El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

21 feb 2024

El peligro de las acciones judiciales abusivas contra la participación pública (SLAPP)

Dardo Gómez
Este 20 de febrero se ha abierto ante Julian Assange, como se abre un precipicio, la que puede ser la última oportunidad del periodista e informador para evitar ser deportado desde la cárcel británica a los Estados Unidos. La justicia de ese país lo reclama para procesarlo por 18 delitos relacionados con conspiración para la intrusión informática y revelación de documentos clasificados, lo que puede acarrearle una condena 175 años de cárcel. Aunque el único “delito” que ha cometido es el de ejercer el periodismo de investigación en favor de la ciudadanía.
A día de hoy el fundador de Wikileaks permanece encarcelado desde
El juez prevaricador Salvador Alba.

el 11 de abril de 2019 en la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh (Reino Unido), incomunicado y espera en ese entorno terrible la decisión final sobre su extradición dictada por la justicia británica el 17 de junio de 2022.
En 2010, el creador de Wikileaks saltó a las portadas de los más renombrados medios “serios” del mundo cuando esa plataforma creada por él publicó cientos de miles de documentos secretos de Estados Unidos que evidenciaban los abusos inhumanos de las fuerzas militares de ese país en las guerras de Irak y Afganistán. Uno de los documentos audiovisuales presentados presentaba el ametrallamiento desde un helicóptero del ejército estadounidense de civiles desarmados, entre ellos dos periodistas.
Ninguna administración estadounidense ha negado esos hechos terribles, pero se inició una cruel persecución judicial centrada en la persona de Assange. Aunque decenas de medios de todo el mundo publicaron esa información por él facilitada, ninguno de ellos fue molestado ni indagado sobre la palpable veracidad de esa documentación y de otros miles de documentos facilitados a ellos.
Así, la persecución al periodista australiano se convirtió en uno de los casos más representativos de los estragos de las SLAPP (Strategic Lawsuits Against Public Participation) en el mundo occidental. Con esta sigla se definen las que en español entendemos como Demandas Estratégicas contra la Participación Pública (DECPP). Es decir, llevar ante la justicia denuncias improcedentes que se incoan con el fin de evitar y/o “castigar” la participación activa de la ciudadanía en temas de interés público y su investigación por parte de la prensa.

En España también son una amenaza

Una de las características de estas demandas abusivas es el gran peso de las indemnizaciones o penas que se solicitan para los acusados con el fin de amedrentar a quienes denuncian o investigan sus malas praxis y agotar los recursos de miembros de la comunidad como los defensores medioambientales y periodistas que defienden los derechos humanos. El impacto de las SLAPP también tiende a paralizar y disuadir de esa lucha a todo el entorno y personas afines a las posiciones del demandado.
Aunque no han alcanzado gran difusión pública en España, son ya varios los medios de comunicación que han sufrido este tipo de persecución o censura, y aunque en varios casos esas denuncias han sido archivadas, el perjuicio causado a las finanzas del medio ha sido grave, ya que no en todos los casos se ha llegado a una sentencia que incluya el resarcimiento de los gastos que han producido las necesidades de la defensa.
Otra de las características de estas demandas abusivas es que, en el caso de periodistas, no se les acusa falsedad informativa o de falta de veracidad, sino sobre supuestos daños paralelos, y en otros casos, son solicitudes de amparo del acusador para que el periodista no pueda continuar su investigación o no se le facilite el acceso legal a la documentación para llevarla a cabo.
Un caso por demás ilustrativo ha sido la demanda de la multinacional energética española Iberdrola contra el periódico digital El Confidencial en febrero de 2022 en relación con la cobertura por parte del diario de las investigaciones sobre presuntas relaciones entre el grupo eléctrico y el comisario jubilado José Manuel Villarejo, de sobras conocido.
Sobre todo de la contratación de éste para realizar investigaciones o elaborar informes sobre otras empresas y/o personas sobre temas seguridad o el presunto espionaje a periodistas.
La demanda de Iberdrola solicitaba una indemnización de 17,6 millones de euros por el desprestigio empresarial sufrido por la difusión de hechos en los que había incurrido, además de la reserva de poder aumentar el monto de la demanda si El Confidencial publicara nuevas informaciones sobre ese caso. Por suerte, la sentencia de la jueza Covadonga González ha desestimado todos los argumentos esgrimidos por la energética, y le ha cargado todos los costes procesales.

