El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

14 sept. 2018

Una "jodida historia" con un final por escribir

Marta López
"¡Vaya historia, vaya jodida historia!". Esto es lo que exclama Dean Baquet, director del ‘New York Times’, el 17 de enero del 2016 mientras con un grupo de periodistas sigue incrédulo la retransmisión de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de Estados Unidos. Así lo refleja fielmente la serie documental ‘El cuarto poder’, que magistralmente muestra el seguimiento que hace del primer año de la presidencia de Trump el rotativo neoyorquino.

Donald Trump, en Fargo (Dakota del Norte), el 7 de septiembre.
A lo largo de cuatro episodios, la serie muestra el reto diario al que se enfrentan los periodistas del 'NYT' en el seguimiento de un presidente atípico, hiperactivo, que se salta todas las reglas y convenciones y que ha declarado la guerra a la prensa. Entre otras muchas reflexiones, Baquet no puede evitar reconocer que Trump va a convertir la labor del periódico en "fascinante". Otro reportero reflexiona en que no se puede mirar a esta presidencia como si fuera una presidencia normal, cuando se trata de algo absolutamente excepcional.

Y a situaciones excepcionales, respuestas excepcionales, como la decisión del NYT de publicar una tribuna de opinión anónima de "un alto cargo de la Administración" en la que denuncia el comportamiento más que inquietante del presidente y en el que se reivindica "parte de la resistencia" dentro de la Casa Blanca. El formato elegido por el periódico es controvertido porque aunque el uso de fuentes anómimas es tan antiguo como el periodismo, solo muy excepcionalmente les han dado voz en una tribuna de opinión. Pero a la vista de cómo trabajan en el rotativo neyorquino, a buen seguro nace de una profunda reflexión sobre la misión y la ética del periodismo.

Solo el departamento editorial de 'The New York Times' conoce la identidad de esa garganta profunda que desvela a Washington. Es muy difícil predecir las consecuencias que esta crisis va a tener en una Casa Blanca que por el momento ha desatado una auténtica caza de brujas para dar con "este cobarde perdedor", como lo ha llamado la portavoz de Trump, Sarah Huckabee Sanders.

A muchos nos encantaría saber quien es esa fuente anónima. Si forma o no parte del ala oeste. Y saber si escribe por él mismo o en nombre de un colectivo. Porque su descripción de la situación que se vive a diario en la Casa Blanca coincide con la que otras fuentes han revelado al reputado periodista Bob Woodward y se recogen en el libro ‘Fear’ (Miedo) - a punto de salir pero cuyos extractos son pura dinamita- y con lo que escribió hace unos meses Michael Wolff en ‘Fuego y Furia’.

Por ello, con la tormenta ya desatada e imparable, se impone más que nunca que los periodistas sigan haciendo el trabajo –a veces fascinante como dice Baquet pero muchas otras veces desagradecido- que tan bien retrata ‘El cuarto poder’. Que con el máximo rigor, todo el tiempo necesario y todas las herramientas y fuentes a su alcance sigan desenmascarando a un presidente cuya gestión solo da que reiteradas señales de alarma. Hasta el final. Esa es al fin y al cabo la razón de ser del periodismo, más necesario que nunca en la era de la sobreinformación y desinformación.

Y no va ser fácil. Las revelaciones han desatado la furia de un presidente que va recrudecer su guerra contra la prensa. La bestia es impredecible y encima está herida. “Vaya historia, vaya jodida historia” con un final todavía por escribir. Ojalá el buen periodismo le ponga el epílogo.

21 ago. 2018

Cal un VAR a la guerra dels llaços grocs

Siscu Baiges
El telèfon mòbil s’ha convertit en una eina fonamental en la guerra entre els que pengen llaços i bandes grogues de plàstic i els que les retiren. Els fan servir els dos bàndols per deixar testimoni gràfic dels seus enfrontaments. El canal de Youtube és ple d’enregistraments d’un mateix fet des de les dues òptiques. Per un seguiment periodístic de cada incident és fonamental veure els dos documents audiovisuals. 

