura informativa global y sus relaciones con la sociedad, en la medida que es la propia democracia la que se va a conmover hasta sus cimientos.

Teles privadas sin obligaciones públicas

Los destinatarios del rapapolvo de Rosa María Mateo están mentalmente en los años 80 y 90, a excepción de que las licencias para las cadenas privadas ya han sido repartidas, con lo que todo el pescado está vendido y solo queda amarrar al pez gordo del sector público. Tanto se ha retrocedido en este sentido que incluso nos hemos acostumbrado a creer que la televisión privada está exenta de obligaciones públicas, cuando existe una diferencia harto sensible entre las condiciones en que las televisiones privadas desarrollan su negocio y aquellas en las que lo llevan a cabo los periódicos editados por particulares.

Esa diferencia es muy concreta y singular: los diarios privados son impresos en papel adquirido por las empresas y distribuidos por medios que ellas pagan; las radios y televisiones privadas emiten, en cambio, gracias a la utilización del espacio radioeléctrico, que es un bien público, en absoluto privado y no privatizable, sino usado bajo concesión; sus ondas salen al aire después de que las empresas han obtenido la licencia del Estado para utilizar el espacio radioeléctrico público, es decir que consiguen ganancias que van a bolsillos privados por emplear un bien público que es de todos, un espacio que debe ser necesariamente administrado y regulado mediante normas de interés público y su cumplimiento legal. Y esto conlleva obligaciones referentes al derecho público a la información. Busquen ustedes signos de preocupación al respecto en los organismos parlamentarios por lo que hacen la COPE o La Sexta y átenme ustedes esa mosca por el rabo.

Sin embargo, he aquí que la gestión de la televisión por parte de los últimos gobiernos de España, tanto de derecha como de izquierda, ha conducido a un duopolio de facto en el sector privado ante lo cual no hay voz pública que rechiste, y ha mantenido a la radiotelevisión pública constreñida a un modelo de gestión estatalista y dirigista. Ese modelo es tan regresivo que ni siquiera ha evolucionado –por decirlo de algún modo— hacia el modelo italiano de los 80, la 'lottizacione' o reparto de la programación de emisoras y canales entre las diferentes fuerzas parlamentarias. A observar que ese es el último estadio del recorrido de la Corporació Catalana de Ràdio i Televisió, a la que se traslada automáticamente el estado de la relación de fuerzas entre las formaciones independentistas gobernantes (en la Catalunya de los 90 se consideraba que la 'lottizacione' era el medio más eficaz para taponar cualquier vía de salida para la ventilación pluralista de la RTV pública, y ahora todos lo aceptan como un sino ineluctable más).

El dinosaurio no siempre estará allí


Lo que está en juego respecto a la televisión en España no es ya dirimir el modo de controlar la televisión pública y de seguir el recorrido de la televisión privada para que no se produzcan trapacerías financieras; no es un problema de cuotas de influencia de partidos y su reflejo en el consejo de administración y la comisión de control parlamentario, por parte pública, ni del número y alcance de las licencias de las cadenas privadas y la composición de su propiedad. El asunto es algo que no se huelen ni políticos ni comentaristas de la actualidad política, y es lo que trato de explicar a continuación, que está motivado por la naturaleza del presente tsunami comunicacional que va mucho más allá de cualquier crisis de medios y que afecta la civilización entera.

La misma decadencia que la prensa escrita


¿Y si un día, al despertar, el dinosaurio ya no estuviera allí? ¿Y si hubiera desaparecido esa televisión hasta el momento omnipresente, omniabarcante y poco menos que omnipotente? Se cuestiona el futuro de la prensa impresa, se teme por la posible desaparición de los periódicos, se especula sobre las sorprendentes formas que puede adoptar la información en internet y sin embargo no se contempla que la televisión pueda sufrir una mutación de una envergadura no menor. En cambio, muchos sospechamos que la televisión generalista que hemos conocido hasta ahora se verá abocada, más pronto que tarde, a unas transformaciones tan profundas que podrían someterla a riesgos semejantes a los que afronta ahora la prensa diaria.

Lo ha dicho Richard Sambrook, profesor de Periodismo de la Universidad de Cardiff (País de Gales): “Existe el riesgo de que el periodismo televisivo sufra el mismo declive que la prensa escrita”. Es todo un modelo comunicacional coherente el que está hoy en cuestión y no solo una parte de él; no es que la red amenace ahora a la prensa como antes pareció hacerlo la televisión; es que existe una transformación profunda de hábitos, preferencias y modos de relacionarse con la comunicación que alcanza también a la televisión generalista. El actual auge de las series de ficción no sólo ha suplantado a las superproducciones de Hollywood a causa del inmovilismo del sector de la gran cinematografía sino que es el heraldo de un nuevo tipo de audiovisual cuya naturaleza desconocemos pero en el cual va a ser muy difícil que sobreviva la televisión informativa a la que estamos habituados y en la que se centran las tensiones a cara de perro en las comisiones de control parlamentario. 

En los años 80 parecía que el futuro de una tele en libertad pasaba por la creación de cadenas informativas especializadas como la CNN; hoy día esta forma parte del gigante comunicacional Time Warner-AOL y Euronews es un espectro irrelevante. El pastel que se disputan los sabuesos puede convertirse en un triste lacasito a poco que nos descuidemos, desplazado el objeto de atención de las pantallas hacia otros parámetros.

Rosa María Mateo se enfrenta en realidad a algo muy gordo: alejar RTVE de la obsolescencia. Ese va a ser su principal cometido, y con ella, el del nuevo Consejo de Administración del ente que surja del resultado del concurso que se está llevando a cabo al efecto. El mismo concurso es ya un esperanzador signo de renovación, pues reclama a una parte de los participantes no solo experiencia profesional en la comunicación sino un plan concreto y detallado de su propuesta estratégica para la renovación y evolución de RTVE. El problema no es el control de las fuerzas políticas parlamentarias, la cuestión es salvar la televisión pública de la irrelevancia en medio de la alianza entre los públicos que reclaman formas de entretenimiento coherentes con la autocomunicación de masas y su consiguiente narcisismo y las empresas privadas que usan bienes públicos para amasar pan para hoy y hambre para mañana. Porque esta televisión que vemos hoy no existirá dentro de diez años.

12 dic. 2018

No és manera d’acabar l’any

Francesc Ràfols
Som a les acaballes del 2018 i des del dret a la informació s’han acumulat les males notícies. I en molts àmbits. Primer, comencem pels mitjans públics. A la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) s’ha viscut un tripijoc entre quatre grups parlamentaris per repartir-se les cadires del Consell de Govern de la CCMA. La secció sindical de l’SPC a TV3 ho ha titllat d’«estafa a la ciutadania» i ha mostrat la «decepció davant dels incompliments de diversos grups parlamentaris, especialment dels qui en èpoques passades s’havien compromès amb models de gestió democràtica, no governamental i no partidista, de la radiotelevisió pública que hauria de ser de tots». També han fet crítiques contundents el Col·legi de Periodistes de Catalunya, el consell professional de TV3 i la secció sindical de CCOO a la cadena.