No escarmientan los represores

La lista de medios de comunicación y/o periodistas por cuenta propia que han sufrido persecuciones judiciales como éstas no es corta, y medios como 'El Jueves' y 'Mongolia' van cocidos a demandas en nombre de Dios, la Patria y otros antojos inmateriales. Medios como 'El Crític' o la plataforma Civio han debido acudir a los tribunales en defensa de su derecho a acceder a información que es de dominio público, pero que se les pretende impedir publicar o que se les facilite.
Puede que algunos recuerden que el ahora exjuez Salvador Alba fue condenado a prisión y expulsado de la carrera judicial por utilizar su puesto como magistrado en Canarias para conspirar contra la también magistrada Victoria Rosell y acabar, en aquel momento, con su comenzada carrera política como diputada de Podemos. El Tribunal Supremo consideró probado que Alba abrió causa judicial contra su colega y la pareja de ésta —el periodista Carlos Sosa, director de 'Canarias Ahora'-- mediante la declaración falsa del empresario Miguel Ángel Ramírez. El objetivo era que la acción judicial contra la magistrada saliera adelante y cortara su trayectoria pública.
Según consta en la sentencia, el exjuez le ofreció al empresario su exculpación en un juicio a cambio de acusar a Victoria Rosell y a su pareja, el periodista Carlos Sosa, de haberle cobrado para librarle de algunos problemas judiciales. El complot no funcionó y Alba terminó en la cárcel.
Unos meses antes de ingresar en prisión, el exjuez presentó una querella criminal por revelación de secretos, delito de odio, acoso y organización criminal contra 'elDiario.es', su delegación Canarias Ahora, dos redactores, Carlos Sosa, Victoria Rosell y hasta el director del periódico, Ignacio Escolar.
El caso es que se ha admitido esa demanda e impuesto a los querellados la fianza de más de 422.000 euros solicitada, muy superior a la indemnización que se le impuso al exjuez por conspirar contra Rosell desde su juzgado.
Es muy probable que esta querella se archive y no haya más recorrido, pero nos sirve para mostrar cómo actúan las demandas SLAPP y el grave peligro que significan para el derecho a la información y para quienes investigan en casos como éste.

Los buenos nunca ganan

El pasado 30 de noviembre la Unión Europea dio un primer paso para proteger a periodistas y a defensores de los derechos humanos frente a las demandas infundadas o procedimientos judiciales abusivos. Bajo la presidencia española del Consejo y el Parlamento Europeos se ha llegado a un acuerdo político para alcanzar una directiva para poner freno a estas demandas abusivas contra la participación pública que están asolando Europa.
La directiva está costando sangre y sudor para alcanzar algún consenso, ya que los lobis judiciales y algunos Estados presionan en ese sentido; mientras que organizaciones como la Federación Internacional de Periodistas (FIP), que han tenido acceso a algunos borradores, están previendo que saldrá un documento avaro en sus intenciones y poco eficaz para la protección necesaria.
En fin, que sólo en los westerns ganan los buenos...

Artículo publicado en la revista 'El Observador'.

Mazzucato avisa del segon engany

Josep-Maria Ureta
El setembre del 2014, a la seu de RBA, la gran editorial creada per Ricardo Rodrigo, amb especial sensibilitat per textos de pensament i d’economia es va fer la presentació de la versió en espanyol del llibre de Mariana Mazzucato, de gran èxit mundial, titulat 'El estado emprendedor'. Un desafiament a la doctrina dominant de que “els estats només es dediquen a finançar serveis públics però no tenen res a fer ni dir en la recerca innovadora”.

Mazzucato ho va desmuntar rigorosament. Línia bàsica del llibre?
Mariana Mazzucato i Rosie Collington

Res del que innoven les grans empreses emprenedores, admirades i cobejades mil·lionàriament a les borses, seria possible sense la recerca bàsica que paguen els estats (universitats públiques i totes les seves extensions i variants) perquè és la part no rendible de la recerca. Deu anys després, aquesta catedràtica a la University College de Londres ens acaba de proporcionar un text canònic que segueix la seva ferma decisió de recerca que desmunta tòpics: ara és 'El gran engaño' (Taurus), escrit amb Rosie Collington.

¿Què deien a Barcelona, el setembre del 2014, gent il·lustrada sobre aquell text de la Mazzucato? Només dues cites: “Llibre que aproxima a la realitat econòmica a un tipus de lector inquiet, format però no especialista”, explicava el catedràtic Antoni Castells. Un altre: “És necessari fugir de les receptes. Les coses complexes no tenen solucions senzilles”, afegia Josep Maria Bricall. Ambdós mestres en l’economia teòrica i pràctica afegien, ja fa 10 anys, que “l’Estat ha d’estar en la innovació” (Bricall) i que “se segueixen aplicant receptes equivocades que van contra la realitat per culpa d’idees preconcebudes”, advertia Castells.