“Fes, fes, que t’estic gravant”, diu un. “I jo t’estic gravant a tu”,
contesta l’altre. Després aquestes gravacions segueixen camins diferents. Els arxius gravats als telèfons mòbils dels ‘grocs’ van a parar als portals de Vilaweb, El Nacional, directe.cat i d’altres mitjans de comunicació independentistes. Els gravats per membres dels grups que retiren el ‘groc’ de Catalunya apareixen a cronicaglobal.elespanol.com, elcatalan.es, dolçacatalunya.com, tabarnia.org i d’altres portals i mitjans contraris a la independència. 

És interessant i recomanable veure i comparar les dues versions d’una mateixa picabaralla. Si només en coneixem una tindrem una visió esbiaixada de la realitat. Si apareix en el vostre mòbil un petit vídeo d’un d’aquests incidents busqueu l’altra cara de la moneda, el vídeo gravat des de l’altra bàndol. Segur que existeix. 

Un problema greu de la Catalunya actual és que hi ha un nombre elevat de gent que només veu i s’assabenta d’aquests fets a partir dels mitjans de comunicació que són de la seva corda. Avui, més que mai, és imprescindible que es contrastin les informacions que es reben. Curiosament, com més fàcil és subministrar informació i quan tothom s’ha convertit en periodista armat amb un mòbil que filma i distribueix el que està passant, més notícies falses i parcials s’escampen per tot arreu. 

L’ideal seria que quan un grup de ‘grocs’ i ‘antigrocs’ coincideixen gravant-se els uns i els altres hi hagi un tercer mòbil que els enregistrés a tots dos. Una mica com el videoarbitratge del futbol, el VAR, però en clau de procés independentista. 

12 ago. 2018

Cuando dejas la redacción

Gabriel Jaraba
Los periodistas que se ven obligados a dejar sus medios por los reajustes comprueban, al cabo de poco tiempo, que fuera de una redacción no le importamos a nadie. ¿Nos equivocamos al darlo todo por las empresas? No, pues lo hicimos de buena fe. Pero no lo merecían. Ninguna.

Cuando dejas de trabajar en un medio el teléfono deja de sonar para convocarte a actos e invitarte a eventos. Cuando no estás en la plantilla de una cabecera pasas a convertirte en un ciudadano anónimo cuyo nombre y firma no abren ya una puerta sino una triste lata de sardinas. Claro que un profesional debería haber hecho ese aprendizaje desde tiempo muy anterior, y yo tuve la suerte de que esa realidad me la enseñó Josep Pernau, mi ejemplo y uno de mis maestros, maestro de mi generación.
Lluís Llach y Joan Manuel Serrat, en una imagen de archivo. 

Me lo enseñaron también cosas como que un servidor fue uno de los periodistas que más publicaban sobre los miembros de la nova cançó, reseñas, críticas, entrevistas, como por ejemplo la primera portada que Lluís Llach obtuvo en una revista de difusión española, o el patrocinio del primer concierto que Serrat dio en Catalunya al regresar del exilio. 

Durante el semestre largo que estuve una vez de baja por enfermedad no me llamó ni el tato para saber cómo me encontraba. Cuando murió mi madre solo Pi de la Serra y Serrat me llamaron para darme el pésame. 

De modo que se ha venido cumpliendo fielmente mi lema de vida, no le debo nada a nadie, nadie me debe nada y a todos estoy agradecido. Y por eso cuando sales de un medio tienes que aprender a vivir, a vivir de otro modo para ser realmente quien eres y no lo que otros esperan que seas. Y eso te da una gran alegría, porque es entonces cuando despliegas todo tu potencial y piensas que a tu antiguo medio o medios que les den por saco.

8 ago. 2018

De espaldas a los lectores

Gabriel Jaraba
Los historiadores de la prensa del futuro inmediato estudiarán la actitud de los periódicos impresos de Madrid cuando recibieron de uñas al séptimo presidente del Gobierno de la democracia, Pedro Sánchez Pérez-Castejón, secretario general del Partido Socialista Obrero Español. Y al hacerlo, se sorprenderán al ver que ninguno de ellos consideró noticia de portada la fotografía del flamante primer ministro prometiendo su cargo sin tener delante un crucifijo y una biblia. Adoptaron, quizá sin ser conscientes de ello, la actitud del presidente saliente cuando marchó mirando al tendido al largarse a media sesión de moción de investidura en actitud de ahí os quedáis. Pero los periódicos no pueden encogerse de hombros y dar la espalda a los lectores cuando un hecho no les gusta, porque se deben a ellos y solamente a ellos; ay del medio de comunicación que considera oposición a su propio público.

