El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

9 nov. 2011

El día que Twitter mató a los periódicos

Jose Sanclemente
Situémonos en el debate electoral del lunes: Twitter fue la estrella para la mayoría de medios, periodistas, e incluso para los candidatos que debatían.
Nada más acabar, el jefe de comunicación del PP, González Pons, dijo que la victoria de Rajoy había sido trending topic en la famosa red social del pajarito.
El trending topic es algo así como el tema del momento. Una empresa de San Francisco de no más de media docena de personas, que estaba a punto de arruinarse construyendo un buscador de opiniones sobre productos, fabricó en el 2008 unos algoritmos que permitían ordenar las tendencias en tiempo real de los tuiteros. En poco tiempo empresa y empleados fueron absorbidos por Twitter. Hoy en día muchas empresas pagan por ser trending topic y, por qué no, también lo puede hacer hasta un candidato electoral. Ciertamente eso se nos muestra separado como "enlaces patrocinados", pero como para fiarse de eso estamos...
No sé porqué soy tan incrédulo con la red social cuando soy un usuario moderado de ella y ayer me invitaron a seguir el hashtack de Hora 25 de la SER, el de TVE, el de El País, El Mundo, Diario de Navarra, y así hasta casi una veintena de medios que sigo en Twitter. He de reconocer que no daba abasto si, además, quería seguir lo que decían Rubalcaba y Rajoy.
No me sorprendió, pero sí me preocupó que los periodistas de los platós televisivos y la mayoría de diarios hoy, basaran sus opiniones y comentarios en lo que se estaba moviendo en la red social y que incluso dieran validez casi científica a la tendencia de lo que en Twitter expensábamos los ciudadanos pajaritos. Nos sumaban y nos utilizaban caprichosamente para sostener quien había estado mejor en el debate o qué opinaba la ciudadanía de tal o cual tema de los bloques que se trataron.
Recién acabado el debate, la pesada y lenta maquinaria de los periódicos había reaccionado como un bólido de F-1 y ya tenían las encuestas impresas en sus portadas en las que ganaba generalmente Rajoy por amplio margen.
Casi todas ellas venían elaboradas por los votos on line de  las redes sociales que interactuaban con los diarios. Solo El País y El Mundo, de los que yo vi, habían acudido a buscar en una empresa de sondeos, un universo escaso y de urgencia, para establecer el ganador del debate.
Uno de los directores de un diario nacional  que siguió un tuit mío, donde manifestaba mi extrañeza por ser tan ligeros en las "llamadas encuestas de red social" y por basarse la opinión de los periodistas en lo que en twitter sus seguidores marcaban como tendencia, me contestó que "era obvio que las encuestas reflejaban la ideología del medio y la de sus lectores". Yo pensaba que las encuestas reflejaban, más o menos, la opinión del conjunto de los ciudadanos, vamos lo que se llama un "universo".
Ese día, el lunes, y el siguiente vi claro que la red social utilizada de esta manera está matando a los periódicos. No es cierto que la tecnología acabe con los medios, es el uso que los medios le están dando a esa tecnología lo que acabará con ellos.
A los pocos minutos ya tenía gratis en mi twitter las portadas de los diarios y luego a las horas, también gratuitamente, los artículos de los periodistas y opinadores seleccionados para mí por mis seguidores... uff, cuando el martes cogí el AVE y me leí tres diarios la sensación de dejà vu fue tremenda.
Si los diarios siguen por este camino, si no dan noticias diferenciadas de la red social, si se sirven de ella para trasladarnos criterios periodísticos y si, sobre todo, se basan en sus comentarios para contarnos la información y abusan del periodismo ciudadano... a mi me dejarán de interesar.
Ayer ya no me interesaron ni justificó lo que pagué por ellos. Los editores sabrán lo que hacen  ¿o  no?

http://sanclementejose.blogspot.com/ 

1 comentario:

  1. Absolutamente de acuerdo. y no, los editores no saben lo que hacen, ni los periodistas tampoco

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