Doncs ves per on, ara ens reapareix Mariana Mazzucato amb un text extraordinari, 'El gran engaño', on ens avisa que la seva denúncia del 2014 ha quedat superada per l’aparició progressiva, silent i aclaparadora d’un oligopoli de serveis, tant per al sector públic com privat, com son les grans companyies d’assessoria i auditoria, sovint dissimuladament barrejades en els seus interessos. Ningú ho preveia tal qual fa 10 anys.

Primer pecat capital: qui assessora com ha d’evolucionar una empresa (estratègia) no pot ser també qui li redacti i revisi després els comptes (auditoria/comptabilitat). I del primer pecat se’n deriven tots els demés d’aliances entre empreses i proveïdors de serveis. Així es capgira el que reivindicava Mazzucato la dècada passada de separació d’activitats en el món de l’empresa. Ara, l’Estat s’ha debilitat en la mateixa proporció que consultores i auditores li han dit no només què ha de fer, si no sobretot el que NO ha de fer.

Tot comença al Xile d’Allende

Seguint les pautes d’una bona narració, Mazzucato explica que elsprimers consultors que varen assessorar a un govern van ser els britànics Sttaford Beer al primer mandat de Salvador Allende a Xile. Era, segons l’autora, un projecte tecnològic a llarg termini que més tard va dinamitar Pinochet. El llibre de Mazzucato va ple d’exemples d’aquesta mena, amb propostes d’anàlisi d’iniciatives de vegades reeixides i d’altres malmeses. Sempre dins d’un cercle viciós on les propostes que surten de fora dels governs (o sigui, provinents de consultores de tota mena) son sovint massa influents, però mai apareix el seu nom en cas de fracàs, s’ho empassa el govern de torn. Aquest és l’avís profund de Mazzucato i que té abast universal. Per això val la pena llegir-ho.

Qui son el nou poder ?

Ja posats, posem pel davant de tot els noms de les denunciades.
Les tres consultores de marca mundial son: McKinsey, Boston Consulting i Bain & Company.
I les quatre grans de l’auditoria son: PriceWaterHouse Coopers (PwC en textos de diaris saberuts), Deloytte, KPGM i Ernst & Young (EY pels amics i coneguts).
El què ens diu Mazzucato és que aquestes grans marques mundials, sense saber-se qui les domina ni on tenen la seva seu, son les que han acaparat el poder mundial a base de capturar les debilitats dels governs democràtics (els que no ho son, no cal dir qui els influeixen) per penetrar en les seves decisions de despeses.

La pandèmia, el seu negoci

Antològica es la descripció de Mazzucato de com es varen moure les set empreses suara esmentades per dominar totes les decisions de les administracions púbiques a l’hora de comprar mascaretes o aconseguir vacunes durant la pandèmia iniciada a finals del 2019. En el darrer cas, amb un greuge afegit de l’especulació de les farmacèutiques. Un negoci milionari del tot discret. Cap d’aquestes grans empreses que van dominar el fluxe de distribució van sortir als diaris. La intermediació global és silenciosa, sempre.

Cal recordar també que tots els governs democràtics d’Europa estaven disposats a acceptar la gens discutida capacitat de les consultores esmentades per aconseguir medicaments i mascaretes que la seva població exigia. Posats a exagerar, podríem dir que la pandèmia del 2020 va durar el què aquestes multinacionals tan discretes com influents en l’àmbit global del comerç i distribució ho varen programar. És a dir, proporcionar d'immediat les mascaretes però també retardar les vacunes i la seva distribució aprofitant el seu principal domini, per deixadesa dels estats, de la distribució logística mundial. És una exageració pròpia després de llegir el llibre, però no tan esgarriada com aparenta.

També els huracans

Voleu més? Com l’huracà del 2017 a Puerto Rico, formalment part del EEUU, no va ser cobert per les agencies informatives dels EUA, tot i que, ves per on, McKinsey era qui portava tota la gestió de les finances de l’illa caribenya. O com els empleats del Tresor britànic (equival a l’Agència Tributària espanyola) varen col·laborar amb les quatre grans consultores esmentades per instal·lar-se a petites illes de domini britànic per esbandir comptes de les grans empreses del seu país.

¿Fins on arriba la impostura de les consultories i la seva rellevància mundial a l’hora d’avisar si una informació és real i fiable? Hi ha límits que èticament no es poden traspassar? Doncs tampoc. Mazzucato y Collington dediquen el darrer capítol del llibre, el què fa més mal de llegir pels sostenibilistes de bona fe, és la també contaminació del mon financer sense escrúpols en el terreny de la crisi climàtica. També aquesta malifeta es mereix una descripció precisa al llibre.