El preocupant de tot plegat, però, és com assenyala l’SPC, que «no
Imatge de l'espai que el canal públic basc  ETB va dedicar a l'agressió
que va patir el fotoperiodista Jordi Borràs.
només es tracta del pacte pel repartiment de llocs al Consell de Govern, on per força calia comptar amb la col·laboració d’altres grups, sinó que aquest comportarà la distribució privada i en cremallera, entre JxCat i ERC, dels principals càrrecs de la Corporació: directors de la tele i la ràdio i caps d’informatius respectius, tots en mans de professionals de confiança del Govern». És a dir, que malgrat les bones paraules de molts, que defensen en privat la necessitat de millorar les emissores de la Generalitat, els mitjans públics catalans seguiran depenent de l’Executiu. Això és un pas més per quedar-se a la cua, no només d’Europa pel que fa a democratització dels mitjans públics, sinó també de l’Estat espanyol, especialment si ho comparem amb RTVE.

Tancar Canal Sur?

No s’ha arribat a l’extrem que a Andalusia han llançat els líders de Vox, amb el suport de dirigents del PP, després de les eleccions del 2 de desembre, de tancar Canal Sur, proposta que també ha rebut el rebuig de diversos sectors professionals. El Sindicat de Periodistes d’Andalusia (SPA) recorda que la RTV pública andalusa «fa 30 anys que està donant veu a sectors i territoris andalusos que en altres mitjans no tenen cabuda perquè no donen audiència o, simplement, no són rendibles econòmicament». Cal recordar que abans d’aquests comicis el PP va donar suport a una nova llei audiovisual a Andalusia que no preveia en cap cas el seu tancament.

També a Canàries pinten bastos. La Unió de Professionals de la Comunicació de Canàries (UPCC), davant la negativa de Coalició Canària, el PP i l’Agrupació Socialista de Gomera a convocar un concurs públic per al seu Consell Rector, afirma que «els interessos de la televisió pública autonòmica, un cop més, queden a expenses dels interessos polítics». I a les Illes Balears, a IB3, el que no avança és que els treballadors que fan els espais informatius siguin contractats per la mateixa televisió pública en lloc d’estar subrogats en una productora. Aquesta és una de les màximes reivindicacions del Sindicat de Periodistes de les Illes Balears (SPIB) que fa uns pocs dies va ratificar en un congrés davant el poc interès mostrat fins ara per les diferents formacions polítiques per afrontar aquesta qüestió. En aquest congrés, al qual vaig tenir el plaer d’assistir i que suposa un feliç rellançament de l’SPIB, es va elegir la periodista Maria Amengual com a nova secretària general.

Tot això fa que el secretari general de la Federació de Sindicats de Periodistes (FeSP), Agustín Yanel, es pregunti, en un article publicat al digital encastillalamancha.es, «¿quan deixaran en pau les ràdios i les televisions públiques? Mentre els polítics segueixin controlant els mitjans de comunicació públics, per manipular-los a favor seu, estaran fent un greu dany a la democràcia i al dret a la informació de la ciutadania».

La 'llei mordassa', encara

Tot i les promeses de diversos partits en la darrera campanya electoral de modificar-la i fins i tot derogar-la, la llei de protecció de la seguretat ciutadana (LPSC), més coneguda com a 'llei mordassa', segueix sent on era. Des de la seva entrada en vigor, l’1 de juliol de 2015, l’Estat ha recaptat ja 270 milions d’euros. Centenars de persones denunciades i sancionades per unes disposicions jurídiques qüestionades per la pràctica totalitat d’organismes internacionals dels drets humans, començant per la mateixa Nacions Unides. El darrer d’ells és Juan Carlos Mohr, fotoperiodista madrileny, multat amb 2.000 euros per «desobediència o resistència a l’autoritat i negativa a identificar-se», segons ha denunciat el Sindicat de Periodistes de Madrid (SPM).

Amb el nou govern de Pedro Sánchez s’ha començat a negociar entre partits la modificació d’alguns articles de la polèmica llei però a cada sessió de converses es perd un llençol a la bugada perquè cada cop sembla que s’hi faran menys canvis. Està encara en el seu procés de tramitació i caldrà veure com queda finalment però alguns detalls que es van coneixent no conviden a l’optimisme. Per exemple, fotografiar agents de policia podria seguir sent perseguible, cosa que contradiu la necessitat de respectar el dret a la informació. Una llei que va néixer de reacció de l’establishment a la mobilització del 15-M sembla que el nou 'establishment' vol seguir utilitzant-la gairebé en tots els seus preceptes repressius.

Tancament de webs sense ordre judicial

L’article 20.5 de la Constitució espanyola diu textualment: «Només es podrà acordar el segrest de publicacions, gravacions i altres mitjans d’informació en virtut de resolució judicial.» Ara sembla que això canviarà gràcies a un pacte polític entre PP, PSOE i Ciutadans que s’ha formulat a través d’una modificació de la llei de propietat intel·lectual. Aquestes tres formacions s’han posat d’acord per aprovar a la Comissió de Cultura del Congrés dels Diputats una reforma de l’LPI per la qual es permet el tancament de pàgines webs per part d’una comissió vinculada al Govern sense participació judicial. Aquests dies, la llei està en tràmit al Senat.

Diverses organitzacions, –entre les quals hi ha la Federació de Sindicats de Periodistes (FeSP), la Plataforma en Defensa de la Llibertat d’Informació (PDLI), Facua-Consumidors en Acció, Associació d’Internautes, Associació Espanyola d’Editorials de Publicacions Periòdiques (AEEPP), Associació Espanyola d’Economia Digital (Adigital) i Associació Espanyola d’Startups– han emès un comunicat en el qual rebutgen aquesta esmena «perquè afecta un dret fonamental com és la llibertat d’expressió» i també va en contra de l’article 20.5 de la Constitució citat.

Agressions a periodistes

Aquest 2018 també ha estat un any difícil a l’hora de cobrir esdeveniments a la via pública. A Catalunya, no només però sí principalment, en actes relacionats amb el que es coneix com el 'procés'. Hi ha hagut molts problemes per als professionals de diversos mitjans, especialment fotoperiodistes. El Grup de Periodistes Ramon Barnils n’ha fet una bona recopilació al portal media.cat. El darrer incident el va patir el fotoperiodista Albert Salamé, en la manifestació a Girona del 6 de desembre passat, en el decurs d’un acte convocat per Vox que va rebre la rèplica de col·lectius antifeixistes de la ciutat.

Un paper especial és el de l’extrema dreta –a vegades en forma d’agents de policia de paisà i fora de servei– on la impunitat de les seves accions és força considerable. Els periodistes Jordi Borràs i Xavier Rius Sant ho poden documentar força. Però també hi ha hagut incidents en altres punts de l’Estat. A Andalusia són freqüents les queixes pels problemes que les autoritats posen per al cobriment de l’actualitat vinculada a l’arribada de persones immigrades.

I, finalment, a França. En el marc de les mobilitzacions dels 'armilles grogues', també hi ha hagut dificultats per als professionals de la informació. A les manifestacions del 8 de desembre passat molts periodistes van ser encanonats i ferits per la policia, segons la crònica de 'Libération'. Els quatre sindicats de periodistes francesos van emetre un comunicat conjunt en el qual afirmen que «és totalment inacceptable, en un país democràtic i en un estat de dret, que els poders públics no garanteixin la llibertat d’informar» i han demanat ser rebuts pel president de la República, Emmanuel Macron.

