Albert Solé Bruset
Lo mejor que se me ocurre decir de Pedro J. Ramírez es que durante años ha sabido cómo vender periódicos con sus recetas de un periodismo llamativo, algunas veces de investigación y muchas de puro mercadeo de intereses. Maruja Torres le definió como un periodista "fulero". Sin duda ha demostrado a lo largo de su carrera una multiplicidad de caras y una notable ausencia de escrúpulos.
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| Pedro J. Ramírez, exdirector de 'El Mundo'. |
Todo lo que sirve para vender es bueno y si además es de derechas, anticatalanista, etc. mucho mejor. Tal parece haber sido su credo. La verdad, si a mí me hubiesen hecho la putada que le hicieron con su vídeo sexual, yo estaría ahora viviendo como poco en Pernambuco. Vergüenza torera. Tuvo la gran suerte de que aún no existía YouTube. Hubiese sido trending topic mundial, sin duda. De aquellas experiencias, junto a las de casos sonados de la época, sacó un gran aprendizaje que acabaría iluminando las políticas comunicativas en España: todo caduca, acaba olvidándose con el tiempo, cuestión de esperar. ¿Os suena?
Abrió su periódico a las múltiples operaciones contra el PSOE felipista de los años 90, encontrando aliados poderosos como Mario Conde, que le trajo de la mano los papeles de Perote. Hay que decir que los socialistas tenían ya por aquel entonces un buen número de cadáveres en el armario, con lo que un periodista astuto como él encontró una mina de oro que hizo crecer su periódico hasta soñar con destronar a 'El País', cosa que nunca consiguió.
Siempre se ha ufanado de haber arrastrado a sectores políticos y mediáticos de la izquierda del PSOE hacia posiciones muy conservadoras, y ese es el gran servicio que ha prestado al sector duro del PP. ¿Recordáis la 'pinza' entre el PCE y el PP de los 90? También abrió sus páginas a los opinadores de todo pelaje, algunos prestigiosos, otros muchos oportunistas sin principios (Jiménez Losantos, Raúl del Pozo, etc.) consiguiendo que un buen número de ellos acabaran en la caverna o en el ridículo más absoluto (Sostres).
Lo que nadie le podrá negar es que ha renovado el discurso mediático de la derecha y que ha conseguido crear un referente periodístico obligado para varias generaciones. Hay que decir que en las páginas de 'El Mundo' han crecido también periodistas magníficos que admiro y respeto.
Pero más allá de esta larga historia profesional, más allá de su relación tormentosa con Aznar, que ha marcado una buena parte de su carrera, lo que más me sorprende de un viejo zorro como él es que haya perpetrado la mayor ignominia mediática de la historia de España: su obsesión paranoica por la participación de ETA en el 11-M que aún hoy sigue alimentando. Seguro que habrá vendido muchos periódicos, pero no se dio cuenta de que estaba enterrando definitivamente su prestigio.
Pedro J. siempre ha sido un gato que cae de pie. Seguro que pronto lo veremos en otro giro copernicano. Por mí que no lo haga.

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