Tanmateix, cal avisar, que en aquest darrer capítol sobre manipulacions sobre el canvi climàtic, com en alguns dels anteriors, s’abusa de l’enumeració de documents i referències de cimeres mundials més que de redaccions descriptives i comprensibles per lectors no avesats.

Mazzucato ens explica novament el que no trobem als diaris i que hauríem de tenir en compte. En aquest cas es tracta d’un parell de sectors d’empreses de serveis gairebé intocables pels redactors d’economia i similars: els consultors i auditors.

13 feb 2024

Los ‘off the record’ los carga el diablo

Andreu Farràs

La feroz ofensiva del Partido Popular contra la amnistía que Pedro Sánchez intenta impulsar para reconducir el independentismo catalán y, sobre todo, mantenerse en la Moncloa sufrió un duro revés el pasado fin de semana por las declaraciones de una “fuente de la alta dirección del PP muy próxima a Alberto Núñez Feijóo” que admitió que este se había mostrado dispuesto a indultar con condiciones a Carles Puigdemont si Junts votaba a favor de los populares en el debate de investidura. La docena larga de periodistas que conversaron simultáneamente con esta “fuente de la alta dirección del PP muy próxima a Feijóo” y publicaron también casi simultáneamente el resultado de esta información añadieron en sus noticias que el PP considera muy difícil que las acciones de Puigdemont, Tsunami Democràtic y otros independentistas puedan ser calificadas de “terroristas”.

La campaña de las elecciones gallegas, que hace poco más de un mes
Alberto Núñez Feijó, una imatge d'arxiu.

parecía que el PP iba a ganar sin que su candidato se bajase del autobús, se ha convertido de la noche a la mañana en una pesadilla para el presidenciable Alfonso Rueda y, todavía más, para Feijóo, por culpa de “una fuente muy próxima” a él que no ha sabido controlar sus palabras en una conversación informal con algunos periodistas. Todo por un ‘off the record’ (a micrófono cerrado) que fue mal acordado o con un contenido demasiado explosivo para ser respetado.

Las conversaciones a micrófono cerrado con políticos, empresarios e intelectuales suelen ser siempre mucho más interesantes que las entrevistas ‘on the record’ y no digamos que las ruedas de prensa con o sin plasma. La mayoría de los protagonistas se sinceran, se relajan y se quitan la máscara del personaje que tienen que interpretar de cara a la galería. Como periodista compruebas cuanto hay de farsa, simulación e incluso perfidia en ciertos personajes con fama y carisma. En otros casos, algunos ‘off the records’ son la semilla de futuras primicias que la fuente primaria te ofrece pocas veces desinteresadamente.

A finales del siglo pasado, cuando Jordi Pujol aún era presidente de la Generalitat, se reunió con un grupo de periodistas en Barcelona. Era una conversación distendida y extraoficial entre redactores avezados y un político aún más ducho que ellos. Uno de los periodistas (que, por cierto, estos días ha sido reprendido por el Consell de la Informació de Catalunya por vulnerar dos artículos del Código Deontológico) preguntó al ‘president’: “Si tuviera usted la oportunidad de conseguir la independencia de Catalunya apretando simplemente un botón, ¿lo pulsaría?”. Segundos de pausa dramática. Pujol pregunta: “¿Off the record?”. “Sí, sí, claro, claro”, responden al unísono los reunidos salivando. Otra pausa dramática y el patriarca responde: “No. No lo pulsaría”. La negativa fue seguida de uno de los amplios monólogos a los que el líder nacionalista ya tenía habituados a los desilusionados informadores. ¿Alguien puede creerse que si la respuesta de Pujol hubiera sido afirmativa todos los reporteros podrían haber resistido la tentación de saltarse el compromiso de confidencialidad y no comunicarlo al menos a sus respectivos jefes?

“Si quieres que algo no se sepa nunca, no se lo digas a nadie”, me dijo en una ocasión otro dirigente político catalán. Porque, al final, “todo se sabrá”, como amenaza ahora desde Waterloo uno de los sucesores de Pujol. La “fuente de la alta dirección del PP muy próxima a Núñez Feijóo” debería saber que los ‘off the record’ los carga el diablo. Y si lo sabe y no lo lleva a cabo, además de delatar su grave hipocresía, ofrece una muestra más de que no está preparado para llevar las riendas del Gobierno de un país tan complicado y parlanchín como España.

9 ene 2024

Antisemitisme a TV3?

Andreu Farràs
Embolicar-se en la bandera d’una nació, escudar-se en la pretesa defensa d’una ideologia atacada o usar els símbols d’una religió ofesa per perpetrar grans atrocitats o delictes més o menys greus és una tradició mil·lenària desenvolupada pels més cínics i fanàtics dels éssers humans, conscients de que nombrosos habitants d’aquella nació, seguidors d’aquella ideologia o adeptes d’aquell credo seguiran als seus líders, encegats per aquell major bé comú promès i que estaran disposats als majors sacrificis.