I això sense oblidar als companys i companyes que aquest 2018 han perdut la vida simplement per fer el seu treball de periodista, crims que, com ha denunciat la FIP, nou de cada deu queden sense resoldre.

Seguirem…

Però només acabar d’escriure el post i publicar-lo ha esclatat el darrer episodi: La irrupció de la Policia Nacional en dos mitjans balears per incautar-se de diversos equips en el marc d’una operació contra la corrupció. La protecció de les fonts és un dret essencial dels professionals de la informació en una societat democràtica, cosa que sembla que alguns ignoren a la pell de brau… I encara queden 20 dies del 2018!


18 nov. 2018

Cotxes, canvi climàtic i periodisme. No participeu de la manipulació dels fabricants

J. Cabayol, S. Baiges, E. González, F. Pahisa, C. Collazos i R. Viladomat

Fem una crida als periodistes perquè, en l’exercici del seu codi deontològic, no participin d’aquest atemptat contra el dret a la salut de totes i tots. 

El Govern espanyol acaba d’anunciar que no es podran matricular cotxes que emetin diòxid de carboni a partir de 2040: dièsel, gasolina o híbrids. I que estaran prohibits cap a mitjan segle. Ho especifica en l’esborrany de la llei de canvi climàtic i transició energètica. Els fabricants de vehicles ja han aixecat el crit al cel, tot i la tebiesa de la mesura proposada. Actuar sobre el transport és
clau per a reduir la contaminació [el transport és responsable del 25% de les emissions de GEH a Espanya i del 33% dels emesos per la UE]. Tot i l’evidència, la indústria continua negant les dades i utilitza els seus lobis per conformar/modificar les informacions dels mitjans, també dels públics, condicionats com estan pel pes de la publicitat en els seus pressupostos. 

1,5º C, inevitable

Segons les dades facilitades per l’informe especial de l’IPCC publicat a Incheon, Corea del Sud, la temperatura havia pujat de promig 1º C arreu del món al 2017. I creix a un ritme de 0,20º C per decenni. Forma part del consens científic que la gran inèrcia dels GEH fa que els seus efectes perdurin en tota la seva intensitat al voltant de 25 anys. En conseqüència, la temperatura, fem el que fem, pujarà 0,5º C a l’inici de la dècada dels 40, situant-se en els 1,5º C, que no s’haurien de superar segons els Acords de París.

1,7º C, punt de no retorn 

L’IPCC publicat a Incheon, però, en l’apartat D.1.2 del ‘Summary for Policymakers’ va més enllà. I diu: superar en 0,20º C els 1,5º C, és a dir, sobrepassar els 1,7º C, suposaria un esforç de captura de carboni tècnicament i econòmica tal vegada impossible d’aconseguir. En altres paraules, que anar més enllà dels 1,7º C condueix a una situació, ara mateix, irreversible. Aplicant les dades ‘oficials’ d’augment de la temperatura, si no fem res, arribarem als 1,7ºC a començaments del decenni dels 50. I si els GEH perduren en tota la seva intensitat com a mínim 25 anys, tenim, com a màxim i sent generosos, fins al 2030 per aplicar les mesures correctores. De fet i per anar bé, hauria de ser reducció a la meitat de les emissions fetes a 2010 com a molt tard al 2025. 

Transport

Dèiem que les dades oficials asseguren que a la UE el transport suposa un terç de les emissions i a Espanya la quarta part. No actuar sobre aquest sector fins al 2040 i no prohibir fins aleshores les energies fòssils és una temeritat que conduirà irremeiablement a un fatal augment de la temperatura. 

Crida als i les periodistes

El mal que estan fent els mitjans de comunicació, tots, però en especial els públics per la seva missió de servei a la ciutadania, polemitzant i donant la veu principal als fabricants de vehicles contaminants (que els tenen collats a través de la publicitat i que tan sols veuen el futur a través dels seus negocis) és d'una irresponsabilitat que ratlla el delicte, perquè no només crea confusió i confon a la ciutadania, sinó que contribueix al deteriorament de la salut pública. 

Fem una crida als periodistes perquè, en l’exercici del seu codi deontològic, no participin d’aquest atemptat contra el dret a la salut de totes i tots. 

Josep Cabayol, Siscu Baiges, Ester González, Frederic Pahisa, Carlos Collazos i Ramon Viladomat signen aquest article en nom de SICOM -Solidaridad

12 nov. 2018

Aquí hay otros Trump o peores

Andreu Farràs
Donald Trump, que prefiere ser mil veces antes villano que ‘loser’, protagonizó el pasado miércoles una escandalosa rueda de prensa en la Casa Blanca. No es la primera vez ni probablemente la última en la que el multimillonario neoyorquino insulta y humilla a los periodistas y a los medios de comunicación que no le resultan simpáticos. Trump respondió con descalificacionels personales a varios informadores acreditados que le formulaban preguntas incómodas. Y, como en otras ocasiones, señaló con nombres y apellidos a los corresponsales que le disgustan y con sus marcas a los medios que considera sus enemigos, empezando por la CNN y ‘The New York Times’. 


Tres días después de la pendenciera comparecencia de Trump, en un mitin de Vox, los organizadores mostraron en las pantallas a los medios y los periodistas que critican a este partido para que los concentrados los abucheasen e insultasen. Aunque pueda parecerlo, este insólito ataque no es casual. Uno de los asesores áulicos de Vox es Steve Bannon, comunicador estadounidense, uno de los principales artífices el ascenso de Trump a la Casa Blanca y, en la actualidad, consejero de exitosas organizaciones ultraderechistas europeas como la Liga de Matteo Salvini. 

Con todo, aunque sea comprensible la indignación que algunos medios de comunicación españoles expresaron a través de editoriales y artículos de opinión por la conducta iracunda de Trump hacia colegas como Jim Acosta (CNN) y Peter Alexander (NBC), no se debe perder de vista que el comportamiento hacia la prensa de la mayoría de los dirigentes políticos españoles una vez han alcanzado las cotas de poder ejecutivo dista mucho de ser homologable con las democracias más consolidadas en Occidente. Empezando por Estados Unidos, donde los medios han demostrado a lo largo de la historia que ejercen de verdad el cuarto poder. 

La rueda de prensa de Trump fue bochornosa, cierto. Pero duró el doble o el triple que muchas conferencias de prensa que han convocado en los últimos 30 años los presidentes de Gobierno españoles o los presidentes de la Generalitat

Aun con insultos, vejaciones y bravuconadas, Trump respondió a todas las preguntas que le formularon los periodistas, muchas de ellas tanto o más incómodas que las que pudieran lanzar los congresistas demócratas. 

Plasmas, Ibex y 'això no toca'

En España --y en Catalunya-- hay comparecencias sin derecho a preguntas. Hay conferencias de prensa en las que el político se dirige a los periodistas a través de un monitor, el famoso plasma de Mariano Rajoy. Hay ruedas de prensa en las que, con la coartada de las prisas del político de turno, solo se permiten dos o tres preguntas que, en no pocos casos, están reservadas para los medios con una línea editorial más afin al partido del compareciente. 

De Trump escandalizó que horas después de su rifirrafe con el periodista Jim Acosta, aquel le retirase la credencial para acceder a la Casa Blanca. En España --y en Catalunya-- no recuerdo que algo parecido haya sucedido. Pero sí decisiones más sutiles como que más de un cronista político crítico con el gobierno de turno fuese sustituido por el director del diario por otro periodista que agradase más a la ‘vice’ o al secretario general de la Presidència de la Generalitat. 