Pedro Sánchez promete su cargo en la Zarzuela el pasado 2 de junio.
La prensa impresa española de hoy, en su casi totalidad, es del todo inviable en términos económicos, de audiencia y empresariales. Creen sus administradores que les hacen daño las redes sociales de internet y los supuestamente inextricables gustos del público, cuando este se ha regido siempre por lo de siempre: la gente hace caso de lo que le interesa, de lo que tiene algo que decirle que considere significativo. No ha sido internet lo que ha producido el desballestamiento económico de la prensa española sino las carreras enloquecidas producidas hace algunos años en torno a la televisión –Sogecable, Antena 3 y cosas así– en las que se fundieron las ganancias obtenidas con los periódicos. Ironías de la vida, aquel modelo de televisión entra ya en progresiva obsolescencia y quienes han acabado haciéndose con el botín han sido holdings extranjeros que actúan como duopolio, mientras que la empresa española no tiene nada que decir ante el desarrollo tecnológico y estratégico de las nuevas plataformas de televisión de pago. Los lectores abandonan la prensa porque no les interesa, no les gusta y creen que no les sirve. A la prensa le corresponde ganarse su interés, y no es otra su tarea. Pero las empresas periodísticas andan entretenidas con otros asuntos.

La prensa española es propiedad, en última instancia, de los bancos que han asumido sus deudas, y estos mantienen en vilo a las empresas periodísticas orientándolas hacia una u otra estrategia política de acuerdo con intereses que no son los de los lectores ni de la ciudadanía en general. En los últimos años hemos visto que se ha producido una concentración de los medios en torno a posiciones que podríamos calificar de derechistas siendo benevolentes y cualquier observador mínimamente moderado podrá constatar que un repaso de sus publicaciones arroja un aroma suavemente reaccionario. 

Los medios digitales, que hubieran podido aportar innovación o por lo menos cierta renovación son en general panfletos partidarios directamente subvencionados por fondos cuya procedencia más vale la pena, por caridad cristiana, llamar opacos. No hay futuro ni en la prensa impresa ni en la digital, salvo ciertos medios aislados que se empeñan en hacer periodismo, como Eldiario.es o Público y algunos otros. 

La prensa española de hoy día es un conglomerado de periódicos de partido o de intereses fragmentados interesados en provocar ciertos estados de ánimo políticos que ha respondido, en el campo mediático, a un proyecto de derechización de la sociedad en general. En mi tesis doctoral 'De qué hablan los periodistas españoles en Twitter' demuestro la extremada polarización ideológica de los profesionales en torno a un mundo ideológico e ideologizante que es muy reducido y limitado a lo que llamo “el Madrid periodístico institucional” en el que no se advierten señales de innovación ni de apertura de horizontes.

La recepción del nuevo gobierno por parte de ese mundo mediático, hecha a regañadientes, muestra no solo las dificultades del sector para abrirse a una nueva realidad sino el recelo que siente ante la posibilidad de verse privado de ciertos alicientes económicos e institucionales con los que se ha venido sintiendo como pez en el agua. 

Falta saber ahora si el rediseño institucional que puede desprenderse del cambio acelerará unas transformaciones necesarias en la prensa o acelerará una obsolescencia informativa que se percibe ya como factual en el simple hecho de que los periódicos españoles de hoy se elaboran y se difunden de espaldas a los lectores y por tanto, del futuro más inmediato.

5 jun. 2018

Periodismo sobrecogedor

Andreu Farràs 
La llegada del cisne negro Pedro Sánchez a la Moncloa eclipsó la semana pasada algunas noticias relacionadas con el periodismo bastante irritantes; tenían como denominador común su relación con el periodismo corrompible o la corrupción periodística. El Ministerio de Asuntos Exteriores español convocó un premio de 12.000 euros para los corresponsales extranjeros que hablasen mejor de España –y, según interpretaron los más suspicaces, peor del 'procés'--. Pocos días después, Sandrine Morel, corresponsal del prestigioso diario francés ‘Le Monde’, denunció que un responsable de comunicación del PDECat le había hecho saber que, con toda seguridad, si la Generalitat ‘pre-155’ compraba dos páginas de anuncios en el periódico, la dirección de este le obligaría a ella a ser menos crítica con el proceso independentista y a redactar lo que el Govern dictase. 
Jorge Fernández Díaz, en una jornada electoral.