Benjamin Netanyahu, president del govern israelià més dretà i
Un dels tuits de Josep Lluís Alay.
ultraortodox de la història hebrea recent, ha sabut utilitzar aquesta vella argúcia per aconseguir suficients suports populars en la seva decisió de no deixar pedra sobre pedra a Gaza i matar a més de 22.000 palestins –la majoria nens i dones—per venjar la cruel matança d’un miler d’israelians –també nens i dones—per part dels terroristes de Hamàs.

Tant ara com des de fa més de 75 anys, quan es va fundar l’Estat d’Israel, qualsevol critica a l’actuació del Govern de Tel Aviv, per suau que fos el retret, sempre ha rebut la mateixa resposta: “Això és antisemitisme”. Antisemitisme, una paraula que sempre porta en el revers de la targeta groga o vermella que s’ensenya les imatges esfereïdores de l’Holocaust, un altre concepte, un altre símbol universal de la infàmia, que els més maquiavèl·lics han aprofitat per als seus interessos personals o partidistes.

Les matances de Gaza (a partir de quants milers de civils morts es pot parlar en rigor de genocidi a Palestina?) han fet ressorgir l’antisemitisme i la islamofòbia arreu. També als respectius kilòmetres zero de cadascú; en el nostre cas, a Catalunya. L’opinió pública, com en altres aspectes de la realitat, es troba dividida. Uns s’han posat a favor d’Israel i la resposta del Govern Netanyahu davant dels crims de Hamàs; i altres, a favor del poble palestí. Com els mitjans de comunicació de tot el món, els serveis informatius de TV3 han informat extensa i puntualment de la conflagració des del 7 d’octubre, dia de les violentes incursions palestines en territori israelià.

Les cròniques dels reporters de TV3, en especial les de Joan Roura i Nicolás Valle, han estat blasmades per nombroses persones a les xarxes socials i determinats mitjans de comunicació. A X (abans Twitter), como sol ser desgraciadament habitual, la majoria de les reprovacions a les informacions sobre la guerra de Gaza han estat escrites per perfils amb pseudònims i molts d’ells acompanyats amb estel·lades o altres signes independentistes. Un dels pocs autors de piulades que han tingut el coratge de signar amb nom i cognom ha estat Josep Lluís Alay, estret col·laborador de Carles Puigdemont, i ha estat retuitejat pels seus nombrosos seguidors. I quin és el mot que fa servir Alay per desacreditar als periodistes de TV3? “Antisemitisme”, és clar!

Pel que he pogut veure, les informacions dels redactors de Sant Joan Despí i els corresponsals i enviats especials de TV3 a Jerusalem han intentat cercar la màxima objectivitat i s’han fixat sobretot en les víctimes del conflicte, sense oblidar la complexitat del problema geopolític ni les imprevisibles conseqüències que pot tenir al sempre imflamable Orient Mitjà i a la resta del planeta.

Als sectors independentistes –alguns dels quals pròxims a Puigdemont i Junts— que potser han començat aquesta campanya contra els periodistes de la televisió pública catalana per donar en realitat una coça a Esquerra Republicana però al cul de TV3, tot titllant-la de propalestina i antijueva, els convé llegir aquestes línies escrites per algú molt admirat i respectat per ells i gens sospitós d'antisemita:

“Els jueus tenen dret a la terra d’Israel. Però els palestins tenen dret a una terra en la qual han viscut molts i molts segles. I a un tracte just. Son dos drets que entren en conflicte. En un conflicte agreujat per actituds i accions d’uns i altres, però també per la incidència de factors externs. Jo, que he estat i soc defensor de l’Estat d’Israel i que ho seré, em sento obligat a demanar als israelians un esforç d’acostament i de comprensió envers els palestins. Puc entendre que s’hagi aixecat el mur que aïlla Israel del territori palestí. Cal viure a Israel per entendre-ho. Però no puc entendre, ni acceptar, la política sistemàtica d’assentaments jueus en territori àrab. Perquè rosega la viabilitat d’un Estat palestí, al qual crec que els palestins tenen dret i que és condició ineludible de la pau”.

Aquestes paraules, gens allunyades de l’esperit que es pot desprendre de les cròniques dels Telenotícies sobre Gaza, estan extretes del pròleg que Jordi Pujol va fer el 2011 al llibre 'Jordi Pujol i els jueus', escrita per Anna Figuera Raichs, actual redactora de TV3 i que fou cap de premsa de Quim Torra quan aquest era president de la Generalitat.