¿Por qué? Porque la ‘vice’ o el secretario general son (o eran) los responsables de las relaciones del Gobierno con los medios de comunicación y en España --y en Catalunya-- las subvenciones de las administraciones central, autonómicas y municipales así como las publicidades institucionales (Renfe, Fomento y Tráfico, incluidos) ayudan decisivamente a cuadrar las diezmadas cuentas de unos medios con audiencias fragmentadas y jibarizadas. 

Confieso ignorar si Trump tiene capacidad para cambiar al director de un gran diario estadounidense. Pero en España los periodistas hemos presenciado en las últimas décadas diversos cambios de director porque las empresas editoras se arriesgaban, por ejemplo, a perder millonarios contratos publicitarios con el denominado grupo “empresas del Ibex”. Hay al menos tres diarios digitales españoles que han sido fundados y son capitaneados actualmente por periodistas que tuvieron que dejar en su día las direcciones de sus diarios para que las empresas editoras pudieran continuar disfrutando de los favores de los poderes fácticos. 

¿Es preferible que Trump veje a un periodista incisivo delante de las cámaras y los ciudadanos vean el auténtico rostro del poder o que presione por teléfono al editor para que cambie a la “mosca cojonera” y que nadie se entere de por qué alguien ha pasado de cubrir la Moncloa a ser corresponsal en Latinoamérica? 

¿Es mejor que Trump exprese su furia durante más de una hora en una rueda de prensa en la que todos pueden preguntar o que el protagonista no acepte preguntas o responda reiteradamente que “això no toca”? 

Que la conducta de Trump hacia la prensa sea tan repulsiva como lo es la que también manifiesta hacia los migrantes, las mujeres, las minorías religiosas y étnicas, los ecologistas o los pobres (para él, simplemente 'losers'), no debe hacernos creer que es peor que algunos poderosos autóctonos, al menos en lo que respecta a la libertad de información. Aunque respaldado --e incluso admirado-- por una amplia mayoría de ciudadanos estadounidenses, Trump es, como indican algunos expertos, un personaje ademocrático e iliberal. Y Estados Unidos tiene muchísimos defectos. Pero ojalá en España --y en Catalunya-- tuviésemos los sólidos resortes de su sistema democrático. Empezando por más medios de comunicación con lo que hay que tener.

9 nov. 2018

El xou abans que el rigor

Francesc Ràfols

Quan vostès llegeixin aquest article hauran passat ja unes setmanes d'un dels darrers judicis d'aquests que s'anomenen «mediàtics». Era sobre el 'cas Nàdia', en el qual s'acusava un matrimoni d'haver estafat diners a persones que van col·laborar per finançar les despeses sanitàries d'una suposada greu malaltia de la seva filla, la Nàdia Nerea que dóna nom a l'afer.

La parella Fernando Blanco y Margarita Garau van estar durant més de quatre anys recollint diners apel·lant a una malaltia estranyíssima de la seva filla que requeria, segons explicaven de plató en plató de televisió, viatjar per mig món a la recerca
d'especialistes donada l'elevada complexitat dels tractaments. Darrere s'amagava un matusser abús de la bona fe de centenars de persones i que va acabar als tribunals. El primer a alertar del tripijoc va ser un professor de la Universitat de Castella-La Manxa, Josu Mezo, a través del seu blog malaprensa.com on va mostrar les contradiccions de l'afer.

Mezo hi va escriure el 27 de novembre de 2016 que «el que avui explico és, segurament, poc popular. Però crec que s'ha de dir. El periodisme sobre bones causes no pot estar exempt de les regles normals de la professió, que es resumeixen en una de sola: fer tot el possible perquè tot el que s'explica sigui veritat». No qüestionava en aquell moment l'actuació dels pares, de qui diu entendre que si el cas és cert, una certa desesperació. Però sí que critica la tasca dels mitjans perquè «el periodista no pot ser un simple reproductor de declaracions inversemblants. La seva feina és, sempre, també en aquests casos tristos, explicar la veritat».

Coincidint amb el judici, han aparegut veus recordant com l'estafa –si la justícia finalment així ho cataloga– ha estat possible gràcies als mitjans de comunicació, que van convertir la suposada malaltia de la nena en un xou mediàtic. Un dels que ho feia és el periodista Pascual Serrano, que en un article publicat a eldiario.es insistia que «tot això es va explicar durant mesos en els platons de televisió sense que cap dels periodistes contrastés amb cap testimoni, s'assessorés amb cap professional mèdic, o consultés cap informe clínic».

Afegia Serrano: «No ens van enganyar Fernando Blanco i Margarita Garau. Van ser els periodistes i els mitjans de comunicació, sobretot televisions, que no van fer bé la seva feina i que es van dedicar a emplenar un temps de programació amb pocs diners, per semblar solidaris i amb molta audiència. Algú hauria de calcular la publicitat que van ingressar les televisions en els descansos d'aquells magazins amb Nàdia, potser la xifra sigui més gran que la que suposadament han estafat els pares d'aquesta nena». Potser haurien de contribuir a rescabalar els que s'han vist burlats en la seva bona fe.


5 nov. 2018

25 anys no son res...

Francesc Ràfols
Els dies 19 i 20 de juny de 1993 jo era un dels assistents al Congrés Constituent del Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC), al centre cívic de les Cotxeres de Sants, sota la presidència honorífica del veterà Josep Maria Lladó. La meva participació era la d'un més en els debats. L'únic protagonisme va ser formar part de la comissió de recompte que va certificar l'elecció d'Enric Bastardes com a primer president de l'SPC.

Ara, 25 anys després, tinc el privilegi i la responsabilitat de ser el president de l'organització. L'Enric Bastardes, el Dardo Gómez i el Ramon Espuny han dirigit les diferents juntes executives que hi ha hagut des de llavors i que han convertit –entre tots i totes– el
sindicat en un referent indispensable de la professió. A mi em toca no espatllar-ho. I crec, modestament, que des que vaig ser escollit al 8è Congrés celebrat el 14 d'abril passat, la junta que encapçalo està fent molt bona feina gràcies a la gent que la integra.

Però per arribar a aquest punt s'ha treballat molt en anys anteriors. No ho detallaré aquí. La pàgina web de l'SPC n'és testimoni de tot. Però sí voldria destacar una qüestió: el paper decisiu del Sindicat de Periodistes de Catalunya perquè avui l'Estatut de Catalunya inclogui un article 52 que estableix quins són els deures de la Generalitat per garantir el dret a la informació de la ciutadania. Durant la seva elaboració en el procés participatiu obert pel Govern català vam aportar les propostes necessàries perquè així fos. Els redactors de l'Estatut van incorporar-ho al text final, que tot i ser un dels articles impugnats pel PP com a anticonstitucionals, va quedar incorporat tal qual va sortir de fàbrica a la versió final. Ara només falta que el Govern o els legisladors el desenvolupin legislativament per fer efectiu aquest dret de la ciutadania. I no serà perquè no s'hagi demanat i presentat propostes i documentació perquè ho puguin fer.