Ambos hechos demuestran el bajo concepto que tienen algunos altos responsables políticos --y sus asesores de comunicación-- de la función del periodismo y sus profesionales. Pobre opinión, compartida cada vez más por la ciudadanía --según las encuestas-- y fundamentada en la experiencia de las respuestas de no pocos colegas dispuestos a realizar maquillajes informativos a cambio de prebendas que les permitan llegar mejor a final de mes o, en la mayoría de los casos, por simple y maldita codicia, que no es un duopolio de políticos y empresarios. 

Hace muchos años, algunos periodistas especializados en sismogramas empresariales que eran adictos al cobro de “detalles” a cambio de hablar bien de las compañías si prosperaban o a olvidarse de ellas si no obtenían buenos resultados eran conocidos en el gremio como “los sobre-cogedores”. Una compañera aún recuerda que, en los ochenta, cuando cubría una información económica en Andorra, encontró en la mesilla de la habitación del hotel donde se alojaba una carta con un cheque en el interior. Ella lo devolvió inmediatamente. Qué hizo el resto de colegas que la acompañaba no lo sabemos. 

La semana pasada, la del cisne negro y el cuervo caído, otro colega escribió precisamente sobre este asunto político: “Lo más interesante de la moción de censura contra Mariano Rajoy es que la carrera política de este hombre depende de la decisión que tomen dos líderes políticos que él ha encarcelado y enviado al exilio. Efectivamente, que prospere la moción de censura de Pedro Sánchez contra Rajoy depende de lo que ordenen Oriol Junqueras desde Estremera y Carles Puigdemont desde Berlín a los diputados de ERC y del PDECat, respectivamente”. En otras palabras, la sentencia del 'caso Gürtel' no ha tenido nada que ver con la caída de Rajoy. Ni la comprobación por los socialistas y los otros grupos parlamentarios de la oposición, mucho más numerosos que los posconvergentes y los republicanos catalanes, de que había llegado el punto de ebullición imprescindible para coincidir todos en expulsar del Gobierno a un partido paralizado y corrompido hasta la médula. Rajoy cae, según este intérprete, porque así lo decidieron Junqueras y Puigdemont. El artículo del colega aparece publicado en un diario digital gratuito de referencia del puigdemontismo, que curiosamente suele lucir escasa publicidad.
El nombre de su director, muy crítico ahora con el PP y el unionismo en general, apareció en la revista ‘Mongolia’ hace cinco años acompañado de acusaciones gravísimas. La publicación satírica señaló que el mencionado periodista había cobrado sobres repletos de billetes enviados por Jorge Fernández Díaz, en los tiempos en que este era presidente del PP de Catalunya y el periodista aludido trabajaba en ‘El País’. ‘Mongolia’ citaba a compañeros del diario fundado por Juan Luis Cebrián para referirse a las extrañas relaciones del conocido periodista con quien estando luego al frente del Ministerio del Interior presuntamente usaría las cloacas del Estado para desacreditar a los actores principales del pulso soberanista. Hasta el momento no se tiene constancia de que el colega acusado haya presentado querella alguna contra ‘Mongolia’ por calumnias o difamación. Sobrecogedor. 

8 may. 2018

Un homenaje a las redacciones

En estos momentos en que algunas empresas periodísticas han decidido que sus redactores trabajen desde su propio domicilio personal y que las redacciones se vacíen de forma sustancial, puede resultar interesante leer el discurso de agradecimiento que la veterana periodista Soledad Gallego-Díaz pronunció el pasado 7 de mayo al recibir el premio Ortega y Gasset a la mejor trayectoria profesional. Solo un dato antes de reproducir el discurso íntegro de esta reputada profesional de 67 años: no tiene ni Twitter ni Facebook y siempre va con una libretita cuadriculada y un bolígrafo en el bolso (los subrayados del texto son nuestros). 

"Muchas gracias.

El premio Ortega y Gasset que recibo hoy es el dedicado a una
trayectoria profesional. Yo ahora soy columnista, pero eso es algo bastante reciente. Toda mi trayectoria profesional discurrió como periodista de información y reportera. Permítanme que como veterana periodista felicite a los compañeros mexicanos que han ganado el premio por la mejor historia o investigación periodística, a los que han elaborado la mejor cobertura multimedia, con la maravillosa historia de Cristina, y a los dos compañeros, David y Marcela, que fotografiaron con delicadeza, dolor y presencia de ánimo la peor noticia del año. Enhorabuena, son jóvenes periodistas y su trabajo serio, profesional, en busca de la excelencia, encarna todo lo que siempre hemos admirado en la profesión que compartimos.