Per acabar, encara que sigui pesat per obvi insistir-hi, senyors de l’ambaixada d’Israel aficionats a trucar sistemàticament als directors del mitjans quan apareixen opinions o acudits crítics amb el Govern israelià de torn: reprovar o fiscalitzar les actuacions de les autoritats de l’Estat hebreu no és propagar antisemitisme de la mateixa manera que criticar les accions o omissions del Govern espanyol o de la Generalitat no és fer antiespanyolisme ni anticatalanisme. No s’emboliquin més en la sagrada estrella de David per perpetrar matances d’innocents de proporcions bíbliques.

19 dic 2023

Presidència de l'agència Efe: mal nom, mal mètode

Ramon Espuny
Ha creat polèmica la proposta del govern espanyol de nomenar nou president de l'agència Efe Miguel Ángel Oliver després d'haver cesat Gabriela Cañas, també nomenada pel Govern fa tres anys. És cert que el nom d'Oliver afegeix arguments d'inadequació al càrrec, per haver estat secretari d'Estat de Comunicació del Govern, i a diferència de Cañas no serà avalat per la majoria de grups parlamentaris del Congrés. Però el que ho permet és el procediment progovernamental de nomenament dels presidents de l'agència, que es fa directament des de l'Executiu. Un mètode que ha estat qüestionat des de fa anys pels representants dels treballadors d'Efe,
Oliver pren posessió com a secretari d'Estat
 de Comunicació el 2018. (Foto: Moncloa)

que han reclamat reiteradament un Estatut propi (*), que blindi la seva independència respecte del Govern de torn, en la línia del reclamat des de fa dècades als mitjans de comunicació de les corporacions públiques audiovisuals, com RTVE, la CCMA o altres. És més, quan presidia el Govern espanyol José Luis Rodríguez Zapatero, i a redòs de les iniciatives que s'havien iniciat a Catalunya per desgovernamentalitzar els mitjans de comunicació públics, es va reclamar a l'executiu la reforma integral dels mitjans de titularitat estatal, perquè deixessin de ser progovernamentals. Ja abans, el 2003, en carta al candidat Rodríguez Zapatero d'Enric Bastardes, llavors secretari general de la FeSP (Federació de Sindicats de Periodistes) s'advocava per la regulació de la professió periodística i del dret ciutadà a la informació. Tot plegat va desembocar en la formació d'un Consell d'Experts (altrament dit "Comitè de savis") que va dibuixar les grans línies de la reforma de RTVE del 2006 i també reclamava el control parlamentari de l'agència Efe a partir d'un consell d'administració nomenat pel Congrés, per acabar amb la dependència directa del Govern, que encara continua, perquè aquesta proposta no va tenir mai desenvolupament legislatiu.


De manera que des de llavors s'han succeït els nomenaments governamentals de presidents de l'agència, i això perquè no s'ha avançat en fòrmules per assolir la independència orgànica d'Efe, que a més s'han replicat en mitjans com l'Agència Catalana de Notícies (ACN), i de forma encara més compromesa, perquè la presideix sempre qui ostenta a la Generalitat la funció de secretari de Comunicació del Govern. Per això, tot i que un nomenament governamental pugui buscar en determinats contextos el consens amb altres forces polítiques, el sistema perverteix els criteris d'independència i imparcialitat que ha de tenir tot mitjà de comunicació públic. Uns criteris que històricament ha defensat el Comitè Intercentres d'Efe, que el 2010 insistia en carta a Zapatero en la necessitat d'un Estatut propi de l'agència. Que hi tornava el 2011 i que es reiterava ara amb motiu del nou nomenament : "Seguiremos exigiendo la concreción de un Estatuto público para Efe, reclamación que en su momento hicieron suya tanto PSOE como PP, y que, sin embargo, sigue siendo una asignatura pendiente de los sucesivos gobiernos de este país".

Tocaria que el PSOE recapacités sobre el desprestigi que comporta el nomenament de Miguel Ángel Oliver per presidir l'agència, i també sobre aquest residu antidemocràtic de funcionament, equiparant Efe amb les reglamentacions que regeixen mitjans públics com RTVE. Igualment, a Catalunya, el Parlament no hauria de ralentitzar la proposta de desgovernamentalitzar l'ACN, a partir del reclam dels seus treballadors i de l'acord pels Pressupostos del 2023 entre el Govern i el PSC, que finalment han portat el tema a la Comissió de Control de la CCMA, d'integrar l'agència catalana en la Corporació. Una integració que hauria de comportar també l'equiparació laboral i salarial dels seus professionals amb els de TV3 i Catalunya Ràdio, i que no hauria de trobar obstacles per aquest motiu, com és de témer si atenem a la posició de determinats partits, que poden argumentar dificultats econòmiques, organitzatives o legislatives per no abordar aquesta integració. En tot cas, però, fins i tot si no es produís aquesta absorció, l'ACN hauria de deixar de dependre immediatament del Govern i passar al control parlamentari, com els mitjans de la CCMA, perquè és també un mitjà públic de la Generalitat, participat a més en un 30% per la CCMA. I l'agència Efe, igualment, hauria de respondre per fi al nom d'agència pública, passant a mans del Congrés, per allunyar les ombres de sospita que projecta la seva dependència orgànica de la Presidència del Govern espanyol.