La professió viu moments difícils. La precarietat laboral i la desregulació dels i les periodistes a la peça, la manca de credibilitat de la professió i dels mitjans de comunicació espanyols segons revelen diversos sondejos d'opinió, el menyspreu de les empreses de comunicació per un periodisme de qualitat prioritzant la quantitat pagada a preus irrisoris i que el fotoperiodisme està pagant més durament; la manca de respecte pels drets d'autoria, pels drets laborals... És un llarg llistat.

Molts han donat la culpa a la crisi, a les noves tecnologies de la informació, al canvi dels usos informatius o a les xarxes socials. La crisi del periodisme, no obstant això, va començar molt abans. Però una fictícia bonança econòmica als mitjans va fer que tothom o quasi tothom mirés cap a una altra banda. La crisi, l'única cosa que ha fet és mostrar les fragilitats i les misèries amb tota la seva cruesa. I ara se'n paguen les conseqüències amb dues víctimes principals: uns treballadors i treballadores immersos en una precarietat cada cop més intensa, i la ciutadania, que veu com el seu dret a rebre una informació veraç, plural i de qualitat li ha estat furtat.

I els autors d'aquest furt són els propietaris dels mitjans de comunicació, i també el poder polític que actua com a còmplice necessari, ja que no ha fet gairebé res fins ara per garantir aquest dret universal humà a la ciutadania. L'any 1993, el Consell d'Europa va aprovar per unanimitat el Codi Europeu de Deontologia del Periodisme, un text que podríem considerar gairebé revolucionari.


La informació no és una mercaderia

En el seu article 15 diu: «Ni els editors o propietaris [dels mitjans} ni els periodistes han de considerar-se amos de la informació. Des de l'empresa informativa la informació no ha de ser tractada com una mercaderia sinó com un dret fonamental dels ciutadans. En conseqüència, ni la qualitat de les informacions o opinions ni el sentit de les mateixes han d'estar mediatitzades per les exigències d'augmentar el nombre de lectors o d'audiència o en funció de l'augment dels ingressos per publicitat.» En el seu article 11 estableix ben clarament que «les empreses periodístiques s'han de considerar com a empreses especials socioeconòmiques, els objectius empresarials de les quals han de quedar limitats per les condicions que han de fer possible la prestació d'un dret fonamental». Això ho van votar tots els partits i tots els països del Consell d'Europa, inclosos els espanyols. Però ho tenen amagat, però no defallirem en seguir recordant-ho i en reclamar que es retorni la informació al seu legítim propietari, la ciutadania.

El nostre lema per aquests cinc lustres de treball és «Ja tenim només 25 anys». Per agafar forces per tota la feina que hem de fer com a mínim en els pròxims 25 anys vam celebrar-ho el dilluns 5 de novembre al centre cívic Parc Sandaru.

18 oct. 2018

Periodisme de mitjans, periodisme de fonts

Joan Brunet i Mauri 
El 16 d'octubre es van atorgar els premis Gabinets de Comunicació en la seva desena edició. En ocasió de l’acte --i de l’efemèride dels deu anys dels premis--, se’m va convidar a adreçar unes paraules als assistents a l’acte. Vaig aprofitar l’avinentesa per fer una reflexió a l’entorn del periodisme de mitjans i el periodisme de fonts i del per què el Col·legi de Periodistes de Catalunya va crear, l’any 2002, la Comissió col·legial de Gabinets de Comunicació i, alhora, recordar a dues persones que en dos moments ben diferents i distants en el temps, foren clau en l’impuls de la comunicació institucional (Ernest Udina) i en la dinàmica de treball de la Comissió col·legial dels Gabinets de Comunicació (Pilar Casanova): 

“Lluny –o a prop, segons com i qui ho miri— queda l’any 1979, quan a alguns joves periodistes se’ns demanava des dels equips de
Ernest Udina, en una imatge d'arxiu.
govern dels llavors nous ajuntaments, que els ajudéssim a dissenyar polítiques municipals de comunicació. Un encàrrec ben lògic, atès que es tractava de dotar als ajuntaments d’una estructura i d’uns canals a través dels quals poder fer circular la informació i d’aquesta manera comunicar-se àgilment amb la ciutadania. Es tractava alhora, que els ‘nous’ ajuntaments es constituïssin en font informativa al servei dels mitjans de comunicació i dels periodistes. 

El repte que se’ns plantejava a aquells joves periodistes no era fàcil d’assolir; fonamentalment per l’òbvia manca de tradició i d’experiències en el camp de la comunicació institucional en una democràcia pràcticament acabada d’estrenar. I va ser precisament la manca d’experiència i d’experiències la causa de que els periodistes que ens havíem atrevit a acceptar la responsabilitat de la comunicació municipal en ajuntaments ben diversos, ens ‘busquéssim’ immediatament i ens reuníssim per compartir inquietuds, dubtes, necessitats, estratègies, criteris i iniciatives en unes trobades sovintejades i també maratonianes. 

D’aquelles trobades en va néixer l’AGIC (l’Associació de Gabinets d’Informació de Catalunya) i poc després ho feia l’ACIAL (l’Associació Catalana d’informadors de l’Administració Local). 

Eren anys –aquells-- en els que els Gabinets de Premsa eren vistos amb recel i, en conseqüència, no gaudien --per dir-ho d’una manera planera-- de massa bona premsa. Això explica –almenys en part--, que haguessin de passar força anys fins que coincidint amb l’inici del mandat de la degana Montserrat Minobis l’any 2002, no es creés la Comissió col·legial de Gabinets de Mitjans de Comunicació. D’aquesta manera prenia cos el pensament latent que apuntava a què de la mateixa manera que hi havia un periodisme que s’exercia des dels mitjans de comunicació (periodisme de mitjans), n’hi havia un altre de creixent que s’exercia des de les organitzacions i des les administracions (periodisme de fonts). 

Tot i sabent que no està ben vist autocitar-se, penso que hi ha ocasions en que pot ser fins hi tot oportú el fer-ho... 

Reflexionava jo en un article publicat a la revista col·legial 'Capçalera' l’any 2002, sobre el moment pel qual al meu entendre transitava el periodisme i ho feia d’aquesta manera: “No cal que ens enganyem ni que hi donem més voltes: reconeguem-ho d’una vegada!: sobre els mitjans de comunicació hi planen molts interessos, alguns ben aliens al periodisme, però que sens dubte el condicionen. I això val tant pels mitjans de comunicació de titularitat privada com pels de titularitat pública. Uns mitjans, aquests darrers, que s’haurien de distingir per la seva militància en la defensa d’una informació professional, plural i responsable al servei dels ciutadans”. I tot seguit em preguntava: “Si això s’esdevé en l’àmbit dels mitjans de comunicació social, ¿què no passarà en l’àmbit dels Gabinets de Mitjans de Comunicació d’empreses i d’institucions?”. 

D’aquí que rematava aquella meva reflexió, ressaltant la idoneïtat del moment escollit per crear en el sí del Col·legi la Comissió de Gabinets de Comunicació amb l’objectiu d’aprofundir en un debat professional absolutament pertinent a l’entorn del periodisme de fonts, amb el Codi Deontològic del 1992 en el seu rerefons. 

