El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

12 feb. 2015

Los periodistas y las filtraciones

Carles Pastor
Siempre me ha sorprendido que haya periodistas que se escandalicen de que algunos colegas publiquen informaciones procedentes de filtraciones. Da igual que los filtradores sean ministros, directores generales, amantes despechadas, enemigos políticos o empleados infieles. Los hechos son los hechos. ¿Pero de dónde se creen ustedes que han salido las informaciones que mueven las sillas de políticos o empresarios corruptos? ¿De personas de buena fe que filtran para hacer un favor a la humanidad? ¿De ángeles de la guarda?

Bienvenidas sean las filtraciones, siempre que estemos de acuerdo en que, para un periodista, lo único importante es que los hechos sean veraces y tengan interés para la opinión pública.

Entiendo que algunos políticos se escandalicen de que las cuentas
Luis Bárcenas, extesorero del PP, en un gesto característico.
del señor Monedero se publiquen (es de suponer) gracias a fuentes del Gobierno del PP, y que los asuntos de Tania Sánchez se ventilen gracias a sus enemigos internos en IU, o, en el otro lado del espectro político, de que los papeles de Bárcenas lleguen a los medios informativos como instrumentos de presión o de canje. ¿Pero los periodistas tienen que entrar en ese juego hipócrita? ¿Deben hacer caso a los políticos interesados en que se sepa únicamente lo que a ellos les interesa?

La garganta profunda de los periodistas del Watergate era un responsable del FBI despechado por no haber podido ocupar el cargo al que aspiraba. Filesa nace del interés de un exempleado por cobrar una mejor indemnización... Los servicios secretos o policiales posiblemente estuvieron detrás de que se publicara que la familia Pujol movía dinero en Andorra. ¿Y qué? Si Assange hubiera cuestionado las razones del soldado Manning para filtrarle miles de documentos secretos no hubiera existido el 'asunto Wikileaks'.

Los intereses, muy a menudo torticeros, de las fuentes no deben hacer dudar al periodista de que su vocación y su obligación es divulgar hechos veraces (lo que, naturalmente, implica contrastar y confirmar las informaciones que le llegan) y de trascendencia pública. Y no olvidar nunca que los objetivos de periodistas y políticos son de naturaleza contrapuesta, pues a los segundos sólo les interesa que se difundan los hechos que perjudican a sus contrincantes pero que se oculten aquellos que les daña a ellos.

Los jueces del Tribunal de Orden Público del tardofranquismo lo primero que preguntaban al periodista que iban a empapelar era: ¿con qué intención ha publicado usted eso? Preguntas semejantes se las he oído en los últimos años a supuestos líderes de opinión y se siguen formulando en muchas tertulias. Toma --debería haber sido la respuesta al juez de un periodista valeroso--, porque es mi trabajo. O porque para eso me pagan. Simplemente.

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