(*) Un estatut que no s'ha de confondre amb l'Estatut de Redacció que existeix, amb el seu corresponent Consell de Redacció, des del 2006.

19 nov 2023

¿Por qué a los 'dircom' les va mejor que a los periodistas?

Leandro Lamor
Los amigos de Dircom, Asociación de Directivos de Comunicación tuvieron el detalle de invitarme a su evento Netcom2023. Y, como cada año, constato que les va bastante mejor que a nosotros.

Vaya por delante que me alegro. Ambos formamos parte de un mismo negocio, donde unas veces nuestros intereses chocan y en otras conviene colaborar. Así son los negocios.

Del Netcom2023 apunté lo que dijo su presidenta en
Catalunya, María Luisa Martínez Gistau, sobre cómo aprovechar la inteligencia artificial (IA) para promover “un enfoque más creativo y estratégico en la comunicación”.

“Ya estamos --me dije-- es el enfoque”. Y es que enfocar debe servir para ver mejor, no para ofuscarse. Y por eso el título de más arriba.

Las redes hicieron a los 'dircom' imprescindibles. Salieron a explorar y a cazar el Alien mientras que a nosotros el Alien vino a cazarnos, nos sedó el ego con 'likes' y nos comió enteritos. Nos rematará Elon Musk porque X no es país para informar, sino para intoxicar (pagando).

Las redes fueron una oportunidad para los 'dircom'. Les dio nuevas herramientas. A los periodistas nos trajo competencia (el mal llamado "periodismo ciudadano") y un cuestionamiento de nuestro rol. Donde los dircom vieron luces el periodismo halló confusión. Las GAFAS (Google, Amazon, Facebook, Apple) les dieron ángulo de visión y a nosotros nos echó a la cuneta por deslumbramiento. Nos robaron la brújula, el cuadro de mandos y la cartera.

Las redes sumó a los recursos de comunicación de los 'dircom' el márketing y las técnicas de mercado. Les hizo competitivos y modernos. A los periodistas, prescindibles y trasnochados. Sé que hay excepciones como Fabrizio Romano. Pero por lo general las redes condenaron el periodismo al pensamiento viejuno.

Las redes han concienciado a los 'dircom' de la necesidad de colaborar y asociarse. Al periodismo nos trajo individualismo y trincheras ideológicas. Es curioso que últimamente los 'dircom' inviten a periodistas a sus actos y que los medios no inviten a periodistas a los suyos.

Pero siempre llega el momento “no estamos tan mal” (el 'copyright' no es de Laporta, sino de ZP en el congreso del PSOE del 2000).

Así que intentaré poner luces largas y enfocar para ver en lugar de cegarme:

-- Los 'dircom' siguen necesitando llegar a sus clientes, pero no a cualquier precio. Hubo un momento en que parecía que para ellos eran más útiles los 'influencers' que los periodistas, pero algunas empresas se rifaron el prestigio por fiar su marca al 'youtuber' de turno. Va siendo tiempo de recomponer viejas alianzas.

-- En entornos VUCA los 'dircom' pasan cada vez más tiempo gestionando crisis. Los 'youtubers', 'influencers' y 'branded content' van genial cuando el viento sopla a favor, pero si cometes errores y te ataca una crisis tener el móvil de un periodista de confianza en un medio influyente es oro.

-- Los 'dircom' necesitan cada vez más limpiar la información de valor del ruido y tomar así decisiones que den valor a sus empresas. Les interesa que haya medios sólidos, creíbles y útiles.

¿Y qué podemos hacer desde el periodismo?

Pues hacer mejor lo que sabemos hacer mejor y, sobre todo, enfocarnos en ello.

1- El dinero en el campo, como decía Cruyff. Si para un medio lo más importante es dar noticias, el dinero que sea para fichar periodistas. Luego ya ficharás analistas de IA, expertos en SEO y todo lo necesario para maximizar tus noticias. Pero si no tienes gente que vaya a los sitios, se informe y cuente honestamente lo que pasa, poco podrás maximizar y ser diferente. A las redes sociales se les gana estando en los sitios.