Les decía que siempre he sido una periodista de información, o mejor debería decir, una periodista de redacción. Y quiero hacer aquí, expresamente, un homenaje a las redacciones.

Son las redacciones las que hacen grandes a los medios de comunicación. Formar parte de una redacción supone trabajar para un colectivo y compartir un compromiso, implica una complicidad y una misma manera de concebir esta profesión, una misma cultura y un mismo respeto por los procedimientos, las imprescindibles reglas de este oficio. Unas mismas normas, una misma voluntad. Un mismo orgullo de profesionalidad.

Los periodistas, se lo dice alguien con una larga trayectoria, no trabajamos en aislados, sino que pertenecemos a lo que algunos llaman “una comunidad de práctica”. No es un club, desde luego. Las redacciones son, como diría el sociólogo Etienne Wenger, grupos de personas que compartimos una misma preocupación y una misma pasión por algo que hacemos y que aprendemos a hacer mejor, precisamente porque lo hacemos juntos. Eso es lo más raro y magnífico de las redacciones, que lo hacen todo mejor, porque lo hacen juntos, porque respetan los mismos procedimientos profesionales, porque aprendemos unos de otros y porque colaboramos unos con otros. Porque, gracias a esa cultura compartida, sabemos identificar el buen y el mal periodismo.

Por eso las redacciones no son incompatibles con los cambios tecnológicos, por muy radicales que sean. Las nuevas tecnologías pueden ser, precisamente, el soporte que necesita la cultura de una redacción para sobrevivir. Pero es imprescindible que las dos se respeten y cooperen.

Las redacciones en las que muchos hemos pasado la vida eran las tradicionales y es verdad que en la última década la transformación ha sido prodigiosa, hasta el extremo de que esas redacciones son ahora más bien centros de noticias, que se organizan en torno a diferentes plataformas y mecanismos de difusión.

Pero eso no es lo definitorio. Lo que las define es si respetan o no su cultura profesional. Las redacciones siempre han sido laboratorios de tecnologías y campos de batalla de cambios sociales y económicos. No se hundirán por llamarse de otra manera ni por las nuevas tecnologías. En todo lo caso lo harán si pierden su respeto a los procedimientos y el sentido de su origen. Los cambios tecnológicos no tienen por qué destruir esas identidades profesionales. Es más, en realidad es imprescindible que no lo hagan, porque es eso precisamente lo que aviva la fortaleza y el empuje de los propios medios.

Los medios de comunicación más importantes del mundo tienen su propia trayectoria profesional, una cultura profesional propia y compartida y la defienden con uñas y dientes. Es lo que identificamos a veces como su alma, su personalidad. Son grandes medios que buscan la Influencia, que quieren fijar las agendas, pero no de cualquier manera, sino atendiendo al interés público. Grandes medios que hacen explícitas en sus editoriales las razones, los principios, que les llevan a jerarquizar y evaluar las informaciones de esa manera determinada y propia y que tiene redacciones orgullosas de proporcionar a sus lectores los datos exactos que les ayudaran a reflexionar, orgullosos de poner a disposición del debate común todos los datos ciertos que necesita esa sociedad.

Son redacciones que saben qué es de interés público y que no. Saben que su trabajo consiste en detectar y exponer delitos o graves fechorías. Detectar o exponer serias conductas antisociales. Proteger la seguridad y la salud pública. Evitar que los ciudadanos sean confundidos por declaraciones mentirosas de individuos relevantes o por hechos falsos difundidos masivamente.

Las grandes redacciones tecnológicamente avanzadas no necesitan usuarios, sino lectores, oyentes, televidentes. No se dirigen a personas que consumen información, sino a personas que la procesan, la comentan y la utilizan para sus propios debates. No se trata de conversar con ellos ni de convertirles en nada ni a nada, se trata de informarles, de saber qué les pasa y lo que pasa a su alrededor y buscar los motivos, el contexto en el que eso se produce. Y hacerlo, hay que insistir, de acuerdo con unas reglas, porque no se puede indagar en los hechos, nuestro principal objetivo, sin tener mecanismos de verificación. Si la sociedad quiere derrotar a las 'fake news', las grandes redes de manipulación que se han puesto en marcha a través de entornos digitales, tiene que darse cuenta de que necesita nuestras informaciones, nuestros reportajes y nuestro trabajo profesional y nosotros, comprender que necesitamos toda la tecnología de la que podamos disponer en ese camino.