Escrivia en la mateixa peça d’ara fa 18 anys que “hora deu ser de prendre consciència de l’abast de les dificultats i dels paranys que per exercir de periodista i fer periodisme de qualitat hem de superar diàriament. Només si sabem identificar i reconèixer aquests
Pilar Casanova. 
paranys i aquestes dificultats, podrem avançar plegats pel camí en el que, tant els periodistes de fonts com els periodistes de mitjans, hem de coincidir per prestar a la ciutadania el servei que de nosaltres s’espera; això és, garantir-li l’accés a una informació veraç, contrastada, pertinent i de qualitat”. 

Com deia aquell: “Fin de la cita”. 

I com deia aquell altre: “aquí ho deixo”... 

M’ho haureu sentit a dir moltes vegades: de la mateixa manera que els fracassos no són mai atribuïbles a una sola persona, els èxits tampoc ho són. No hi ha èxits sense treball coral d’un equip de persones compartint un projecte al que hi aporten il·lusió, punts de vista, experiència i coneixement. Cal, això sí, que per tal que l’èxit acompanyi a un projecte, comptar amb el lideratge d’una persona que a les seves capacitats professionals uneixi les de saber escoltar i observar per sumar. En definitiva, el lideratge d’una persona capaç de pensar més en els èxits col·lectius que no pas personals. 

Per posar l’accent en els valors als que m’acabo de referir --que si bé són essencials en qualsevol professió, encara ho són més en la nostra--, centraré la darrera part de la meva intervenció en fer record de dues persones --ben diferents i dissortadament desaparegudes--, que sense la seva aportació, comprensió i lideratge, avui no estaríem aquí, ni tampoc la trajectòria de la Comissió de Gabinets hauria estat la que ha estat. 

M’estic referint a Ernest Udina i a Pilar Casanova. 

L’Ernest Udina va ser la persona que l’any 1979 i des del Servei de Premsa de la Diputació de Barcelona, més va fer per promoure i impulsar iniciatives que contribuïssin al desenvolupament de la comunicació institucional a casa nostra. D’entre aquestes iniciatives en sobresurten les ja citades AGIC i ACIAL, l’Associació de Premsa local i comarcal, l’Associació d’emissores municipals de Catalunya i l’Associació Catalana d’Informadors de l’Administració Local. A l’Ernest Udina es deu també la creació dels Premis Tasis-Torrent de Comunicació Local de la Diputació i la revista institucional 'Arrel' al servei dels ajuntaments i l’edició en ciclostil d’uns quaderns que recollien reflexions i experiències --d’aquí i de fora-- en matèria de comunicació local i institucional. 

A banda del periodisme, la política, l’escriptura, la sociologia i la muntanya eren altres de les passions d’un personatge –adust en aparença— com l’Ernest. I és que també en l’àmbit de la muntanya, l’Ernest va ser l’animador i impulsor de diverses iniciatives esportives adreçades a periodistes. I seria precisament la muntanya, la que l’any 2001 ens el va prendre quan baixava del mític Montblanc al que havia pujat en compliment d’una vella autopromesa: “Abans de fer els 60 anys, he de pujar al Montblanc”. 

Un record per l’Ernest! D’ell ens en queda la seva tenacitat, convicció i fermesa en els projectes que va impulsar, sobretot, però no només, al servei de la Comunicació Local a Catalunya. 

Per acabar us vull parlar de Pilar Casanova –de la nostra entranyable Pili--. Ella va assumir la presidència de la Comissió de Gabinets de Mitjans de Comunicació en uns moments gens fàcils, ni pel Col·legi ni per la professió periodística, coincidint amb l’inici del mandat del degà Josep Maria Huertas Claveria l’any 2007. 

La professionalitat de la Pilar, la seva saviesa, el seu saber fer i la seva capacitat de treball van ser factors determinants per a la revitalització i enfortiment de la Comissió de Gabinets que en aquells moments transitava en hores baixes. Sota la presidència de la Pilar, la Comissió elaborà els criteris de Bones Pràctiques Professionals dels Gabinets i, el 2009, es crearen els premis que avui estem atorgant. 

En el terreny més íntim, més personal, la Pilar, tal com em deia un bon amic fa ben pocs dies, “era una dona valenta, enginyosa, intel·ligent, amb instint, lideratge i amb una encertada combinació de caràcter i amabilitat”; una visió que comparteixo i a la que afegeixo que a la Pilar li agradava compartir perquè era generosa i perquè entenia que allò que ella sabia, de ben poc servia si no ho compartia amb les persones del seu entorn. La Pilar compartia talent, compartia experiència i fins i tot compartia part de la seves experiències vitals. La Pilar tenia sempre apunt bones paraules per a tothom i mai no parlava malament de ningú. Molt al contrari, tendia fins i tot a justificar l’actuació d’aquelles persones que no li eren favorables. 

Cap d’aquestes virtuts que tant l’abellien havia de variar gens ni mica quan el 2014, va decidir anar-se’n a viure a Madrid per estar al costat d’en Carlos Enrique Bayo (“mi chico”) tal com ella sempre l’anomenava. La mort ens l’havia d’arrabassar, també molt jove, dos anys més tard quan només comptava amb 59 anys d’edat. 

Gràcies, Pilar pel teu exemple i per tot el què ens vas donar! 

No seria just si a les paraules que acabo de pronunciar de record a l’Ernest i a la Pilar no hi afegís que ambdós tingueren la sort de comptar al seu costat amb persones qualificades disposades a compartir amb ell i amb ella projectes, responsabilitats i feina. La relació d’aquestes persones allargaria en excés ara la meva intervenció i el què és pitjor, si ho fes, cauria en oblits sempre imperdonables. En qualsevol cas, però, algun dia o altra caldrà fer-la. 

Així doncs, el meu record, la meva consideració i la meva estima a l’Ernest i a la Pili, i a totes les persones que com la majoria dels que sou aquí, heu fet i esteu fent possible continuar fressant el camí que vàrem encetar el 1979 i que ens ha portat fins on ara som. 

Moltes gràcies per la vostra atenció, i llarga vida al Col·legi i a la Comissió de Gabinets de Comunicació”.

13 oct. 2018

Kiosk amb k d’Ikea

Josep-Maria Ureta
Del Gaby Jaraba sempre ens queden pòsits de medicina natural suficients per recordar que no tot pot ser química, tot i que sovint hi ajuda. Mentre llegia el seu últim article he pensat en un llibre del què no he aconseguit recordar ni el títol ni l’autor, ni trobar-lo remenant els prestatges de casa. Per si un cas, i atès que tots hem de ser deutors dels programes antiplagi, aviso als qui disposen del Turintin (per exemple, la UPF per a tots els treballs dels alumnes, encara que sigui una redacción de mig foli) que el que escric tot seguit s’assembla al que vaig llegir fa anys. Dèia l’autor oblidat que el model de comunicació actual, siguin mitjans escrits, parats o televisats, és un continu que impedeix reflexionar i aturar-se, com Ikea.

Si recuperem una mica de memòria, quan un va a un gran centre
d’Ikea (Badalona, Sabadell, L’Hospitalet) li pasa el següent: tan bon punt arriba té marcada una ruta sinuosa de la que li és difícil escapar si no vol anar en sentit contrari al de la majoria. Et porta el corrent i assumeixes que hauràs de caminar unes quantes desenes de metres fins arribar allà on vols anar i dedicar-hi el temps necessari (si els altres et deixen, i hi trobes empleades/ats a prop).

