El quadern dels periodistes apocalíptics, integrats, optimistes i/o solidaris

EL QUADERN DELS PERIODISTES APOCALÍPTICS, INTEGRATS, OPTIMISTES I/O SOLIDARIS

24 mar. 2012

Una lección de periodismo

Ángel Sánchez de la Fuente
La liberación de un modestísimo lavacoches de Montgat –el ciudadano Óscar Sánchez—, después de sufrir 626 días de prisión en Italia al ser considerado erróneamente el jefe de una banda de traficantes de droga, ha puesto de manifiesto para qué sirve el periodismo cuando se ejerce con auténtico compromiso ético. Ni más ni menos que para reparar una injusticia y salvar a un ser humano desvalido de pudrirse en una cárcel de Nápoles. Los colegas de El Periódico de Catalunya que empezaron a indagar sobre el tema en mayo de 2011 y sospecharon de que la maquinaria policial y judicial había cometido un gravísimo error fueron conscientes de que merecía la pena intentar conseguir pruebas de la inocencia de Óscar. Este no era precisamente el personaje influyente y poderoso capaz de remover Roma con Santiago para esclarecer los hechos. Precisamente por eso, por su indefensión y por sus limitaciones, valía humanamente la pena acudir en su socorro. ¿No es buscar la verdad la primera obligación de un periodista?

No es extraño que, en los primeros momentos de la investigación, hubiera profesionales de otros medios de comunicación de la competencia que encontraran hinchadas las informaciones que iban publicándose acerca de Óscar. Y no es extraño, por la sencilla razón de que a veces el homo homini lupus de Hobbes se queda corto, en grado de crueldad, cuando los periodistas juzgamos, en el terreno informativo, a otros periodistas. Por eso tiene aún más mérito la contribución de la redacción de El Periódico consiguiendo diversas pruebas exculpatorias, así como la decisión de difundir las grabaciones que demostraban la diferencia de voces entre Óscar y su suplantador. Fue así, y no de otra manera, como, con estos nuevos datos a la vista, la Policía Nacional reabrió el caso.

Esta lección de buen periodismo nos llega en momentos difíciles para la profesión. Muy frecuentemente los medios de comunicación sirven a intereses bastardos, por decirlo de manera suave. Es reconfortante comprobar que hay espacio en el periodismo de papel o en el cibernético para no solo hablar de políticas interesadas; de campañas vergonzantes; de primicias regaladas por cualesquiera tipo de poderes; de publicar reportajes pagados en metálico o en especie; de valerse de la intimidación para cambiar testimonios en procesos judiciales a fin de alimentar teorías conspiratorias, etcétera.

Si hay quien afirma que una noticia es aquello que alguien no quiere que se sepa, la liberación de Óscar Sánchez es una noticia de primera página y no únicamente para el diario que la hizo posible.

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