Los puestos de trabajo se pueden rediseñar, como se dice ahora, su organización puede variar (por ejemplo, es imprescindible, y urgente que muchas más mujeres se incorporen en los niveles de dirección y de opinión, reservados de una manera asombrosa a hombres). Seguro que ha habido que cambiar muchas cosas y que habrá que seguir cambiando muchas otras, pero el objetivo del periodismo es y tiene que ser el mismo: convertir una multitud de noticias en información. La tecnología ha cambiado, pero la información no. La noticia, su búsqueda, su comprobación de acuerdo con unos procedimientos rutinarios, fijados y conocidos por todos, su valoración en función, exclusivamente, del interés común, sigue siendo, como diría un inglés, 'business as usual', como siempre. Como demuestran mis jóvenes colegas premiados, las informaciones tienen el mismo esqueleto que siempre, se difundan en el formato que se difundan.

Las utopías regresivas no sirven de nada. Pero tampoco sirven para mucho las utopías venideras. El periodismo ha servido a la democracia y a la sociedad y sigue siendo vital para su sostenimiento. Si de algo estoy segura es de que periodismo sigue siendo la indagación de los hechos en busca de la verdad. Y que para saber indagar en los hechos hace falta tener entrenamiento y oficio. Y eso es asunto de las redacciones. Todo lo tecnológicas que quieran y puedan ser, pero redacciones donde se realiza un trabajo colectivo y cómplice. Donde hay periodistas y se hace periodismo.

Muchas gracias."

28 abr. 2018

La xacra de l’assetjament a les xarxes socials, especialment a dones i a ‘freelance’

Francesc Ràfols
L’Institut Internacional de Premsa (IPI, en les seves sigles en anglès) ha impulsat un projecte per avaluar la situació de l’assetjament a periodistes a les xarxes socials, especialment dones, i també especialment, 'freelance'. Aquest estudi es desenvoluparà en sis països europeus, Espanya, Finlàndia, Regne Unit, Polònia, Alemanya i Holanda. Tot i que finalment podria haver-hi algun canvi perquè no es descarti que es faci també a Sèrbia o Eslovàquia atès els problemes que s’hi han detectat darrerament per als professionals de la informació.

El projecte porta per nom On the line i té per objectiu trobar quines
Selin Girit, periodista turca assetjada i amenaçada després de ser
acusada de ser espia britànica per l'alcalde d'Ankara.
eines poden ser efectives per prevenir o limitar els efectes de l’assetjament a les xarxes. El treball consistirà en visites i entrevistes en profunditat a mitjans i periodistes dels països seleccionats. A més, l’IPI també organitzarà sessions de focus group amb dones periodistes i professionals independents per recopilar dades addicionals sobre els mecanismes adoptats o la seva absència.

Aquesta darrera setmana han començat la primera de les visites, que ha estat a Espanya. Del 23 al 25 van ser a Madrid i el 26 i 27 a Barcelona. La coordinació d’aquesta missió de l’IPI a Madrid i Barcelona l’ha feta la Plataforma en Defensa de la Llibertat d’Informació (PDLI). A la capital catalana, s’han ocupat del focus group el Sindicat de Periodistes de Catalunya (SPC) –que a través de la Federació de Sindicats de Periodistes és una de les fundadores de la PDLI– i el Col·legi de Periodistes de Catalunya, que ha cedit l’espai on realitzar-lo.

Com dissuadir l’assetjador


Com explica la PDLI, «entre moltes altres qüestions, s’analitzaran quines mesures es poden prendre per dissuadir els possibles assetjadors de participar en els fòrums de comentaris dels mitjans digitals sense sacrificar la lliure expressió o quins passos ha de donar el/la periodista enfront de l’abús en xarxes socials.» Amb les millors pràctiques, l’IPI crearà una plataforma de recursos d’àmbit europeu per compartir les solucions més eficaces, de manera que puguin ser adoptades per altres mitjans. Les recomanacions estaran dirigides tant a mitjans de comunicació com a periodistes 'freelance'.