Un cop assumeixes la llei de la inèrcia, perquè ja saps que no pots anar enrera fins trobar la sortida, unidireccional, vas badant en coses que no t’interessen. Pero ai lás, veus sales d’estar, dormitoris, menjadors, cuines o habitacions dels nens que et semblen un prodigi d’aprofitament de l’espai. T’entretens i de mica en mica et pares en veure petits objectes intranscendents però que penses que son ben originals i els pots necessitar.

Manca de perspectiva

Ja portes més de mitja hora, com a mínim i, baixant escales sense haver agafat res, et trobes en una zona on tot son petites ofertes per la casa: gots, tovalloles, plantes d’interior (no fotem, que el terra de casa és de rajola). És quan penses que no pots arribar als caixers sense dur res. I vas agafant foteses diverses, cofoi de no haver perdut el temps. I rius fent cua quan veus parelles atrafegades per carregar i pagar un armari desmuntat.

Doncs aquest és el model Ikea que et trobes primer al kiosk (vegetal o digital, tant li fa) i després replicat (sempre) a ràdios i televisions. Algú comença per presentar-te sofàs i llits confortables en espais accessibles: fals, als espais de demostració hi falten, al menys, el sostre i una o dues parets; en periodisme, el que et dona perspectiva. Ja t’han començat a entabanar amb temes informatius fora de context. Et tempten per canviar del teu lloc de casa tan còmode i adaptat a un altre com si fos el què volies i necessitaves. 

Explotar la mala consciència

Les emisssores, totes, comencen per assumir el que els hi marca el kiosk, llevat de tenir alguna raresa abans d’hora. Un cop has anat assumint i empassant que has de caminar amb poc temps per reflexionar, ve el segon parany: quan menys interès té una notícia intrascendent, més te la vas trobant de cara, repetida de mil maneres. I esclar, com que no vols passar per garrepa i ves a saber si no serà del que parlaran a la feina o a una trobada familiar, t’hi agafes i en compres més del que necessites. De passada: Ikea ven aquests productes d’ocasió i d’escàs valor a preus molt més alts que qualsevol altre establiment. Explota la mala consciència.

I darrera i l'únic que té lectura positiva: si vols estar ben informat, ja pots anar arreplegant peces d’aquí i d’allà i muntar-te la teva pròpia versió, com les parelles joves que compren a Ikea per fer-s’ho a casa amb la clau allen.

Gràcies, Gaby.

12 oct. 2018

La falsa polémica de los másteres y las tesis: cuando los periodistas renuncian a posicionar la agenda informativa

Gabriel Jaraba
Lo que marca el paso en la actualidad, su seguimiento y la construcción de los diversos relatos comunicacionales y sociopolíticos es lo que yo llamo el Madrid institucional y periodístico, o más brevemente, “la milla de oro madrileña”, un pequeño espacio geográfico y mental donde se forja todo lo que acaba siendo relevante para un país de más de 46 millones y medio de ciudadanos. Es un espacio muy reducido pero decisivo, y tan sólo abarca los partidos políticos de la capital, algunas instituciones de Gobierno y de representación, un club de fútbol, ​​los medios que se publican o emiten desde Madrid, determinados círculos alrededor de ciertas comidas y cenas y una parte de las empresas del Ibex-35 y los ejecutores de sus intereses. Los catalanes que hablan de Catalunya como “un país pequeño” deberían ver cómo es posible crear un país aún más pequeño en un abrigo que físicamente no llegaría a ser un barrio de la capital de España. En esta milla de oro se decide y se determina nada menos que el relato informativo que deberá terminar siendo hegemónico y que, en el sentido gramsciano
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en una imagen de archivo.
del concepto, decantará las hegemonías políticas.

Se suele diferenciar entre opinión pública y opinión publicada, pero hay también actualidad publicada y actualidad acontecida. Aquella va mucho más allá de las 'fake news' o falsas noticias con voluntad de desinformar; es toda una avalancha tendenciosa que desvía la mirada pública de lo que ocurre en la realidad empírica para construir un escenario limitado y centrado en un determinado campo de batalla en el que se quiere situar la polémica política. La capacidad de delimitar este campo de batalla en torno al debate público decide las oportunidades de construir relatos políticos con voluntad hegemónica, y en la medida que esto se consiga con respecto a un determinado objeto o abordaje de una cuestión se decide, en tiempo real y sobre el terreno, la tendencia del debate político general y el apoyo o ausencia del mismo a una mayoría o minoría parlamentaria. Se dice que sólo existe lo que sale en la televisión pero en realidad en España sólo existe lo que decide la milla de oro madrileña.

La derecha ha aprendido a combatir el populismo indignado


El actual ir y venir en torno a la validez de másters universitarios y doctorados que ha acabado ocupando el (pseudo) debate político es el ejemplo más depurado de la tendencia que se ha acabado imponiendo. Esta polémica de corto alcance y nulo valor político ha sustituido el debate real entre Gobierno y oposición, entre las izquierdas gobernantes y sus soportes y las minorías derechistas que pretenden enterrar y desprestigiar su legitimidad conferida por haber ganado una moción de censura. Desorientado políticamente el PP y neutralizado por inanición política Ciudadanos, el intelectual orgánico en que se ha convertido el periodismo hegemónico en la milla de oro madrileña ha conseguido situar un falso debate político en el lugar que debería ocupar uno verdadero. La jugada ha sido magistral y las fuerzas progresistas han caído de cuatro patas en la trampa.

Gobernante la izquierda socialdemócrata con el apoyo puntual de izquierdas alternativas y nacionalistas periféricas, han visto cómo les estiraban la alfombra de debajo de los pies y se les vertía en una discusión de corto vuelo que parece hacer referencia a cuestiones muy apreciadas por el izquierda y el sentido moral del “pueblo llano”: la honradez, el respeto a la meritocracia y la indignación ante la injusticia. El espíritu del 15-M como indignación moral de base elevada, norma suprema, se gira contra las izquierdas: primero, si el líder de la izquierda alternativa tiene derecho a vivir en un chalet bastante cómodo que tiene que pagar con sus dinero ganado trabajando; después, si el líder socialdemócrata y presidente del Gobierno ha ganado su doctorado de manera honrada y legítima. La indignación sin teoría y práctica reformista o revolucionaria, precisamente: el uso de la mentalidad indignada en beneficio del populismo de derechas. Y el precio real y tangible se paga en forma de dimisión de ministros.

El estallido de esta absurda batalla cogió a la derecha desprevenida y chocada con la dimisión de Cristina Cifuentes, presidenta de la Comunidad de Madrid, pero cuando le ha tocado a Pablo Casado,
Cristina Cifuentes y Pablo Casado, en un acto
institucional en Madrid.
el líder elegido al PP para destruir al gobierno del PSOE ganado por la moción de censura, la formación derechista ha sabido empantanar la batalla gracias a su experiencia en el “y tú más” y el cultivo del populismo: han conseguido la cabeza de la ministra de Sanidad gracias a una capacidad de reacción bastante notable.

Y visto el éxito del contrataque, esta manera de hacer política sin política ha conseguido situar la mirada de la sospecha en la misma persona del primer ministro socialista. Aunque la tesis doctoral de Pedro Sánchez esté limpia como una patena, el “difama, que algo queda” consigue su efecto, por lo que este (pseudo) debate sobre la moral de los servidores públicos ha quedado del todo quemado, y costará resituar nuevamente la polémica en los justos términos políticos que le corresponden. La dinámica infernal de la indignación populista ya está en marcha y costará mucho detenerla. Y la responsabilidad de los medios de comunicación en contribuir a la pseudopolítica y no saber imponer una agenda informativa que responda al interés de la mayoría de ciudadanos quedará grabada en piedra.