2- Y ahora que llega la IA juguemos al ataque. Convertirnos en detectives de 'fake news' está muy bien, pero si no lo combinamos con una estrategia ofensiva para marcar 'goles' a la desinformación sólo haremos de VAR cada vez que el populismo dé una coz a los hechos. Ya sé que a campo abierto la desinformación y la mentira viaja más veloz que los hechos, pero golpeemos una y otra vez en el hígado --y nunca mejor dicho-- al populismo con noticias fiables, contrastadas y que contribuyan a sociedades más plurales, menos sectarias y con mayor calidad democrática.

No hay otro camino si queremos ser útiles. Enfoquemos para ver mejor y no para ofuscarnos y servir a quienes aún confían en el periodismo para que no nos quedemos todos a ciegas.

8 nov 2023

Jutges per la monarquia

Josep-Maria Ureta
El nou llibre de José García Abad es titula 'Todos lo sabían' (La Esfera de los Libros, 2023). Tan cert com incomplert: sembla que tracta de l’agitada vida oculta de Juan Carlos I. Però de tot això ja hi ha desfullades i ensucrades versions de la premsa rosa i de safareig. ¿Hi ha res més per descriure les xerrameques del monarca frívol, promiscu i procaç?

Sí! No es tracta de les amants del rei cessant (lo d’emèrit és un títol
pels catedràtics i bisbes). Va de l’incompliment de tots els organismes de l’Estat, especialment dels ministres competents del tema, i dels jutges.

Res més ni menys que dos dels tres poders de l’Estat s’han conjurat per ocultar a l’opinió pública els enamoriscaments perpetus del monarca, que no eren ni dos ni tres. Les dades de com els serveis secrets van arribar a llogar i comprar pisos amagats per tal que el cap de l’Estat amb els presidents Suárez, González, Aznar, Zapatero i Rajoy, pogués tenir relacions amb diverses amants queda prou documentat en el llibre del García Abad.

Però no es confonguem. El llibre 'Todos lo sabían' no va d’això. És un llibre honest, sòlid i meritori de com s’ha anat deteriorant la monarquia espanyola a partir del regnat de Juan Carlos I.

Aquí cal recordar la solvència i solidesa de l’autor. Ras i curt.
El 
2004 publica 'La soledad del Rey', sobre la dificultat del relleu pel llavors príncep d’Astúries ateses, ja, les seves males companyies financeres; el 2012 un text a penes conegut 'Don Juan', amb moltes dades inèdites de pare i fill; i el 2008, 'El Príncipe y el Rey'. Els dos primers textos, editats per La Esfera de los Libros. El darrer, per la mateixa editorial de l’autor, atès que molts dels documents eren inèdits i confidencials.

Amb aquests antecedents, sòlids i model del què és el periodisme d’investigació, García Abad ens regala una crònica molt ben trabada entre el que s’ha publicat durant 40 anys, sense cap sentit crític, i el què anava succeint fora de pantalla: l’atzarosa arribada de la monarquia fins a ser cap de l’Estat, les traves que li posaven i la lenta i estrafolària davallada del prestigi de la institució pels afers d’una bragueta incontrolada. Ep! com diu l’autor del llibre, tots ho sabien, i, per tant se n’aprofitaven els poders executius dominadors de l’estratègia d’aïllar al cap de l’Estat i prendre decisions sense consultar-li; sobre tot, Aznar.

Quan vas llegint el llibre et sembla que és un reguitzell de petites anècdotes ja conegudes, de les que un diari dedica una columneta per deixar constància. Però no és, en absolut, el que va tramant García Abad. Tria molt bé, un per un, els testimonis de les malifetes –per dir-ho suau- d’un cap d’Estat que s’avé més a la tradició de la seva dinastia del segle XIX que l’exigència de servir a un règim democràtic. I Suárez, González, Serra/Reverter, Aznar, Zapatero, més els responsables dels serveis secrets (Manglano, Sanz Roldán), d’una banda, a més dels financers del tres i no res com Prado Colón de Carvajal, De la Rosa, Mario Conde, els Albertos, els banquers suïssos, i no pocs xeics àrabs també componen la peculiar cort d’aprofitats del regnat de Joan Carles I.

El què fa amb la destresa narrativa de vetarà del periodisme com és José Garcia Abad es posar-los en solfa un per un i allà on els correspon. El llibre no deixa de ser el relat d’una crisi lenta, crònica i ves a saber si irreversible.

I també una aportació sòlida i inèdita: sempre els jutges mirant cap a una altra banda sempre que hi ha la monarquia pel mig. No ho oblidem: aquesta és la denúncia de fons del Pepe García Abad, un mestre en la recapitulació, ordenació i narració dels temes de la monarquia hispànica.