A Barcelona la sessió del 'focus group' es va fer el divendres 27 d’abril i hi van participar les periodistes Mercè Molist (periodista freelance), Susana Pérez (professora a l’URL i periodista 'freelance'), Victòria Miró (redactora de Tecnologia a TV-3) i Michele Catanzaro (especialista en ciència a 'El Periódico'). El conductor de la conversa va ser el consultor de l’IPI que dirigeix el treball, Javier Luque. Vaig poder assistir a la trobada que es va mantenir, que va ser de gran interès.

Tots els participants van aportar les seves experiències a les xarxes i el seu coneixement en la matèria arran de la seva tasca periodística en aquest àmbit. Més enllà de les històries particulars, el més rellevant són les conseqüències que l’assetjament comporta i les solucions per superar-ho i, sobretot, evitar els atacs. A banda dels efectes més personals en angoixa, inquietud i fins i tot por, destaquen els canvis en els hàbits de comunicació. També en el comportament a les xarxes socials, que es tradueix sovint en autocensura.

Un altre aspecte a tenir en compte és la soledat en què a vegades s’han d’afrontar aquestes situacions. En aquest sentit es va destacar que està organitzat i trobar el suport de les associacions a les quals la persona afectada pot pertànyer podria ser una ajuda. Una qüestió que sovint contribueix a facilitar la tasca de l’assetjador és el poc coneixement que en general els periodistes tenen de les eines informàtiques per protegir els seus equips i les seves comunicacions. En aquest aspecte donar formació als professionals sobre aquestes qüestions seria de gran utilitat així com algun tipus de manual d’instruccions sobre com gestionar aquestes situacions.


L’agreujant de ser dona


Luque va aportar un vídeo fet per l’IPI sobre missatges reals que les dones periodistes assetjades a les xarxes han rebut als seus mòbils o altres equips tecnològics en els darrers temps. Són d’una brutalitat esgarrifosa, amb amenaces gravíssimes i els pitjors insults que es puguin imaginar. Luque va recordar el cas de Selin Girit, periodista turca corresponsal de la BBC que, arran d’una campanya impulsada pel mateix alcalde d’Ankara, va ser objecte d’una fortíssima campanya a les xarxes socials que va durar setmanes i que suposaven que cada minut tenia al seu telèfon cinc amenaces de mort o de violació. Girit havia informat de les protestes ciutadanes contra el règim turc i la resposta de l’alcalde d’Ankara, Ibrahim Melih Gokcek, va ser acusar-la d’espia britànica. Els fets es remunten al mes de juny del 2013.

El cas és que segons les experiències recollides, els atacs a les xarxes contra periodistes són de diferent naturalesa en funció de si s’és home o dona. Les dones reben principalment insults de caràcter sexual, amenaces de violació, de mort, d’atacs a la seva família… En el cas dels homes les agressions digitals busquen bàsicament la desacreditació professional. La soledat de la qual parlava abans també té més efecte si les persones afectades treballen a la peça, és a dir, són 'freelance'. Com menor és la vinculació amb el mitjà o mitjans amb els quals es treballa, més difícil és trobar el seu empar. Per això, en aquests casos, pertànyer a una organització professional pot ajudar en aquest aspecte.


No li diguis «troll», digues-li «assetjador».


Per la tasca que l’IPI –i també altres organitzacions, com l’OSCE– ha fet sobre aquestes qüestions, Luque reclama un canvi de terminologia «que digui les coses pel seu nom». Així, no s’hauria de parlar de «trolls», sinó d’«agressors digitals». Explica que «troll» és un terme que s’ha popularitzat «i a vegades cau bé dir-li a algú que ho és. És una expressió que mola». En anglès «s’utilitza 'on line abusers', és a dir, agressors o assetjadors digitals». També defensa que no es parli de «víctimes», sinó «d’objectius» o, segons el terme en anglès, «targets». Dir-ne «víctima» pot culpabilitzar la persona afectada i no hauria de ser així.

La previsió de l’IPI és haver acabat a finals de setembre les visites a tots els països que formen part del projecte i haver-lo enllestit del tot a finals d’any. En les pròximes setmanes, Luque redactarà l’informe relatiu a la seva visita a Espanya.