La milla de oro madrileña y la competencia entre medios


En la milla de oro madrileña se disputa no sólo la construcción del relato político e informativo hegemónico sino que se juega el resultado de la competencia, comercial y política, entre medios. Todos ellos, sin excepción, participan en esta liga y lo hacen en un espacio que no deja nada de margen. Y ningún poder político o económico les ha arrastrado a este tipo de batallas, ellos mismos han ido a participar de buen grado. Lo demuestra que algunos diarios de izquierdas se han asimilado a este modo de hacer y han acabado jugando con las reglas de sus adversarios. Si gente como el mismo Pablo Iglesias, Iñigo Errejón y otros vieron un día clarísimamente que debían contrarrestar esta tendencia mediante la creación de canales y programas audiovisuales como La Tuerka, el poder centrípeto de la milla de oro madrileña les ha tragado.

En mi investigación para la tesis doctoral, titulada 'De qué conversan los periodistas españoles en Twitter' se demostró que no había prácticamente diferencias entre los contenidos que difundían por esta red social los periodistas tradicionales vinculados a los medios establecidos y los periodistas asociados a los nuevos espacios digitales. Ni unos ni otros, significativamente los segundos, se separaban de un discurso dominante común: ambos grupos tuitean sobre las mismas cuestiones políticas, institucionales, comunicacionales y de opinión. No se percibía que los “nuevos periodistas” introdujeran elementos innovadores o de tendencias de ruptura en el discurso predominante en cuanto a contenidos, su mentalidad estaba tan cautiva de los límites temáticos que usan la gente de 'Abc' o 'El Mundo' que eran perfectamente asimilables a la visión del mundo que se desprende de la milla de oro madrileña y que configura el alcance del mundo temático de la actualidad en todo el Estado.

La cuestión de los másters, posgrados y doctorados de los políticos nos puede parecer una fenomenal tontería pero es gracias a una pseudopolémica de bajo nivel como ésta que se ha escamoteado el debate político e ideológico que correspondía. Se hablaba del doctorado el día que se votaba en el Congreso la medida gubernamental de la exhumación de los restos de Franco, la pervivencia del Valle de los Caídos y el escándalo de los restos de miles republicanos represaliados malenterrados en las cunetas (con la presencia de Ian Gibson en el espacio de los invitados, precisamente). La palabrería hueca basada en la indignación y el populismo de derechas ha ocupado todo el espacio público gracias, una vez más, a la incomprensión de las izquierdas de la importancia de llevar la iniciativa en la construcción del relato, y ha producido un fruto bastante jugoso: abrir crisis de Gobierno sin tener que presentar propuestas alternativas.
 

Las clases populares dimiten de la cultura y los periodistas se hacen el loco


Este frente abierto para la antipolítica derechista está teniendo un efecto que va más allá de las vicisitudes de la política institucional, y aún mucho más perverso. La actual conversación generalizada sobre la calidad y validez de la educación universitaria desacredita ante los ciudadanos, especialmente los trabajadores y los más modestos, el valor de la educación pública y la cultura en la promoción laboral y personal, en la ganancia de calidad de vida y en el avance en el camino de la liberación de clase. Llueve sobre mojado: el gran cambio en la cultura de las clases trabajadoras en España ha sido el abandono de la cultura y la voluntad de apropiársela.

Las clases populares ya no sienten la admiración de antes por la educación, la cultura y la formación. Esta se admite como mal menor para poder ganarse la vida y acceder al consumo; tener cultura, en cambio, es ser un friki. La persona instruida era alguien al que admirar porque había sabido elevarse por encima de una mediocridad general y demostrar con su esfuerzo que uno podía ser dueño de su destino, y ahora es un bicho raro que se dedica a cosas que no sirven para nada. Ha calado aquí el antiintelectualismo estadounidense que ha llevado a Trump a la presidencia, y se esparce en todas sus versiones, desde la inexistencia de pequeñas bibliotecas en los hogares trabajadores -como si estuviéramos en el siglo XIX, antes de que Verne o Dumas se convirtieran en autores populares- hasta el acoso en la escuela a los niños estudiosos, los famosos “nerds” americanos a los que se considera carne de marginación en los ambientes adolescentes. Incluso los mismos maestros son, ay caray, asediables por los grandullones.

Es realmente duro tener que escribir esto pero los hechos dan la razón a este punto de vista. Un estudio presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) del 11 de septiembre en París muestra que el nivel académico de los padres influye de manera determinante en el nivel educativo de los hijos. Las probabilidades de que un joven siga estudiando más allá de la enseñanza obligatoria se disparan si sus padres también tienen estudios superiores. El 55% de los adultos españoles cuyos padres no tenían una titulación de Bachillerato o Formación Profesional tampoco lograron este nivel educativo. Como resultado, en España la educación es víctima de una “trampa intergeneracional”, de forma que el 43% de la población entre 25 y 64 años no tiene un título de educación secundaria superior.

"Estudiar no sirve para nada"


Mientras entre las clases populares se comentan en las barras de los bares las ocurrencias alrededor de los posgrados de los políticos, se va extendiendo la idea de que estudiar no sirve para nada. Da lo mismo que te esfuerces o no, después de todo, lo que cuenta es la influencia social o económica que te permite adquirir con facilidad un título superior. Y la realidad nos indica que no es así: estos másteres concedidos por senderos dudosos son una excepción, que se han dado en un centro adscrito en una universidad de Madrid pero que no forma parte de su estructura académica y que probablemente ha querido comerciar con influencias ofreciendo títulos de prestigio a cambio de quién sabe qué contraprestaciones.

Pero la universidad pública española en general, aunque accesible económicamente a los trabajadores, tiene un funcionamiento riguroso en cuanto al control de la superación de asignaturas y grados; la formalización de las actas de los cursos alcanzados se da en un marco de un funcionamiento severo y fuertemente controlado. No se regalan asignaturas, cursos y posgrados, y existen mecanismos de control que lo impiden. La universidad pública de nuestro país sirve perfectamente a la educación superior accesible a toda la población y a su promoción profesional, económica y social. El resto son frivolidades de tertulia de cuñados.

Los medios de comunicación que favorecen la pseudopolèmica los másteres y las tesis no son conscientes del alcance de su dimisión de la responsabilidad de posicionar la agenda informativa. El mimetismo entre ellos contribuye a hundir la prensa impresa y ahora afectará a la digital; antes parecía que todos los directores competían para hacer la misma portada en lugar de levantar exclusivas, y ahora los digitales generalistas pivotan alrededor del periodismo de filtraciones como antes los periódicos en papel lo hicieron con el de declaraciones. Y el verdadero alcance de la cuestión lo dejó claro el sociólogo de la comunicación Manuel Castells en su último artículo en 'La Vanguardia': el mercado más grande del mundo en perspectiva es el mercado de la educación, y los tiburones de la privatización educativa -y la reducción al utilitarismo y la expulsión de las humanidades y el pensamiento crítico de la educación- compiten para clavar el diente.