El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

16 mar 2013

Quiéreme, soy periodista

José Sanclemente
En la última encuesta del CIS, la profesión de periodista sale mal parada por la ciudadanía. Está tan mal valorada como la de los jueces. Curioso: en el momento en que periodistas y jueces parecen ser los únicos que "levantan" los soterrados temas de la corrupción y que pueden ejercer de contrapoder frente a un ejecutivo de mayoría absoluta, que legisla con dureza los recortes y sin acuerdos parlamentarios, son los menos queridos.

¿Cúales pueden ser las causas?

De entrada, se sabe que ni la Justicia ni los medios de comunicación pasan por su mejor momento. La primera, por su poca imparcialidad, su lentitud, su burocracia y, ahora, por costosa, parece engullir a los jueces que hacen su trabajo con honestidad y objetividad; y los medios de comunicación, que están sufriendo una crisis económica sin igual que pone en riesgo su independencia de los poderes políticos y financieros --estos últimos se están acomodando en sus accionariados y consejos de administración-- están prescindiendo de sus periodistas y/o les están regateando los medios para hacer periodismo de investigación.

Así pues, la primera causa de desapego ciudadano con el periodista pudiera estar en el medio de comunicación para el que trabaja. Pero no vale refugiarse en terceros para sortear la autocrítica que debería hacer la profesión y tampoco es excusa que algunos encuestados puedan considerar por igual el periodismo amarillo-rosa de 'Sálvame' que el comprometido de 'Salvados', o el de los tertulianos que han de dar juego mediático con el de los que levantan noticias contrastando las fuentes y sorteando mil dificultades.

El periodista lleva años sufriendo la incredulidad del ciudadano, porque se le considera que ha remado a favor de la corriente, conviviendo y conviniendo con los políticos y los financieros; haciéndoles la rosca a los poderosos y ocultando la voz de los débiles. Por eso el movimiento del 15-M fue un toque de atención también para los periodistas y los metió en el mismo saco que a muchas instituciones democráticas o a la banca. El "no nos representan" tenía algo que ver también con el "no nos cuentan la verdad".

Es injusto pensar que los periodistas han de ser los salvadores de la democracia. No son los que tenían que alertarnos de la que se nos venía encima, pero sí tenían la obligación de contarlo sin ambages ni componendas.

En esto de las encuestas pagan justos por pecadores, buenos periodistas por falsos predicadores, cronistas sobrecogedores e interesados, por honestos y comprometidos con la verdad o las verdades. Todos hacen media.

Lejos anda el ciudadano, según el CIS, de considerar a los periodistas como "buenas personas", cualidad necesaria, como decía Ryszard Kapuscinski, para intentar comprender a los demás, sus intenciones, su fe, sus intereses, sus dificultades y sus tragedias.

Hay que hacer una reflexión, porque el periodismo es más necesario que nunca, lo mismo que la justicia.

2 comentarios:

  1. A banda de dir que els mitjans de comunicació "depenen" de subvencions de l'administració i per això no poden dir el que moltes vegades el periodista veu/pensa/voldria.Perquè els mitjans de comunicació escrita han deixat de ser prou interessants per a la majoria de la població i no tenen les vendes necessàries per automanetenir-se.
    A banda que uns dels majors anunciantspublicitaris dels mitjans en general son les pròpies administracions (depenent del seu color i sincronia amb el mitjà, és clar) i no deixa de ser una "subvenció encoberta".
    O dels accionistes majoritaris que limiten l'acció professional del periodista.

    És d'estranyar que no creguem en els mitjans de comunicació?
    Que, per exemple, venen imatges d'una catàstrofe actual quan són de fa 20 anys.
    Creiem en els periodistes, però no en uns mitjans de comunicació depenents del poder. Però, és clar, els mitjans de comunicació no deixen de ser dirigits per periodistes ...

    I si a sobre hi sumem que a vegades el periodista no fa un exercici prou acurat d'imparcialitat.

    També cal tenir en compte que sovint el "receptor" de la informació cada vegada està més format i sap veure amb més facilitat quan el volen manipular (amb els tituls, la selecció de notícies, el seu ordre o la seva llargada i un llarg etcetera).
    Jordi

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  2. Em de tornar a trobar el nort perqué fa temps que no el veiem.
    Elisabet Cuenca

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